El lector ruso: Bielorrusia cinco años después

Svetlana Tikhanovskaya (al centro), Veronika Tsepkalo (a la izquierda) y Maria Kolesnikova hacen sus famosos gestos en una reunión en Minsk el 2020. © Getty Images

Alexander Lukashenko, exdirector de una granja estatal soviética convertido en dictador de Bielorrusia dijo alguna vez que jamás una mujer gobernaría su país. Entonces, tres mujeres lo desafiaron.

Cinco años después de las protestas más grandes en la historia de Bielorrusia, Svetlana Tikhanovskaya y Veronika Tsepkalo, ambas en el exilio actualmente, hablan con la BBC sobre el precio que tuvieron que pagar para inspirar a cientos de miles de bielorrusos a salir a las calles para exigir un cambio.

Maria Kolesnikova, su ex compañera de campaña, se encuentra ahora en una prisión bielorrusa, condenada  a 11 años, el 2021, por extremismo y conspiración para derrocar al gobierno.

Su hermana, Tatsiana Khomich, ha dicho a la BBC que su familia no ha tenido noticias de Maria desde el año pasado.

Las tres mujeres unieron fuerzas en agosto de 2020, cuando los candidatos de la oposición a los que apoyaban fueron obligados a retirar sus candidaturas presidenciales.

Su efímera alianza y sus imágenes mostrando un corazón, un puño y un signo de victoria con las manos estuvieron en titulares de todo el mundo

Afirman que les tomó 15 minutos ponerse de acuerdo para unir fuerzas contra Lukashenko, que se aferra al poder en Bielorrusia desde 1994.

“Fue muchísimo más rápido de lo que les tomaría a los hombres”, dijo Veronika Tsepkalo en ese momento.

Ella quedó a cargo de la campaña de su esposo, Valery Tsepkalo, después de que al ex embajador bielorruso en Estados Unidos se le prohibiera registrarse como candidato y tuviera que huir del país por temor a ser arrestado.

Maria Kolesnikova hizo campaña a favor del banquero Viktor Babaryko, a quien también se le impidió presentarse como candidato y fue arrestado antes de las elecciones.

Svetlana Tikhanovskaya es ampliamente reconocida como líder de la oposición democrática en el exilio. © BBC News Ruso

Pero fue Svetlana Tikhanovskaya quien terminó en la cédula de votación reemplazando a su esposo, el activista y popular videobloguero Sergei Tikhanovsky, después de que este también fuera encarcelado.

Juntas, las tres mujeres viajaron por todo el país, convocando  multitud de seguidores ansioso por un cambio. La promesa era sencilla: libertad para todos los presos políticos y, entonces, elecciones libres y justas.

En 2025 Svetlana Tikhanovskaya habla del “aliento emocional” que todos sintieron durante esos días.

“Logramos unir a los bielorrusos”, declaró a la BBC.

Cuando el día de las elecciones llegó, el 9 de agosto, la gente acudió en masa a las urnas. Los partidarios de Svetlana estaban convencidos de su victoria, pero Alexander Lukashenko se atribuyó un triunfo categórico.

Esto desencadenó masivas manifestaciones, sin precedentes en todo el país, que duraron varios meses. Las autoridades respondieron con una brutal represión. Al menos cuatro personas murieron, muertes que han sido atribuidas a las fuerzas de seguridad.

Pero ninguna de las tres mujeres que electrizaron la campaña electoral estaban allí para liderar las protestas.

Tsepkalo abandonó Bielorrusia justo antes de las elecciones. Tikhanovskaya fue detenida por la KGB un día después de la votación y, entonces, fue obligada a abandonar el país bajo amenaza de ser encarcelada y de que sus hijos pasaran a la tutela del Estado.

La familia de Maria Kolesnikova continúa su campaña para que todos los presos políticos sean liberados © BBC News Ruso

María Kolesnikova se quedó. Fue arrestada en septiembre tras romper su pasaporte en la frontera con Ucrania para evitar una expulsión forzosa.

Junto con su ex jefe Viktor Babaryko, es una de los más de mil presos políticos que aún permanecen detenidos en Bielorrusia según el grupo de derechos humanos Viasna.

Desde el 2020, decenas de miles de personas han sido arrestadas por oponerse al régimen y muchas afirman haber sufrido tortura y vejaciones durante su detención.

Hoy en día en Bielorrusia cualquier disidencia pública es eliminada.

“Sinceramente creí que el régimen de Lukashenko caería”, comentó  Veronika Tsepkalo a la BBC.

Al igual que cientos de miles de bielorrusos que abandonaron el país tras el 2020, ahora vive en el extranjero con su familia y trabaja en una gran empresa tecnológica del Reino Unido.

Veronika Tsepkalo ha sido premiada por su labor en defensa de los derechos de las mujeres bielorrusas. ©BBC News Ruso

Entonces, ¿qué salió mal con las protestas?

“Era una estrategia de todo o nada”, dice Tatsiana Khomich, hermana de Kolesnikova, quien ahora lidera una campaña por la liberación de los presos políticos bielorrusos. “Nos sobreestimamos y subestimamos la capacidad de las autoridades”.

Svetlana Tikhanovskaya dice que ahora entiende que no tenían ningún plan y “no estaban preparados para ningún cambio radical”.

Esta mujer, que en su día era una madre ama de casa y admitió ser tímida y carecer del carisma de su marido, ahora es reconocida como líder de la oposición democrática en el exilio y se reúne periódicamente con jefes de Estado y presiona para que se impongan sanciones contra el gobierno de Lukashenko.

«Si pudiera aplicar mis conocimientos actuales y mi experiencia de hace cinco años, sin duda me habría sentido más segura», dice Tikhanovskaya. «He aprendido algo de diplomacia, a hablar con políticos y a sentirme cómoda con personas influyentes».

Svetlana y Sergei Tikhanovsky en una conferencia de prensa tras la liberación de Sergei. © Reuters

Hace menos de dos meses, Svetlana recuperó inesperadamente a su marido: Sergei Tikhanovsky fue liberado junto con otros 13 presos políticos y enviado a Lituania con su familia.

Después de haber dicho que había ingresado en la política “por amor” a su marido, Tikhanovskaya ahora admite que desde entonces también se ha enamorado de Bielorrusia y de la visión que tiene de su país.

“No vamos a competir con Sergei sobre quién es más importante, quién tiene más seguidores, etc. Sergei encajará a la perfección en nuestro movimiento”, afirma.

Tikhanovskaya rara vez habla con Veronika Tsepkalo y en la entrevista con la BBC no quiere entrar en detalles de lo que pasó con su relación.

Tsepkalo es más sincera: acusa a su ex “compañera de armas” de secuestrar el movimiento y expulsarla.

“El trío se disolvió”, afirma Tatsiana Khomich.

Khomich, quien todavía forma parte del equipo de su hermana, dice que todas tienen sus propios proyectos ahora.

Tatsiana Khomich dice que no ha tenido noticias de su hermana este año. © BBC News Ruso

Svetlana Tikhanovskaya dice que su prioridad es trabajar por la liberación de los presos políticos y enumera como sus logros ayudar a los bielorrusos en el extranjero y mantener a Bielorrusia en la agenda internacional.

Veronika Tsepkalo se muestra escéptica ante estos éxitos y los califica de “acción por la acción”.

De regreso al equipo de su marido, ha estado haciendo campaña para llevar a Alexander Lukashenko ante la justicia internacional.

Tatsiana Khomich considera que intentar forzar un cambio de régimen desde el extranjero “no tiene sentido”.

“En realidad, ahora estamos mucho más lejos que hace cinco años”, afirma.

Tanto Tikhanovskaya como Tsepkalo creen que en algún momento en el futuro Bielorrusia será libre y democrática.

Ante las críticas de que haber puesto sus propias ambiciones por delante de las de su equipo, Tikhanovskaya responde: “Quizás eso es lo que dicen quienes no me conocen de verdad. Me gustaría que por fin celebrácemos nuevas y justas elecciones, pero, desde luego, no participaré en ellas.

Fuente: Tatsiana Yanutsevich y Tatiana Preobrazhenskaya, “Las mujeres que se enfrentaron al “último dictador” de Europa”. Lo mejor de BBC News Rusia — en inglés”, 5 de setiembre del 2025. Traducido al español por Hugo Palomino.


Kapela (ensemble) Rej es un grupo de música tradicional bielorrusa. Sus instrumentos principales son la duda (gaita bielorrusa) y el violín.

El ensemble en la grabación:

Vital Voranau: duda

Ursula Oleksiak: violín, voz

con Sergi Llena (España): tambor de marco, gaita de boto

Las grabaciones se realizaron en Serbia durante el festival Rog Banata en las ciudades de Zrenjanin (2024, pistas 1-9) y Bečej (2023, pistas 10-13). La foto de la portada del álbum fue tomada de la actuación en Belgrado el 2024 por Sandra Crepulja.

Lanzamiento: 27 de agosto de 2025

Fuente: Antonovka Records (Bandcamp). Traducido al español por Hugo Palomino.


Maria Kalesnikava, música, activista y prisionera política, fue detenida un día como hoy en 2020. Secuestrada en una calle de Minsk por las autoridades bielorrusas, fue llevada a la frontera de Bielorrusia y Ucrania para ser expulsada del país al día siguiente. Pero rompió su pasaporte y por consiguiente no pudo cruzar la frontera. El 2021, fue condenada a 11 años de prisión junto a Maksim Znak, quien recibió 10 años. Actualmente se encuentra recluida en la prisión de mujeres de Homiel.

