
Alexander Lukashenko, exdirector de una granja estatal soviética convertido en dictador de Bielorrusia dijo alguna vez que jamás una mujer gobernaría su país. Entonces, tres mujeres lo desafiaron.
Cinco años después de las protestas más grandes en la historia de Bielorrusia, Svetlana Tikhanovskaya y Veronika Tsepkalo, ambas en el exilio actualmente, hablan con la BBC sobre el precio que tuvieron que pagar para inspirar a cientos de miles de bielorrusos a salir a las calles para exigir un cambio.
Maria Kolesnikova, su ex compañera de campaña, se encuentra ahora en una prisión bielorrusa, condenada a 11 años, el 2021, por extremismo y conspiración para derrocar al gobierno.
Su hermana, Tatsiana Khomich, ha dicho a la BBC que su familia no ha tenido noticias de Maria desde el año pasado.
Las tres mujeres unieron fuerzas en agosto de 2020, cuando los candidatos de la oposición a los que apoyaban fueron obligados a retirar sus candidaturas presidenciales.
Su efímera alianza y sus imágenes mostrando un corazón, un puño y un signo de victoria con las manos estuvieron en titulares de todo el mundo
Afirman que les tomó 15 minutos ponerse de acuerdo para unir fuerzas contra Lukashenko, que se aferra al poder en Bielorrusia desde 1994.
“Fue muchísimo más rápido de lo que les tomaría a los hombres”, dijo Veronika Tsepkalo en ese momento.
Ella quedó a cargo de la campaña de su esposo, Valery Tsepkalo, después de que al ex embajador bielorruso en Estados Unidos se le prohibiera registrarse como candidato y tuviera que huir del país por temor a ser arrestado.
Maria Kolesnikova hizo campaña a favor del banquero Viktor Babaryko, a quien también se le impidió presentarse como candidato y fue arrestado antes de las elecciones.

Pero fue Svetlana Tikhanovskaya quien terminó en la cédula de votación reemplazando a su esposo, el activista y popular videobloguero Sergei Tikhanovsky, después de que este también fuera encarcelado.
Juntas, las tres mujeres viajaron por todo el país, convocando multitud de seguidores ansioso por un cambio. La promesa era sencilla: libertad para todos los presos políticos y, entonces, elecciones libres y justas.
En 2025 Svetlana Tikhanovskaya habla del “aliento emocional” que todos sintieron durante esos días.
“Logramos unir a los bielorrusos”, declaró a la BBC.
Cuando el día de las elecciones llegó, el 9 de agosto, la gente acudió en masa a las urnas. Los partidarios de Svetlana estaban convencidos de su victoria, pero Alexander Lukashenko se atribuyó un triunfo categórico.
Esto desencadenó masivas manifestaciones, sin precedentes en todo el país, que duraron varios meses. Las autoridades respondieron con una brutal represión. Al menos cuatro personas murieron, muertes que han sido atribuidas a las fuerzas de seguridad.
Pero ninguna de las tres mujeres que electrizaron la campaña electoral estaban allí para liderar las protestas.
Tsepkalo abandonó Bielorrusia justo antes de las elecciones. Tikhanovskaya fue detenida por la KGB un día después de la votación y, entonces, fue obligada a abandonar el país bajo amenaza de ser encarcelada y de que sus hijos pasaran a la tutela del Estado.

María Kolesnikova se quedó. Fue arrestada en septiembre tras romper su pasaporte en la frontera con Ucrania para evitar una expulsión forzosa.
Junto con su ex jefe Viktor Babaryko, es una de los más de mil presos políticos que aún permanecen detenidos en Bielorrusia según el grupo de derechos humanos Viasna.
Desde el 2020, decenas de miles de personas han sido arrestadas por oponerse al régimen y muchas afirman haber sufrido tortura y vejaciones durante su detención.
Hoy en día en Bielorrusia cualquier disidencia pública es eliminada.
“Sinceramente creí que el régimen de Lukashenko caería”, comentó Veronika Tsepkalo a la BBC.
Al igual que cientos de miles de bielorrusos que abandonaron el país tras el 2020, ahora vive en el extranjero con su familia y trabaja en una gran empresa tecnológica del Reino Unido.

Entonces, ¿qué salió mal con las protestas?
“Era una estrategia de todo o nada”, dice Tatsiana Khomich, hermana de Kolesnikova, quien ahora lidera una campaña por la liberación de los presos políticos bielorrusos. “Nos sobreestimamos y subestimamos la capacidad de las autoridades”.
Svetlana Tikhanovskaya dice que ahora entiende que no tenían ningún plan y “no estaban preparados para ningún cambio radical”.
Esta mujer, que en su día era una madre ama de casa y admitió ser tímida y carecer del carisma de su marido, ahora es reconocida como líder de la oposición democrática en el exilio y se reúne periódicamente con jefes de Estado y presiona para que se impongan sanciones contra el gobierno de Lukashenko.
«Si pudiera aplicar mis conocimientos actuales y mi experiencia de hace cinco años, sin duda me habría sentido más segura», dice Tikhanovskaya. «He aprendido algo de diplomacia, a hablar con políticos y a sentirme cómoda con personas influyentes».

Hace menos de dos meses, Svetlana recuperó inesperadamente a su marido: Sergei Tikhanovsky fue liberado junto con otros 13 presos políticos y enviado a Lituania con su familia.
Después de haber dicho que había ingresado en la política “por amor” a su marido, Tikhanovskaya ahora admite que desde entonces también se ha enamorado de Bielorrusia y de la visión que tiene de su país.
“No vamos a competir con Sergei sobre quién es más importante, quién tiene más seguidores, etc. Sergei encajará a la perfección en nuestro movimiento”, afirma.
Tikhanovskaya rara vez habla con Veronika Tsepkalo y en la entrevista con la BBC no quiere entrar en detalles de lo que pasó con su relación.
Tsepkalo es más sincera: acusa a su ex “compañera de armas” de secuestrar el movimiento y expulsarla.
“El trío se disolvió”, afirma Tatsiana Khomich.
Khomich, quien todavía forma parte del equipo de su hermana, dice que todas tienen sus propios proyectos ahora.