Kalesnikava tiene mi edad y ya ha pasado cinco años de su vida en prisión. Desde febrero del 2025, María y su familia no han intercambiado cartas ni llamadas… Al menos, no está en régimen de aislamiento, sino con otras prisioneras.

Llevo un tiempo sin escribir sobre la situación política en Bielorrusia, pero no porque esta haya mejorado. No, cada día leemos sobre nuevas detenciones. Esta semana, defensores de derechos humanos han reconocido a 14 nuevos presos políticos y las autoridades han añadido 68 nombres a la llamada “lista de extremistas”. En total, sabemos ahora de 1197 presos políticos, entre ellos 32 ciudadanos extranjeros. Un caso reciente: una ciudadana británica de 52 años (que también tiene ciudadanía bielorrusa) fue detenida al entrar al país  y condenada a 7 años de prisión (https://spring96.org/en/news/118604).

Pero otros cientos de personas siguen sin ser reconocidas por diversas razones. Sin una Bielorrusia libre, no habrá paz en Europa.

Fuente: Julia Cimafiejeva (Facebook), 7 de setiembre del 2025. Traducido al español por Hugo Palomino.


Escribía ayer sobre los cinco años que llevaba ya Maria Kalesnikava en prisión y sobre los 1197 presos políticos en Bielorrusia. Y hoy nos enteramos de otra muerte.

Andrei Padniabenny, ciudadano ruso de 36 años y prisionero político ha muerto en la prisión n. 15 de Mahiloŭ. Él fue enjuiciado dos veces con acusaciones criminales y sentenciado a 16 años y ochos meses de prisión en una colonia de seguridad media. Llevaba casi cuatro años tras las rejas. Se desconoce la causa de su muerte.

Su madre Valiantsina informó en su perfil de Facebook: “Mis queridos nietos se quedan sin padre… El único consuelo que queda es que ya nadie podrá torturar a mi hijo, ni física ni psicológicamente… Creo que la justicia de Dios alcanzará a los culpables y ningún crimen quedará impune…”

Según la publicación, Andrei murió el 3 de septiembre. Esta es la novena muerte de un preso político en Bielorrusia y la segunda muerte de un ciudadano ruso tras las rejas.

Otros presos políticos que murieron en cautiverio:

Vitold Ašurak

Aleś Puškin

Mikałaj Klimovič

Vadzim Kraśko

Ihar Lednik

Dźmitry Šlethaŭer

Valancin Štermier

Alaksandr Kulinič

Fuente: Julia Cimafiejeva (Facebook), 8 de septiembre de 2025. Traducido al español por Hugo Palomino.

El lector ruso: 603 628 kilómetros cuadrados (solidaridad con Ucrania)

Queridos lectores de The Kyiv Independent

Gracias por su contínuo apoyo.

En caso de que te lo hayas perdido, hace poco agregamos una nueva camiseta a nuestra tienda en línea para ayudar a la organización benéfica East SOS y así mantener nuestro compromiso de apoyar importantes iniciativas ucranianas gracias a tus compras.

Después de que Rusia exigiera que Ucrania cediese cinco de sus regiones como condición para un alto el fuego, diseñamos una camiseta para mostrar solidaridad con Ucrania: sus 603 628 kilómetros cuadrados.

Dos camisetas de mangas cortas con el texto “603 628 km cuadrados” en el pecho. A la izquierda una camiseta negra con el texto en letras blancas y a la derecha una camiseta blanca con el texto en letras negras.

En junio, lanzamos la camiseta “603 628 km²” y donamos las ganancias a la organización benéfica ucraniana East SOS. Gracias a lectores como tú, ya hemos recaudado más de 5000 USD para ayudar a reconstruir hogares devastados por la guerra en el este de Ucrania.

Recopilaremos donaciones hasta el 10 de agosto, por lo que te quedan seis días para conseguir tu camiseta y apoyar la causa.

Collage de seis imágenes. Se ven reparaciones de cristales rotos, rescates de personas, reconstrucción de tejados y el logo de la organización “SOS Este”.

También queremos acercarles a East SOS. Esta organización brinda asistencia integral a ucranianos en regiones del frente de guerra y a desplazados internos que se han visto obligados a huir (IDPs). La organización fue fundada el 2015 y se enfoca en proporcionar suministros esenciales y ayuda humanitaria a quienes viven en zonas del frente de guerra.

Un proyecto para el que East SOS está actualmente recaudando fondos es la reparación de viviendas afectadas por ataques rusos en el este de Ucrania, proyecto que contará con el apoyo de The Kyiv Independent. Hasta la fecha, East SOS ha ayudado a reparar casi 1500 viviendas en las provincias de Járkov y Donetsk, mientras que otras 300 familias están en lista de espera. El proyecto  benéfico trabaja en la reparación de viviendas particulares, priorizando las solicitudes de personas mayores que viven solas o con discapacidad que no pueden realizar tales obras por sí mismos.

Collage de tres fotografías: una casa semidestruida por los ataques rusos y personal de la organización “SOS Este” reparando ventanas y cortando madera. 
Personal de East SOS restauran casas dañadas por ataques rusos.

El equipo de East SOS interviene inmediatamente cuando una casa es afectada, se reparan techos y ventanas, y se previenen daños adicionales por lluvia o nieve. Después de esta respuesta de emergencia, el equipo regresa a restaurar viviendas gravemente dañadas por los ataques rusos.

A East SOS le cuesta aproximadamente $1,500 reparar una casa; con tu ayuda ya hemos recaudado fondos para cubrir la reparación de tres casas.

Puedes comprar la camiseta “603 628 km²” blanca aquí o negra aquí.

Los miembros de la comunidad de The Kyiv Independent también pueden disfrutar de un 15% de descuento en todos los productos de nuestra tienda online.Únete a nuestra comunidad y descubre más sobre los beneficios de la membresía aquí.

También puede obtener más información sobre East SOS aquí o hacerles una donación  directamente aquí.

Gracias por tu apoyo. Para cualquier duda o pregunta sobre la camiseta, escríbenos a store@kyivindependent.com.

Saludos,

El equipo de The Kyiv Independent

Fuente: Boletín informativo de The Kyiv Independent, 4 de agosto del 2025. Hoy pedí una de estas nuevas camisetas  (como mi propio regalo de cumpleaños) y te recomiendo que compres una. Traducido al inglés por The Russian Reader y al español por Hugo Palomino.


Noticias del Boletín ucranianio n.º 157 (3 de agosto del 2025) 

En el boletín de esta semana: Maltrato y desaparición de prisioneros en Rusia; persecución por motivos políticos en los territorios ocupados.

Noticias desde los territorios ocupados por Rusia:

Solidaridad en el dolor: KVPU pide ayuda tras los mortíferos ataques rusos (KVPU 1 de agosto)

La periodista Iryna Levchenkol, de Melitopol, secuestrada el 2023, ha sido hallada en prisión en Donetsk, región ocupada por Rusia (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 1 de agosto).

El rostro de la resistencia: La historia del activista tártaro de Crimea Ruslan Zeitullaiev (Plataforma de Crimea, 1 de agosto)

Una joven pareja crimea podría ser condenada a cadena perpetua por resistirse a la guerra rusa contra Ucrania (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 29 de julio)

Rusia reubica a “veteranos” y sus familias en la Ucrania ocupada, mientras deporta a ucranianos (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 28 de julio)

Invasores rusos secuestran a una joven ucraniana y la condenan a 12 años y medio de prisión por ayudar a Ucrania (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 28 de julio)

CEPA ha publicado un artículo sobre la preservación del idioma tártaro de Crimea (Plataforma de Crimea, 28 de julio)

Noticias desde Ucrania:

Ucrania expone una importante trama de sobornos en la adquisición de sistemas de guerra electrónica: diputados y funcionarios implicados (Ukrainska Pravda, 2 de agosto)

¡Rebeldía, amor, lucha contra la corrupción! Declaración del sindicato estudiantil Priama Diia (Red Europea de Solidaridad con Ucrania, 2 de agosto)

“¿No se cansan de darle basura a la gente?” El parlamento ucraniano revoca la ley anticorrupción tras las protestas callejeras (Euromaidan Press, 31 de julio).

«Luchando por nuestro futuro»: Manifestantes de Kiev celebran el regreso de las medidas anticorrupción (Kyiv Post, 31 de julio)

“Cada vez menos gente quiere hablar ruso”: Cómo ha cambiado la actitud de los ucranianos hacia el idioma ruso durante la guerra (The Insider, 28 de julio)

Terror aéreo en Jersón: una ciudad asediada por drones (Byline Times, 28 de julio)

Cómo la controvertida Ley 4555-IX socava la lucha contra la corrupción y la reintegración — Alena Lunova en el podcast JustTalk Context (Zmina, 25 de julio)

Noticias relacionadas con la guerra desde Rusia: 

Reclutamiento de unidades antiautoritarias (Colectivos Solidarios, 1 de Agosto)

Denys Matsola: Actualización desde el cautiverio (Colectivos Solidarios, 1 de agosto)

Preso político ucraniano desaparece tras ser secuestrado por el FSB en lugar de ser liberado de una prisión rusa (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 31 de julio)

Yulia Moskovskaya, Terrorista (The Russian Reader, en español, 29 de julio)

Automóviles para Ucrania (The Russian Reader, 27 de julio)

Noticias desde el frente:

Ciudad destruida: Rusia afirma controlar Chasiv Yar, Ucrania, tras 16 meses de combates. 

Pero la batalla continúa, y solo quedan ruinas (Meduza, 1 de agosto).

Fortaleza bajo amenaza: un año después de alcanzar Pokrovsk, las fuerzas rusas parecen listas para lanzar un asalto total (Meduza, 30 de julio)

Análisis y comentario:

A 2000 metros de Andriivka: la clase obrera ucraniana en la guerra (Liam Record, 3 de agosto)

Capital, poder y guerra: La crisis del régimen de acumulación periférica ruso (Links, 1 de agosto)

Recupere el control de sus dispositivos: el derecho a repararlos y la oportunidad que representa para Ucrania (Commons.com, 1 de agosto)

Protestas en las fronteras internas de Rusia en tiempos de guerra (Posle Media, 30 de julio)

Una crisis política que podría debilitar el propio esfuerzo bélico: Qué significa el giro de 180 grados de Zelensky en la lucha contra la corrupción en un “momento precario” para Ucrania (Meduza, 30 de julio)

Rescoldos moribundos: la crisis del carbón en Rusia provoca quiebras y despidos masivos (The Insider, 30 de julio)

Ucrania, entre el imperio y la revolución: el marxismo anticolonial de Lev Yurkevych (Links, 29 de julio)

Por qué la actual ola de nacionalizaciones en Rusia es más que una simple redistribución de activos (IStories, 29 de julio)

Nuevo gabinete de Ucrania: reformas neoliberales amenazan la solidaridad en tiempos de guerra (International Viewpoint, 26 de julio)

Investigación de abusos de derechos humanos:

ZMINA destaca, en un evento paralelo en la Conferencia Helsinki+50, la persecución con motivos políticos en los territorios ocupados (Zmina, 1 de agosto)

Presos golpeados y amenazados con nuevas condenas son obligados a luchar en la guerra rusa contra Ucrania (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 1 de agosto)

La OSCE y los Estados participantes deben actuar ahora para liberar del cautiverio y procesamiento a su personal en Rusia (Zmina, 31 de julio)

Secuestros de mujeres y niñas ucranianas (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 31 de julio)

El silencio como forma de tortura (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 31 de julio)

Manifiesto de la sociedad civil en el 50º aniversario del Acta Final de Helsinki (Zmina, 30 de julio)

No legitimar la ocupación: se urge a  museos mexicanos y brasileños a abstenerse de colaborar con instituciones en territorios ocupados (Grupo de Derechos Humanos de Crimea, 30 de julio)

Evento paralelo en la conferencia Helsinki+50: «Crimea: 11 años de ocupación, restableciendo la justicia y los compromisos de la OSCE» (Grupo de Derechos Humanos de Crimea, 30 de julio)

Nota importante: No publicaremos el  boletín la próxima semana. El próximo boletín, el n.º 158, se publicará en dos semanas, el 17 de agosto del 2025.

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Este boletín es elaborado por activistas del movimiento obrero en solidaridad con la resistencia ucraniana. Para recibirlo por correo electrónico cada lunes, envíenos un correo electrónico a 2022ukrainesolidarity@gmail.com. Para dejar de recibirlo, responda con la palabra “STOP” en el asunto. Más información en https://ukraine-solidarity.org/. También estamos en X (antes Twitter), Bluesky, Facebook y Substack, y el boletín se encuentra en línea aquí.

Fuente: Ukraine Information Group. Traducido al español por Hugo Palomino

El lector ruso: Darle la espalda a la propaganda (Valeria Zotova)

Valeria Zotova

Darle la espalda a la propaganda

¿Cómo es la vida cotidiana en un campo de prisioneros? Significa, sobre todo, trabajar, actividad repetitiva y agotadora. Significa dormir un sueño intermitente, ya que, a veces, las inspecciones son cada dos horas. Y significa pasar tiempo con personas a las que no te acercarías por tu propio deseo. Los guardias se aseguran de agobiar a los presos para que no tengan nada propio, para que no tengan tiempo para pensar en nada, para que estén completamente subordinados a quienes mandan. El objetivo de la “reeducación” en los campos de prisioneros es el mismo: doblegar la voluntad de los prisioneros, convertirlos en obedientes máquinas que obedezcan todas las órdenes de sus superiores.

Esto se cumple sobre todo con los presos políticos, quienes piensan con independencia y tienen sus propios principios. La misión principal de los guardias es conseguir la sumisión voluntaria, dichosa y proactiva de los presos políticos. Pero los guardias rara vez tienen éxito en esta misión.

Con Valeria Zotova, presa política de la Colonia Penal n.º 3 de Kostromá, han fracasado estrepitosamente. Los guardias insistentemente le han ofrecido una vía de redención: cooperar con las autoridades y participar en la vida cívica. Zotova la ha rechazado.

Recientemente, el club del campo de prisioneros proyectó una película de propaganda rusa titulada “Callsign: Passenger”. En Wikipedia se describe así el filme: “La película está ambientada en 2015. El protagonista es Nikolai Ryabinin, un escritor moscovita de moda y fiestero despreocupado. Su hermano, voluntario en la guerra en el Donbás, ha desaparecido. Nikolai va en busca de su hermano y se une a una unidad separatista, el Batallón Aurora, en el que su hermano sirvió anteriormente. Allí, recibe el irónico apodo de “Pasajero” (Passenger) y, bajo el liderazgo del comandante (callsign: Trigger), repiensa su propia vida y se une a los separatistas”.

Esta pieza de propaganda carente de imaginación está basada en una novela de Alexander Prokhanov, El asesinato de las ciudades. Es, por supuesto, basura barata, tanto como el propio escritor, pero los convictos están obligados a beber este cóctel cinematográfico hasta la última gota. Todos son arreados al club. Zotova se niega a ir. En última instancia es su derecho decidir si ve la película o no. ¡Pero qué importan los derechos cuando se trata del patriotismo ruso! Zotova es llevada a la fuerza al auditorio. Observen nuestro arte: ¡miren el talento de los cineastas que lo crearon, los actores que lo protagonizaron! Pero Lera Zotova le da la espalda a la pantalla y no ve la película.

Darle la espalda a la propaganda es simple, simple pero peligroso. La presión sobre Valeria continúa sin cesar. El acoso ha sido incesante. Los guardias llamaron a una amiga de Zotova y le espetaron: «Libertad o Zotova, tú eliges». Han intentado crear un vacío en torno a la presa política, privándola de todo contacto con sus allegados. La joven tiene veintiún años, pero ha sido acosada como una criminal avezada. Porque, según las autoridades penitenciarias, debería ser como todos los demás: obediente, involucrada en la vida cívica del campo de prisioneros, en obras de teatro, cumpliendo con las cuotas de producción y no arrogante para con sus superiores.

Fuente: Alexander Podrabinek (Facebook), 24 de agosto del 2025. Gracias a VA por ponernos al tanto. Traducido al inglés por The Russian Reader y al español por Hugo Palomino

El lector ruso: “Que me juzguen por traición” (Andrei Trofimov)

Andrei Trofimov, condenado activista pacifista ruso. Foto: Página Vkontakte de Andréi Trofimov, vía Mediazona.

El 2023, el activista pacifista Andrei Trofimov, de Tver, fue condenado por diversos cargos (entre ellos, difundir noticias falsas sobre el ejército ruso, incitar al extremismo e intentar unirse a la legión Libertad de Rusia) a diez años de cárcel en una prisión de máxima seguridad. En su declaración final del juicio, llamó a Vladimir Putin “estúpido” (khuilo) y apoyó vehementemente los ataques ucranianos al Puente de Crimea y al Kremlin. Esta declaración se usó como fundamento para una segunda causa penal contra él, esta vez con cargos de “apología al terrorismo” y “difamación del ejército”.

Hoy (6 de mayo del 2025), el juez Vadim Krasnov del Segundo Tribunal Militar del Distrito Occidental extendió la condena de Trofimov a trece años. El fiscal Andrei Lopata había solicitado al juez una pena mayor a quince años.

Antes de la lectura del veredicto de su primer juicio, Trofimov había solicitado al tribunal la imposición de la pena máxima. Ahora, también ha pedido que se le acuse por alta traición, un delito más grave, alegando su participación del lado ucraniano en la guerra informativa.

A continuación, la publicación de Mediazona, un tanto abreviada, de la declaración de Trofimov durante los argumentos orales del [segundo] juicio.

* * * * *

Su Señoría, las circunstancias objetivas de mis acciones, que la investigación ha calificado como delitos, están correctamente expuestas en la acusación y han sido investigadas a fondo durante la audiencia judicial.

En mi declaración, quisiera profundizar en las razones de estas acciones, en mis objetivos, y analizando en detalle las imputaciones una a una, brindar mi respuesta a las acusaciones; es decir, explicar mis motivos para no declararme culpable. Y, en conclusión, quisiera solicitar al tribunal lo que debe hacerse conmigo a continuación.

Yo vivía tranquilamente en mi casa de campo, con mis gatos, sin molestar a nadie. Mi vida cambió drásticamente el 24 de febrero del 2022. El motivo, tanto del primer proceso penal como del actual [en mi contra], ha sido la invasión a Ucrania por parte de Rusia. Explicaré luego y con más detalle por qué considero así ese evento.

De hecho, estoy en prisión por lo que he dicho. No hice nada ni en el primer caso ni en el segundo. Pero esta ha sido mi forma de involucrarme en tales eventos, porque me era físicamente imposible salir del país y no tenía ningún deseo de permanecer en silencio en ese trance. Porque, claro, es mi vida.

¿Por qué he hecho esto? Debo responder a sus comentarios de ayer en el sentido de que mis declaraciones, incluso en el tribunal, podrían perjudicar mis propios intereses. Su Señoría, no me interesa una sentencia más corta. Yo ya estoy en prisión.