Svetlana Tikhanovskaya dice que su prioridad es trabajar por la liberación de los presos políticos y enumera como sus logros ayudar a los bielorrusos en el extranjero y mantener a Bielorrusia en la agenda internacional.
Veronika Tsepkalo se muestra escéptica ante estos éxitos y los califica de “acción por la acción”.
De regreso al equipo de su marido, ha estado haciendo campaña para llevar a Alexander Lukashenko ante la justicia internacional.
Tatsiana Khomich considera que intentar forzar un cambio de régimen desde el extranjero “no tiene sentido”.
“En realidad, ahora estamos mucho más lejos que hace cinco años”, afirma.
Tanto Tikhanovskaya como Tsepkalo creen que en algún momento en el futuro Bielorrusia será libre y democrática.
Ante las críticas de que haber puesto sus propias ambiciones por delante de las de su equipo, Tikhanovskaya responde: “Quizás eso es lo que dicen quienes no me conocen de verdad. Me gustaría que por fin celebrácemos nuevas y justas elecciones, pero, desde luego, no participaré en ellas.
Fuente: Tatsiana Yanutsevich y Tatiana Preobrazhenskaya, “Las mujeres que se enfrentaron al “último dictador” de Europa”. Lo mejor de BBC News Rusia — en inglés”, 5 de setiembre del 2025. Traducido al español por Hugo Palomino.
Kapela (ensemble) Rej es un grupo de música tradicional bielorrusa. Sus instrumentos principales son la duda (gaita bielorrusa) y el violín.
El ensemble en la grabación:
Vital Voranau: duda
Ursula Oleksiak: violín, voz
con Sergi Llena (España): tambor de marco, gaita de boto
Las grabaciones se realizaron en Serbia durante el festival Rog Banata en las ciudades de Zrenjanin (2024, pistas 1-9) y Bečej (2023, pistas 10-13). La foto de la portada del álbum fue tomada de la actuación en Belgrado el 2024 por Sandra Crepulja.
Lanzamiento: 27 de agosto de 2025
Fuente: Antonovka Records (Bandcamp). Traducido al español por Hugo Palomino.

Maria Kalesnikava, música, activista y prisionera política, fue detenida un día como hoy en 2020. Secuestrada en una calle de Minsk por las autoridades bielorrusas, fue llevada a la frontera de Bielorrusia y Ucrania para ser expulsada del país al día siguiente. Pero rompió su pasaporte y por consiguiente no pudo cruzar la frontera. El 2021, fue condenada a 11 años de prisión junto a Maksim Znak, quien recibió 10 años. Actualmente se encuentra recluida en la prisión de mujeres de Homiel.
Kalesnikava tiene mi edad y ya ha pasado cinco años de su vida en prisión. Desde febrero del 2025, María y su familia no han intercambiado cartas ni llamadas… Al menos, no está en régimen de aislamiento, sino con otras prisioneras.
Llevo un tiempo sin escribir sobre la situación política en Bielorrusia, pero no porque esta haya mejorado. No, cada día leemos sobre nuevas detenciones. Esta semana, defensores de derechos humanos han reconocido a 14 nuevos presos políticos y las autoridades han añadido 68 nombres a la llamada “lista de extremistas”. En total, sabemos ahora de 1197 presos políticos, entre ellos 32 ciudadanos extranjeros. Un caso reciente: una ciudadana británica de 52 años (que también tiene ciudadanía bielorrusa) fue detenida al entrar al país y condenada a 7 años de prisión (https://spring96.org/en/news/118604).
Pero otros cientos de personas siguen sin ser reconocidas por diversas razones. Sin una Bielorrusia libre, no habrá paz en Europa.
Fuente: Julia Cimafiejeva (Facebook), 7 de setiembre del 2025. Traducido al español por Hugo Palomino.

Escribía ayer sobre los cinco años que llevaba ya Maria Kalesnikava en prisión y sobre los 1197 presos políticos en Bielorrusia. Y hoy nos enteramos de otra muerte.
Andrei Padniabenny, ciudadano ruso de 36 años y prisionero político ha muerto en la prisión n. 15 de Mahiloŭ. Él fue enjuiciado dos veces con acusaciones criminales y sentenciado a 16 años y ochos meses de prisión en una colonia de seguridad media. Llevaba casi cuatro años tras las rejas. Se desconoce la causa de su muerte.
Su madre Valiantsina informó en su perfil de Facebook: “Mis queridos nietos se quedan sin padre… El único consuelo que queda es que ya nadie podrá torturar a mi hijo, ni física ni psicológicamente… Creo que la justicia de Dios alcanzará a los culpables y ningún crimen quedará impune…”
Según la publicación, Andrei murió el 3 de septiembre. Esta es la novena muerte de un preso político en Bielorrusia y la segunda muerte de un ciudadano ruso tras las rejas.
Otros presos políticos que murieron en cautiverio:
Vitold Ašurak
Aleś Puškin
Mikałaj Klimovič
Vadzim Kraśko
Ihar Lednik
Dźmitry Šlethaŭer
Valancin Štermier
Alaksandr Kulinič
Fuente: Julia Cimafiejeva (Facebook), 8 de septiembre de 2025. Traducido al español por Hugo Palomino.



