¿Cuál es el propósito de lo que hago? En general, es una cuestión de supervivencia. Simplemente entiendo el instinto de supervivencia no como la preservación del cuerpo en sí, de su salud física, porque no soy solo mi cuerpo. Quiero preservar mi conciencia en esta difícil situación, mi capacidad para distinguir entre blanco y negro, entre la falsedad y la verdad, y, aún más importante, mi capacidad para decir en voz alta lo que creo que es cierto.

Esta cuestión mía no comenzó el 2022. Siempre he intentado vivir así. Es solo que mi deseo de mantener esta capacidad en tales momentos —es decir, la capacidad de decir la verdad, de mantener mi conciencia— es lo que me lleva a actuar así.

¿Qué hechos hemos observado? Hemos presenciado pruebas concretas de delitos de los que no se me acusa, evidencias de la violación del artículo 278 del Código Penal Federal Ruso, es decir, la toma o retención forzosa del poder. Me refiero a Vladímir Putin, quien ha ocupado el cargo oficial más alto de la Federación Rusa durante exactamente un cuarto de siglo. En todo este tiempo, la Constitución de la Federación Rusa ha mantenido el principio de sucesión de poderes, establecido en la forma del gobierno de dos mandatos [para la presidencia rusa]. Hemos presenciado una violación directa de esta norma, es decir, la retención forzosa del poder.

En cuanto a lo ocurrido desde el 24 de febrero, vemos pruebas concretas de la violación del artículo 353 del Código Penal, es decir, la planificación, preparación, desencadenamiento y ejecución de una guerra ofensiva.

¿Qué he hecho al respecto? Públicamente, en un piquete solitario [aunque prolongado], he demostrado la insanía del Estado ruso. Vea, la fiscalía pide quince años en total: una pena por asesinato, pero incluso por asesinatos, las sentencias suelen ser más cortas. Y, sin embargo, mis actos no perjudicaron a nadie ni causaron daño alguno.

No me refiero sólo al período cubierto por estos casos penales. Nunca he tocado a nadie ni robado un céntimo en mi vida. Sin embargo, [el fiscal quiere condenarme a] quince años. Creo que esto demuestra la demencia del Estado. El Estado exhibe con gusto esta cualidad al ponerme como ejemplo.

¿Cómo respondo? Demostrando fortaleza. Esto es vital, porque espero que los ucranianos vean lo que he estado haciendo. Miren: lo arrestaron. Lo condenaron y le dieron doce años de pena máxima. Juzguen el efecto en relación con el segundo caso. ¿Hicieron un buen trabajo convenciéndome [de mi error]? Es decir, ¿he dejado de hacer lo que hacía? ¿Se ha apagado mi voz? No, no se ha apagado.

Hemos presenciado lo mismo en el frente militar. Por cuatro años seguidos el estado ruso ha ensangrentado a un país vecino. Ucrania no se ha rendido ni se rendirá.

Entre las cosas de las que no se me ha acusado exactamente, pero que se han repetido en los autos de acusación y entre las pruebas presentadas en el juicio, está mi insulto a Vladimir Vladimirovich Putin con la palabra grosera «estúpido». ¿Qué he hecho? A esto le llaman desacralización.

Porque la sacralidad del poder supremo es uno de los fundamentos de la forma de gobernar de la Horda de Oro. Cuando pública, repetida y diariamente; en el primer juicio, en el segundo, o en el medio de la detención preventiva, he hecho este truco, he desacralizado a Vladimir Putin. Esto es importante porque este régimen terminará de todas formas y deseo con todas mis fuerzas apurar tal fin. Odio a ese hombre. Y lo que dice la fiscalía sobre el “motivo del odio político” es la pura verdad. Puedo confirmarlo.

El público al que me dirijo con estas acciones no vive en Rusia, porque la sociedad rusa está muerta y es inútil intentar hablar con ella. Mi público es Ucrania.

En cuanto a los cargos contra mí, no me declaro culpable de ninguno de los cargos de violación del artículo 205.2 del Código Penal. El caso es el  el texto mismo, simplemente publicado en internet y leído en voz alta en el centro de prisión preventiva, porque no considero que los incidentes que he decidido incluir en mi alegato final del juicio sean “actos terroristas”. Los he elegido a propósito.

Lo que está en juego son los dos ataques al Puente de Crimea. Este puente es una arteria de transporte vital que abastece a las fuerzas armadas federales rusas en Crimea. Un ataque a una instalación militar constituye un caso de violencia armada. El ataque fue llevado a cabo por las fuerzas armadas de Ucrania.

¿Por qué se catalogó como “ataque terrorista”? Sé perfectamente por qué. Esto se hizo, primero, para poder usarlo en la propaganda rusa y así deshumanizar al enemigo. En otras palabras, la Federación Rusa no está en guerra con las fuerzas armadas de Ucrania, que están estipuladas por la ley ucraniana y cumplen con su deber constitucional, sino con bandas terroristas de “banderistas” y “ukronazis. Para apoyar esta agenda es que se toman decisiones y se inician procesos penales por cargos de “terrorismo” en casos de conflicto armado.

En cuanto al segundo incidente que he mencionado, el ataque al Kremlin el 3 del mayo del 2023, ¿qué sabemos? El comunicado del Comité de Investigación, citado ayer por la fiscalía afirma categóricamente que el ataque se llevó a cabo contra la residencia del presidente de la Federación Rusa, comandante en jefe de las fuerzas armadas federales rusas. Además, los ucranianos también atacaron el edificio del Senado, ubicado en una zona del Kremlin cerrada al turismo y donde se encuentra una de las oficinas de Putin. Disculpenme, pero esto no fue un ataque terrorista. Fue una operación de combate ucraniana, además fallida.

Debo decir, fuerte y claro, que no apruebo ni apoyo el terrorismo, que nunca lo he aprobado ni tengo intención de hacerlo. Mantengo una actitud categóricamente negativa hacia la ideología y la práctica del terrorismo.

Pasemos al [los cargos del] artículo 280.3 del Código Penal. Este artículo es completamente nuevo: se adoptó tras el inicio de lo que llamamos la «operación especial».

Esto es un claro ejemplo de persecución por decir la verdad. Porque ha ocurrido algo que ha hecho necesario silenciar a los opositores a la guerra. Pero es imposible acusarlos de violar, por ejemplo, mi querido artículo 207.3 del Código Penal. ¿Cómo se puede acusar a alguien de “difundir noticias falsas” si simplemente expresa su opinión sobre la actualidad? Así surgió el artículo 280.3 y el concepto de “difamación”, que, legalmente, ha sido muy mal concebido.

Me han dicho que mi frase «Ucrania es víctima de una agresión por parte de Rusia» difama a las fuerzas armadas federales rusas. Pero ¿qué hay? Tenemos la resolución de la Asamblea General de la ONU de 2014 que dice que Rusia se «anexionó» Ucrania. Esas no son mis palabras. Esta es una resolución de la Asamblea General: no tiene poder de veto [como sí lo tiene el Consejo de Seguridad de la ONU], por lo que fue aprobada por una mayoría considerable [de Estados miembros]. Esta es la posición del derecho internacional.

De igual manera, contamos con una resolución de la Asamblea General de la ONU de marzo del 2022 que califica los sucesos del 24 de febrero como «agresión». Y tenemos una resolución de la Asamblea General de la ONU sobre la incorporación, por parte de Rusia, de las regiones ucranianas de Donetsk, Luhansk, Zaporizhia y Jersón, que califica estas acciones de «anexión».

Debo señalar que las declaraciones de, por ejemplo, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Masha Zakharova, no constituyen una fuente de derecho internacional. Las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores ruso, Lavrov, tampoco lo son. En cambio las resoluciones de la Asamblea General de la ONU sí lo son, y por lo tanto, mis apreciaciones se basan en documentos jurídicos internacionales.

Pero, claro, mi frase sobre los “escorias de Putin” también forma parte de la acusación de “difamación” en mi contra. En primer lugar, desde su punto de vista, “Putin” no puede ser difamatorio, porque, según usted, Putin es bueno. En cuanto a la segunda palabra [de la frase], sí, es mi opinión personal, y no se aplica sólo a  militares rusos que siguen órdenes ilegales. Sí, hay también gente en las fuerzas armadas rusas que incumplen órdenes ilegales, pero no son los únicos que luchan allí.

Disculpeme por describir así a quienes asesinan a soldados de un país vecino por dinero. Es mi opinión personal, basada en [sus] acciones.

Resumiré esta parte de mi declaración. La Constitución Federal Rusa contiene el Artículo 29, [que garantiza] el derecho a la libertad de expresión, incluyendo el derecho a recopilar y difundir información. Esto es lo que he estado haciendo. Es decir, no he salido ni un milímetro del Artículo 29 de la Constitución. Sin embargo y al mismo tiempo, ciertamente he violado estos dos artículos vigentes del Código Penal.

¿Cómo es esto posible? Puede que sea porque los artículos por los que se me acusa son inconstitucionales. Si Rusia tuviera un Tribunal Constitucional real, estos artículos habrían dejado de existir hace mucho tiempo.

No puedo dejar de mencionar mi informe al fiscal Zhuk, que no formaba parte de los cargos en mi contra, pero aún así escuchamos a testigos que lo mencionaron ayer . No contiene el texto de [mi] declaración final [del primer juicio]. No hay mención de terrorismo ni ningún acto violento. Tampoco mencioné a las fuerzas armadas.

El caso es que este segundo proceso es el resultado de mi declaración ante la comisión del fiscal. Porque el expediente contiene dos resoluciones del investigador del FSB, el teniente coronel Serguéi Vyacheslavovich Yerofeev, para desestimar el caso; es decir, del investigador de mi [primer] caso, con quien tengo una excelente relación y que comprende perfectamente lo que he estado haciendo y lo que he intentado lograr. Él intentó desestimar este caso dos veces.

En la parte final de mi declaración, me referiré a la adecuada descripción de mis acciones. Estoy involucrado del lado ucraniano en la guerra. Simplemente que esta participación se lleva a cabo sin armas, porque una guerra es un evento extraordinariamente multidimensional. Además de los combates en las estepas del Donbás, en el Mar Negro y en los cielos de Ucrania, se libran ferozmente en el espacio informativo por entidades estatales y organismos rusos. Del lado ucraniano, por ejemplo, también participan entidades interesantes.

Soy un guerrero de la información. ¿En qué sentido? El 9 de octubre del 2022, escribí y envié un correo electrónico al presidente ucraniano, Volodymyr Oleksandrovych Zelensky, pidiéndole que me concediera la ciudadanía ucraniana. Tengo derecho a ella por mi ascendencia. Todos mis abuelos eran ucranianos. La ley ucraniana dice que tengo derecho a la ciudadanía [ucraniana].

Pude incluir una captura de pantalla de Kasparov.ru en el expediente para hacer que la examinaran en el tribunal. ¿Qué confirma esto? Que, además de publicar mi alegato final en el juicio, Kasparov.ru me ha publicado regularmente. ¿Qué confirma esto? Que lo que se me está juzgando ahora es, de hecho, solo un ejemplo de mi trabajo, que no he cesado.

También debo mencionar, por supuesto, a Novaya Gazeta, cuyo sitio web también publicó mis cartas. Y mi último logro en este sentido es que me han declarado oficialmente preso político, porque es así como me he denominado en el centro de detención preventiva y así firmo mis peticiones ante este honorable tribunal. Pero, por así decirlo, fue una especie de autodenominación.

El 14 de abril de este año, el Consejo de Presos Políticos del Centro Internacional de Defensa de los Derechos Humanos Memorial publicó una decisión [que me declara como preso político]. Como parte de mi trabajo, he tomado los casos penales [en mi contra], tanto el primero como el segundo, como oportunidades de difusión.

La guerra de la información es real. Estoy involucrado en ella y ahora intento demostrarlo. En el terreno informativo, apoyo a Ucrania y a sus fuerzas armadas. De hecho, me he unido al bando enemigo en un conflicto armado que involucra a la Federación Rusa. Esta es la esencia del delito tipificado en el artículo 275 del Código Penal Federal ruso: alta traición.

Solicito al tribunal que devuelva mi caso penal a la fiscalía, ya que las circunstancias indican que existen motivos para acusarme de un delito más grave. Que me juzguen por traición: he traicionado su demente país.

* * * * *

Dirección para correo postal:

Trofimov Andrei Nikolayevich (nacido en 1966)

141 ul. Bagzhanova, FKU SIZO-1 UFSIN po Tverskoi oblasti

Tver,  Tver Oblast 127081 Federación Rusa

Puede enviar cartas al sr. Trofimov y a  otros  prisioneros políticos rusos via ZT, F-Pismo, y PrisonMail.online. (Este último acepta pagos con tarjetas de bancos fuera de Rusia.)

Fuente: “‘Try me for treason: I betrayed your deranged state’: a statement by 58-year-old Andrei Trofimov in a military court,” Mediazona, 6 May 2025. Traducido al inglés por the Russian Reader y al español por Hugo Palomino

El lector ruso: Toda Ucrania le pertenece a Ucrania

Prescott Avenue, Monterey, California, 23 de junio del 2025. Foto de The Russian Reader

En el boletín de esta semana: Riesgos en la ley de ciudadanía ucraniana / Toma de la sede del sindicato de trabajadores / Vida bajo la ocupación / Campaña alto Seapeak / La guerra y la formación de un estado dependiente en Ucrania / Más evidencia del adoctrinamiento ruso de infantes / Aumento masivo de los ataques rusos a civiles

Noticias de los territorios ocupados por Rusia:

Rustam Sheikhaliev, preso político, cumple 46 en su sexto cumpleaños tras las rejas (Crimea Plataform, 22 de junio).

Expulsado de su hogar por 40 años: las deportaciones son la última medida rusa para “limpiar” Ucrania (The Guardian, 21 de junio).

Niños de 7 años son formados para ser parte de la maquinaria bélica rusa en la Ucrania ocupada  (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 20 de junio).

Crimeo condenado a 17 años “por planear la explosión de un helicóptero militar ruso” (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 20 de junio).

Rusia amenaza al cofundador del Grupo de Derechos Humanos de Crimea (Grupo de Derechos Humanos de Crimea, 19 de junio).

Un tribunal ruso ignora secuestro y tortura al incrementar una larga pena contra un ucraniano que intentó rescatar a su madre (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 19 de junio).

Rusia condena a 8 años de prisión a un joven ucraniano de 19 años por “espiar para Ucrania” en su infancia (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 19 de junio).

Una nueva legislación formaliza el brutal aislamiento ruso de los presos políticos tártaros de Crimea y otros ucranianos (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 17 de junio)

Cómo gobierna Putin en la Ucrania ocupada (Workers Liberty, 16 de junio)

Vida bajo la ocupación (Alter Pravo, mayo de 2025)

Vida bajo la ocupación (Alter Pravo, abril de 2025)

Noticias del frente:

Las defensas Sumy se estabilizan: reporte semanal de la guerra (The Insider, 21 de junio)

Noticias de Ucrania:

Discursos en la Rada Suprema: Expropiación de sede sindical (Red Europea de Solidaridad con Ucrania, 20 de junio)

Vitali Klitschko, alcalde de Kiev: rival del presidente (Meduza, 17 de junio)

Observadores de la ONU informan del aumento masivo de ataques rusos contra civiles en toda Ucrania (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 16 de junio)

Más de 1900 toneladas de sustancias nocivas emitidas en el aire de la ciudad y la provincia de Kiev en dos días de ataques rusos (Ukrainska Pravda, 16 de junio)

Ucrania se prepara para una “dolorosa” reducción de la ayuda militar estadounidense tras el anuncio de recortes de Hegseth (Kyiv Independent, 11 de junio)

Noticias rusas relacionadas con la guerra:

Foro Económico de San Petersburgo: una verificación de la realidad económica (Meduza, 20 de junio)

Voluntario pacifista ruso condenado a 22 años de prisión (Novaya Gazeta Europe, 20 de junio)

Cómo se construyó una red para vender sexo con adolescentes a ricos y poderosos en Rusia (iStories, 19 de junio)

Denuncias judiciales muestran las bajas rusas: La oleada de desaparecidos (Mediazona, 5 de junio)

Análisis y comentario:

Política migratoria de Ucrania: Regulación legal e integración europea (Opora, 20 de junio)

Riesgos en el proyecto de ley ucraniano de ciudadanía múltiple (Grupo de Derechos Humanos de Crimea, 17 de junio)

La postura de los defensores de los derechos humanos: el proyecto de ley de ciudadanía múltiple crea amenazas para los residentes de los territorios ocupados (Zmina, 17 de junio)

Volodymyr Artiukh y Taras Fedirko: Guerra y formación de un estado dependiente en Ucrania (Berghahn Journals, 2025)

Necesidades y perspectivas de vivienda social en Kalush Hromada (Cedos, 19 de junio)

Investigación en abusos de derechos humanos:

ZMINA destaca la necesidad de responsabilidad en el Foro de Seguridad de Europa Central y Oriental en Varsovia (Zmina, 17 de junio).

ZMINA participó en el desarrollo de la Hoja de Ruta para la investigación de crímenes de lesa humanidad cometidos por las fuerzas rusas en Ucrania (Zmina, 16 de junio).

Solidaridad internacional:

Australia sanciona a la “flota fantasma” rusa (Crimea Platform, 17 de junio)

Exportaciones rusas de combustibles fósiles: alto a la campaña Seapeak  (Campaña de Solidaridad con Ucrania en Escocia, 16 de junio)

Próximo evento: 

Jueves 26 de junio, de 19:30 a 21:00 GMT, en línea. Informe de las visitas de solidaridad a Ucrania. Ponentes: Mike Kearney (NEU Ukraine Solidarity Network); Rui Palma (Ukraine Solidarity Campaign Steering Committee). Regístro con enlace Zoom.

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Este boletín es elaborado por activistas del movimiento obrero en solidaridad con la resistencia ucraniana. Para recibirlo por correo electrónico cada lunes escriba a 2022ukrainesolidarity@gmail.com. Para dejar de recibirlo responda con la palabra “STOP” en el asunto. Más información en https://ukraine-solidarity.org/. También en Twitter, Bluesky, Facebook y Substack. El boletín se archiva en línea aquí.

Fuente: Boletín 151 de noticias de Ucrania (23 de junio del 2025). Traducido al inglés por the Russian Reader y al español por Hugo Palomino


Si es usted uno de los pocos que aún creen que el dictador ruso Vladimir Putin está interesado en la paz, observe por favor  algunos de los videos de su actuación en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo la semana pasada.

Vladimir Putin en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo 2025. Con subtítulos en inglés. Fuente: Michael Rossi

Así sabrá la verdad.

Aquí está la esencia de Vladimir Putin en seis mentiras, todas lanzadas en 48 horas la semana pasada.

MENTIRA 1: “Toda Ucrania le pertenece a Rusia”.

REALIDAD: Basta el derecho internacional. Es realmente así de simple. O pregunte a los ucranianos. Fin de la discusión.

Las palabras de Putin, las risas y los aplausos del público, la admiración en la sonrisa del “entrevistador” —tres años y medio después de la invasión—, todo grita “¡alerta roja, dictador al ataque!”. Sobre todo porque las palabras de Putin esta semana no son más que una continuación de su “tesis histórica”, ​​publicada en el verano de 2021, seis meses antes de invadir Ucrania, en la que afirma que rusos y ucranianos son un solo pueblo y que deberían vivir juntos como un solo Estado: Rusia.

Como ahora sabemos, en febrero del 2022, Putin demostró su “amor” hacia los ucranianos de una manera más bien abusiva: “estén de acuerdo conmigo, mis queridos hermanos y hermanas, de que somos uno, o los invadiré, los asesinaré, los torturaré, los violaré y los mataré, y entonces entederán que somos uno”.

Esto es, como se dice en Rusia, alguien que va ‘va-bank’ –a toda máquina (‘ва-банк’).

MENTIRA 2: Putin dice que desea terminar la guerra lo antes posible.

“Créanme, nosotros también queremos terminar la guerra, y cuanto antes. Y si pacíficamente mejor, si podemos llegar a un acuerdo”, declaró Putin en San Petersburgo.

REALIDAD: Esta es simple. El dictador ruso ha roto nada menos que 26 altos al fuego desde que invadió Ucrania por primera vez en 2014. Esto es cada uno de  los que se acordaron en 11 años.

En San Petersburgo, se le preguntó directamente a Putin sobre la ofensiva rusa a gran escala en la ciudad de Sumy, al noreste de Ucrania. Ucrania afirma que Rusia ha concentrado 60.000 soldados a menos de 30 km de la ciudad y que en  mayo y junio, aldea tras aldea al norte de la ciudad han caído bajo el ejército ruso, que se acerca cada vez más a Sumy.

“No es nuestro objetivo tomar Sumy”, respondió Putin, “pero, en principio, no lo descarto…” ¿Parece este un hombre que desea poner fin a la guerra?

La semana pasada se cumplieron 100 días desde que Ucrania aceptó la propuesta de un alto el fuego incondicional de Trump. Putin aún no la ha aceptado. 100 días. En cambio, el dictador ruso ha aprovechado esos 100 días para intensificar los bombardeos sobre zonas residenciales de ciudades ucranianas, enviando a menudo entre 400 y 500 drones cada noche. La mayoría de las veces, esto significa 6 u 8 muertes, pero cada tanto, como el pasado martes en Kiev, el coste humano es aún mayor: un ataque con drones y bombas en la madrugada dejó 30 muertos mientras dormían y 170 heridos.

Eso es todo lo que se necesita saber acerca de si Putin quiere terminar la guerra. O no.

MENTIRA 3: Putin dice que Rusia no bombardea zonas residenciales sino  objetivos del sector defensa.

“Los ataques no fueron contra zonas residenciales, sino contra instalaciones militares e industriales”, explicó Putin esta semana sobre el bombardeo de Kiev que mató a 30 personas e hirió a 170. Ha repetido estas “explicaciones” decenas de veces tras otros atroces atentados terroristas.

REALIDAD: Sólo basta con mirar este vídeo.

No hace falta ser un experto militar para ver que el dron/bomba ruso se dirige directamente a un bloque de pisos residenciales y no a una instalación industrial-militar.

Hay que ser muy tonto para creer que esto no es intencional. De hecho, la única persona a la que he oído explicar este tipo de ataques como no intencionales es, como podrán adivinar, el presidente de los Estados Unidos. El Domingo de Pascua, Rusia bombardeó la plaza del mercado central de la ciudad de Sumy, al noreste de Ucrania, usando munición en racimo y alcanzando a feligreses y personas que se dirigían, con sus familias, a celebrar la Pascua. 31 personas fueron asesinadas. Pero Donald Trump manifestó que se le había informado que Rusia había, simplemente, cometido un “error“.

Todos los expertos independientes coinciden en que, en los últimos meses, Rusia ha atacado cada vez más parques infantiles, mercados, hospitales y barrios residenciales. Basta con ver los vídeos de ucranianos muertos y heridos rescatados de los escombros en pijama y camisón que se publican cada mañana .

En cambio, el propio enviado de Trump a Ucrania, el general retirado Keith Kellogg, tuiteó que no tenía dudas de que este era un ataque deliberado.

MENTIRA 4: Putin dice que está listo para reunirse con Zelenski 

“Estamos listos para reunirnos… Estoy listo para reunirme con todos, incluso con Zelenski”, dijo Putin en San Petersburgo.

REALIDAD: Putin ha evitado reunirse con el presidente ucraniano en repetidas  oportunidades. La más reciente, en Estambul, en mayo, donde Zelenski lo retó a una reunión cara a cara: “No tiene sentido prolongar las matanzas. Y esperaré a Putin en Turquía el jueves. Personalmente”.

Pero Putin decidió no ir a la reunión con su homólogo, quien es mucho más joven, tiene más cabello, no tiene barriga, no usa bótox, es dinámico y cuenta con gran simpatía de la prensa internacional.

MENTIRA 5: Putin cuestiona la legitimidad de Zelenski

“¿Por qué digo esto?”, se preguntaba en voz alta Putin, en San Petersburgo. “No nos interesa quién esté negociando, aún si es el  líder del actual régimen. Estoy dispuesto a reunirme con él, pero sólo en la etapa final. La firma debe provenir de un gobierno legítimo. De lo contrario, el próximo gobierno simplemente tirará el acuerdo a la basura”.

REALIDAD: ¿Por dónde empezar con esto? Un dictador brutal y corrupto que ha estado en el poder en Rusia desde 1999 y que durante ese período ha destruido todo signo de democracia, libertad de expresión y medios de comunicación, ni que decir de  la mayoría de sus oponentes políticos… acusa a un presidente elegido popularmente de ser ilegítimo (Zelenski obtuvo el 73% de los votos en 2019). Si Zelenski pospuso las elecciones que debían celebrarse en 2024 fue porque el mencionado dictador había invadido su país.

En otras palabras: Putin negociará con Zelensky, según afirma, pero se reservará el derecho a negar el acuerdo por considerarlo ilegítimo.

Alternativamente, Putin quiere forzar elecciones en Ucrania, lo que generaría inestabilidad. Claro, precisamente por eso Putin desea elecciones. Los desafíos logísticos y de seguridad serían insuperables: este es un país y un pueblo que se encuentran en medio del período más traumático de su historia, con un tercio de su población (entre 12 y 14 millones de personas) obligada a huir de sus hogares, el 20 % del país ocupado y cientos de miles de personas muertas y heridas. Imagine llevar a cabo una campaña política y elecciones en tales circunstancias, forzados por su vecino invasor, el país que los ucranianos consideraban su principal aliado.

No es sorprendente que un veterano de la KGB como Putin intente esto; no tiene nada que perder. Lo sorprendente es que Trump y varios miembros de su administración coincidan con el dictador ruso en que Zelenski es ilegítimo y que debe convocar elecciones antes de firmar un acuerdo de paz. ¿Por qué, por qué dirías algo así, Donald, si de verdad quieres ver la paz en Ucrania?

MENTIRA 6: Putin califica la revolución ucraniana del 2014 de “golpe de Estado”

REALIDAD: Lo siento, Vova, estuve en la plaza el 2013-14, prácticamente a diario  durante varios meses. No hay forma educada de decirlo: eres un puto mentiroso. ¡Deja de mentir, Vova!

Aquel fue un verdadero levantamiento popular, que involucró a millones de ucranianos en todo el país. Los hechos lo prueban: 11 años después, es fácil encontrar ucranianos que participaron en el Maidán durante meses y que hoy están decepcionados con el resultado de la revolución. Demasiados de los antiguos peces gordos permanecieron en el poder; la lucha contra la corrupción ha sido demasiado lenta. Pero ninguna de estas personas —millones— que presenciaron lo sucedido, que realmente participaron, lo llama “golpe de Estado”.

Ellos estuvieron allí. Ellos hicieron la revolución. Ellos lo saben.

Lo cierto es que hoy, 11 años después de que Putin invadiera Ucrania por primera vez, y tres años y cuatro meses después de que lo hiciera por segunda vez, es difícil encontrar a alguien que crea en sus mentiras. Salvo que estén pagados por el Kremlin.

Fuente: Michael Andersen, “Sólo un tonto creería que Putin quiere paz”, Dos viejos gruñones sobre Ucrania, 23 de  junio del 2025. Traducido al inglés por the Russian Reader y al español por Hugo Palomino


Funcionarios ucranianos reaccionaron con indignación a los comentarios de Vladimir Putin del viernes, en los que aseguró a los delegados del Foro Económico Internacional de San Petersburgo que “toda Ucrania es nuestra”.

En su discurso, durante el evento anual de desarrollo económico de San Petersburgo, Putin amenazó con una respuesta nuclear si Kiev desplegara una “bomba sucia” (a pesar de admitir que no había pruebas de que Ucrania estuviera considerando hacerlo) y describió la actual invasión de Ucrania como una necesidad defensiva.

Al negar rotundamente la soberanía de Ucrania, Putin repitió la vieja narrativa del Kremlin de que ucranianos y rusos son “un solo pueblo”, una afirmación que ha sido rechazada una y otra vez tanto por Ucrania como por la comunidad internacional.

Putin confirmó que las fuerzas rusas estaban creando una zona de contención  de 10 a 15 kilómetros dentro de la región ucraniana de Sumy, tras una incursión de siete meses por parte del ejército ucraniano en la vecina región rusa de Kursk. Aunque negó que Rusia planeara ocupar la ciudad de Sumy, Putin añadió, categóricamente, que no lo descartaba.

Putin amenazó con una escalada nuclear y   advirtió de una devastadora respuesta rusa si Ucrania despliega una “bomba sucia”, combinación de explosivos convencionales y material radiactivo, a pesar de que no hay noticia de que Ucrania posea tal dispositivo,  hecho que el propio Putin reconoció.

Un ataque así “sería un error colosal por parte de aquellos a quienes llamamos neonazis en la Ucrania actual”, dijo, añadiendo que “podría ser su último error”.

“Nuestra doctrina nuclear establece que siempre respondemos a las amenazas con la misma moneda. Por tanto, nuestra represalia sería extremadamente severa y, muy probablemente, catastrófica tanto para el régimen neonazi como para la propia Ucrania”, continuó Putin.

En respuesta a los comentarios sobre su  nocturno discurso del viernes a la nación, el presidente ucraniano Volodymyr Zelenski dijo que esto demostraba que Putin no tenía intención de negociar un alto el fuego y que “Rusia quiere continuar la guerra”, y agregó que las fuerzas ucranianas estaban repeliendo con éxito los ataques rusos en la región de Sumy.

Otros funcionarios ucranianos también condenaron las declaraciones de Putin. El ministro de Asuntos Exteriores, Andrii Sybiha, calificó estas declaraciones de “desquiciadas” y afirmó que el líder ruso había mostrado “un total desdén por los esfuerzos de paz estadounidenses”.

“Mientras que los Estados Unidos y el resto del mundo han pedido el fin inmediato de la matanza, el principal criminal de guerra de Rusia habla de planes para apoderarse de más territorio ucraniano y asesinar a más ucranianos”, escribió Sybiha en X.

A pesar del continuo aislamiento internacional de Rusia, Putin afirmó también que la economía del país seguía fuerte y señaló que el PIB había crecido más del 4% anual en los últimos dos años, que la pobreza había caído al 7,2% y que el desempleo había bajado a un mínimo histórico del 2,3%.

Fuente: Emilia Kurilova, “Indignación en Kiev tras el anuncio de Putin en el Foro Económico internacional de San Petersburgo de que ‘toda Ucrania es nuestra’” Novaya Gazeta Europe, 21 de junio del 2025. Traducido al inglés por the Russian Reader y al español por Hugo Palomino

El lector ruso: Los que se van vs. los que se quedan

anatrrra, en Arbat, diciembre del 2024

Kirill Medvedev*, poeta, editor e integrante de la banda Arkady Kots, dejó Rusia en 2023 y retornó hacia el final del 2024. A pedido de la “Republic Weekly”, él nos explica su sinuoso andar, como luce Moscú después de una ausencia prolongada y que tienen que decir los que se quedaron acerca de los que se van.

Tras un año y medio viviendo en el extranjero por motivos personales (políticos, por supuesto), llevo ya varios meses en Moscú. A pesar de los evidentes riesgos, realmente no deseo marcharme y me aterroriza pensar en todo lo que hay que hacer cuando se vive en el exilio. Estoy dispuesto a hablar en alegorías o incluso a permanecer completamente en silencio, si es necesario, para poder vivir en mi ciudad natal. Aunque, claro, ¿qué podría ser más importante que despertarse por la mañana y puñetear al régimen de Putin en la cara sin andarse con rodeos?

Todo en Moscú es familiar y acogedor. Me son indiferentes los trabajos de renovación de Sobyanin. Las cosas han mejorado en algunas partes, en otras, todo lo contrario. Lugares medio abandonados han emergido súbitamente, incluso en barrios caros, como si repentinamente el dinero se hubiera evaporado. Estoy seguro de que eso es lo que ha ocurrido, literalmente.

No veo ningún festín privado en medio de la plaga, pero creo que aún no doy con los lugares indicados. Toda Moscú se ha vuelto desolada y salvaje. Cuando la capital finalmente se mude a Siberia, la Moscú que conozco y amo se verá aún mejor. Pero, por ahora, es lo que es: un disparatado patchwork al caótico estilo euroasiático que absorbe millones de tonos ostentosos y pobres del país entero y de alrededor, mientras nos tienta con nuevas revoluciones en alguna de sus plazas y patios traseros.

Toda Rusia puede encontrarse en Moscú, y aún así, como todos saben, Moscú no es toda Rusia. Debido a esta rareza, los moscovitas pueden amar a todo el país más fácilmente que cualquier otro, aunque este país sea imaginario e insondable, hecho a partir de retazos. “Estoy de pie como frente a un acertijo eterno, / ante una gran y fabulosa tierra”, cantaba un famoso moscovita. Repito una línea de otro poeta acerca de otra ciudad y pienso que amar la ciudad capital y el país es un privilegio enorme, complicado. “Que no sea mi suerte / morir tan lejos de ti”.

Los hábitos de comunicación pública en línea han cambiado mucho por los riesgos que implican. Ahora ya no parece que tu evento no hubiese existido si no tiene publicaciones en internet, ni si dejaste de publicar fotos tuyas con un alegre grupo de asistentes.

Ahora hay (más) canales de comunicación personales con comunidades y más boca a boca. La gente reacciona de forma más reservada en público y más emocional entre amigos. Discúlpenme por ser sentimental pero nada se compara a los abrazos reales de amigos y familia en una ciudad llena de recuerdos, tuyos y de otros.

Por supuesto, hay muchos nuevos problemas y prefiero lidiar con algún tipo de adicción al internet que con la pesadilla a la que todos nos enfrentamos ahora. Aún así, existe la idea de que la guerra se ha hecho camino en la degradación de todas las formas de vivir en Rusia. Esto no es cierto. Los seres humanos son criaturas muy creativas e ingeniosas. Los golpes violentos no acaban con la vida, sino que la impulsan a nuevas formas. Un detalle: ninguna forma de vivir y crear puede justificar el asesinato en masa de gente que no volverá a despertar. Comunidades culturales, activistas, educaciones y otras que persisten y cambian, a pesar de la semi clandestinidad, a pesar del costo del riesgo o compromiso, incrementan nuestras posibilidades de transicionar a una forma diferente de vivir en nuestro país en el futuro. Mientras más aliados tengamos en casa ahora, más posibilidades de que estén en el lugar correcto, a la hora correcta, esto si los primeros vuelos en los que nuestros amigos han sido expulsados del país se demoran un poco.

Es evidente la ironía o irritación contra quienes han salido (de Rusia) por una u otra razón entre quienes se han quedado, a excepción de los que planean partir. Una de las quejas usuales es “ellos se fueron para vivir tranquilos e hicieron bien, pero no deberían hacerlo pasar por un acto político”.

Es cierto, aunque con muchos peros. Por supuesto, bravo por los activistas que han ayudado a muchos a emigrar y adaptarse a vivir en el extranjero. Bravo por los periodistas que se han mudado a lugares relativamente seguros desde donde pueden continuar con sus obligaciones profesionales para con sus conciudadanos. Noticias regulares, aunque serias, mostradas con respeto a la audiencia y a ellos mismos, sin brutalidad innecesaria (“para poder compartirlas con la abuela”) son desesperadamente indispensables, casi todos coinciden en esto. Pero el pesimismo y animosidad contra la vida en el país por parte de los ciudadanos emigrados está completamente fuera de lugar. Claramente, los exilios autoterapéuticos, a la vieja usanza, deben tratarse de forma privada. 

Mientras la demanda por información alternativa es grande (también muchos en la URSS escuchaban La voz de América, sin ser necesariamente antisoviéticos), se puede notar el escepticismo o falta de interés en los emigrados políticos. ¿Por qué? Al parecer son muchos los ejemplos en los que, a su regreso, son los emigrados políticos quienes se involucran en grandes transformaciones e incluso las lideran. Escapar de una prisión rusa, huir al extranjero, brindar por el éxito de la aventura con camaradas en Génova mientras se discuten futuras estrategias en atmósferas relajadas y retornar para trabajar clandestinamente, era la trayectoria típica de los demócratas radicales rusos de principios del siglo veinte. 

Los tiempos han cambiado desde entonces, aún cuando muchos viajan de ida y vuelta. Podemos dialogar largamente acerca de las dificultades de la emigración con quienes se quedaron en Rusia, ellos estarán de acuerdo y simpatizarán con nosotros, especialmente si estuvimos en riesgo aquí, en casa. Pero la mayoría aún ve en alguien que se muda al exterior una mejora de su vida privada.

Renunciar a tu vida pasada es, automáticamente, como renunciar a tu comunidad del pasado. La propaganda, por supuesto, hace su mejor esfuerzo para inflamar el resentimiento, pero no es sólo la propaganda. La emigración es una experiencia de constante autonegación. Especialmente ahora, cuando a los emigrados rusos se les recuerda (gentilmente y no tan gentilmente) que deben cancelarse a ellos mismos en términos de su ciudadanía, pasado, lenguaje, identidad e incluso su bandera. Es más, el reanimado discurso ético religioso de la guerra fría, con su confrontación entre el bien y el mal a escala global, ha jugado un rol considerable en todo esto.

El campo en el que debería tomar lugar el diálogo entre los que se van y los que se quedan, así como entre los opositores moderados y los leales dubitativos, ha sido arrasado por moralizadores de proverbiales abrigos blancos y patriotas rabiosos. Ellos son quienes dividen y conquistan.

Quienes se van generalmente argumentan en términos de libertad negativa –libertad de la censura, de la represión política, de la movilización militar, de financiar indirectamente la guerra y a quienes la defienden. Quienes se quedan lo hacen porque no encuentran cómo superarse en el extranjero, al menos no sin un esfuerzo sobrehumano y el convencimiento de que les atemoriza más la amenaza del arresto o la autocensura. Estos generalmente hablan de deberes, hacia sus parientes mayores, estudiantes, pacientes, votantes, prisioneros políticos, las tumbas de sus familiares, hacia la patria, etc. Y muchas veces obtienen como réplica que es inmoral ser parte de la vida normalizada de la Rusia actual. El conflicto ético es evidente.

Me imagino a los Pokrovas y a los Ordynkas pensando de dónde sacarán dinero para pagar las cuentas y las deudas. Hay afiches en los que se llama a los hombres a enlistarse en el ejército. De alguna forma, no me siento más respetable que quienes matan por dinero. Definitivamente no lo haría, pero esto no es motivo para elevar mi autoestima. Pienso en algún viejo camarada, perecido en la “operación militar especial”. Sus deudas, su bajo nivel social y su resentimiento izquierdista antioccidental convertidos en enajenación imperialista. Me siento en un café, pienso en mis planes. La gente a mi alrededor habla de diversas cosas mientras los habitantes de un país vecino son bombardeados en nuestro nombre.

Soy bueno alejando lo desagradable. Todos lo somos.

Al estar aquí y disolverme en esta vida, es difícil sentirse como un miembro de un comité de ética. Es sencillo darse cuenta que todos somos básicamente iguales, que no hay diferencias insuperables entre nosotros. Todas nuestras acciones (ya sean ordinarias, vergonzosas o magnificentes), toda la pasividad de las masas, todas las revueltas de las naciones, son manifestaciones del mismo principio humano en diferentes circunstancias históricas. La forma en que mi propia humanidad se manifiesta en ellas es de lo más interesante de observar. Vale, eso ya ha quedado claro.

No, por supuesto, hay una gran diferencia entre la oposición a la crueldad, la no participación pasiva, y la complicidad. Los propagandistas putinistas han estado desvaneciendo la distinción entre estas para despolitizar y degradar moralmente a la sociedad. Sabemos eso y no nos pueden engañar. Tanto en entornos seculares y cristianos, una persona siempre tiene una elección y una responsabilidad que deviene de esta. No debemos ver al individuo como una reticente víctima de la carencia y la propaganda. También es verdad que, aún si creemos haber tomado la elección moralmente supercorrecta definitiva y juzgamos incesantemente a nuestro vecino o creemos que está hecho de algo diferente, o caemos en la tentación de culparle de complicidad colectiva sin un juicio, sería hacer lo mismo que hacen varios líderes espirituales y políticos en nuestro país.

La maldad política no se combate con la virtud personal, ni mucho menos con el postureo moralista, sino con la ética política o cívica. En ese sentido, nuestro país tiene un gran problema.

Todos los debates entre los que se van y los que se quedan, entre los lema “paz ya” y “guerra hasta que caiga la dictadura”, sobre si Navalni debió o no retornar a Rusia, giran alrededor de una pregunta sin respuesta: ¿qué es aquello por lo que estamos dispuestos a arriesgar nuestras vidas privadas, nuestros ideales colectivos?

Ciertamente, no tengo una respuesta clara. Rusia ha dejado atrás los heroicos tiempos del liberalismo y el socialismo, cuando la gente creía que el heroísmo cívico no era una debilidad mental o una temeridad, sino un deliberado y maduro paso hacia un futuro mejor. El deseo del pueblo de tomar las calles contra la guerra y la dictadura es imposible sin la convicción de que se está en el lado correcto de la historia, de que estamos en un movimiento que coincide y trasciende nuestro interés privado.

Los bolcheviques creyeron en el arribo inevitable del comunismo a escala global y fueron capaces de convencer a muchos de que esto pasaría, lo que les significó la victoria. En 1991, los rusos creían que al defender la Casa blanca (rusa) y enfrentarse a los tanques de los conspiradores golpistas, encaminaban a Rusia por el camino del progreso, por el que todas las naciones democráticas estaban transitando. Querrámoslo o no, Rusia no está lista para seguir ningún camino conocido. Es más, ya no hay camino alguno: el camino ha de ser empedrado desde cero (estoy contando con esto).

Hoy, vemos una tenue luz de esperanza en el republicanismo y su concepción de que el espíritu comunitario no es un premio consuelo para gente sin realizamiento profesional ni felicidad personal. Este no se puede reducir a una virtud profesional o personal y no es una profesión en sí misma.

Cualquiera que se atreva a unirse a otros para oponerse a la tiranía y trabaje cada día para prevenir que esta se repita, es capaz de demostrar valor cívico. Y mientras más brillante, resuelto y constructivo sea alguien en su compromiso con su trabajo, mientras más use su potencial profesional, creativo o de otro tipo, mayor será su autoridad en su comunidad y mayor será la posibilidad de que quede en la memoria comunitaria. Esto suena bien como motivación pero si la ética republicana es posible, entonces es realizable en campañas en pequeños y medianos espacios alrededor de edificios residenciales, patios, vecindarios y (la mayoría de) ciudades, donde es posible encontrar analogías con las antiguas plazas griegas en las que la gente sostenía reuniones.

Una comunidad nacional es imaginaria, sin importar cómo la pensemos, se basa en una vaga situación histórica y en la memoria colectiva. Si no queremos que esta sea la memoria de como “todos nos temían”, debería entonces ser la memoria de como sobrevivimos y resistimos juntos –secreta y explícitamente, pasiva y activamente– la exterminación de otros y nuestra propia exterminación, de como construimos lazos, nos comprometimos con la “cultura”, educamos a los niños, apoyamos a los prisioneros políticos y ayudamos a las víctimas de los bombardeos y a quienes se quedaron sin hogar.

Esta es la base de la comunidad, una base alimentada no por la superioridad moral, ni por la negación de uno mismo y sus raíces, ni por marcar diferencias. Se nutre, en cambio, de la responsabilidad de la gente que está o ha estado con nosotros en las mismas plazas y en las mismas filas, de la gente que camina las mismas calles, de quienes fueron a las mismas escuelas, de quienes comparten las mismas esperanzas por el futuro.

Si estamos de acuerdo en esto, entonces tiene sentido tomar el riesgo y poner nuestro corazón en algo, juntos.

* Medvedev ha sido incluido en el registro de “agentes extranjeros” del ministerio de justicia ruso.

Fuente: Kirill Medvedev, “I Returned to Moscow from Exile and I Don’t Want to Leave,” Republic, 5 January 2024. Traducción al español por Hugo Palomino para The Russian Reader.

El lector ruso: Aleksander Skobov

Olga Shcheglova asiste al juicio de su marido Aleksander Skobov por videoconferencia. Foto de SOTAvision/Grani.ru

Declaración final de Aleksander Skobov en el juicio en su contra:

Me he criado en la Unión Soviética con la creencia de que cuando un malicioso y cruel agresor ataca a civiles, tenemos que tomar las armas y combatirlo, y que quien no pueda usar armas, debe ayudar a los  combatientes y alentar a otros a hacer lo mismo.

Todo mi trabajo como comentarista político ha consistido en invocar al pueblo a pelear contra el agresor que ha atacado a Ucrania, y asistir a Ucrania con armas y municiones.

Nadie ha atacado o amenazado a Rusia.

Fue el régimen nazi de Putin el que atacó a Ucrania, sólo por la megalomanía de los cabecillas del régimen, por su inhumana sed de poder sobre todo lo que ven.

Asesinando a cientos de miles de personas es como ellos refuerzan su autoestima. Son degenerados, escoria y gentuza nazi.

La responsabilidad de la dictadura de Putin de planear, desencadenar y llevar a cabo  una guerra agresiva es obvia y no necesita ser probada. Tampoco necesitamos probar nuestro derecho a una resistencia armada contra esta agresión en el campo de batalla y en la retaguardia del agresor. Sería risible esperar el reconocimiento de este derecho por parte de un régimen que arroja gente a las prisiones por condenar moralmente y con fuerza esta agresión. Toda forma de protesta contra la agresión putinista ha sido eliminada.

Mi llamado a resistir al régimen agresor por la fuerza ha ocasionado que me acusen de terrorismo*. No me propongo discutir con los oficiales del agresor, aún si ellos afirman  que mis acciones constituyen pedofilia. Las cortes rusas han demostrado hace tiempo que son apéndices de la tiranía nazi y que es inútil buscar justicia en ellas. Nunca me someteré a ellos, lacayos de asesinos y sinvergüenzas.

No veo razón para discutir con marionetas de la dictadura acerca de que tan concienzudamente cumplen sus propias leyes. De cualquier manera, esas leyes son las leyes de un estado totalitario cuyo objetivo es secuestrar la disidencia. No reconozco esas leyes y no las obedeceré.

Tampoco tengo intención de apelar ningún fallo ni a las acciones tomadas por los representantes del régimen nazi .

La dictadura putinista puede asesinarme pero no podrá detener mi lucha contra ella. Donde sea que esté, seguiré convocando a los rusos honestos a unirse a la fuerzas armadas ucranianas. Seguiré reclamando ataques aéreos en bases militares dentro del territorio ruso. Seguiré apelando al mundo civilizado a infligir una derrota estratégica a la Rusia nazi. Seguiré tratando de probar que el nuevo régimen hitleriano debe ser aplastado militarmente. 

Putin es el nuevo Hitler, un vampiro al que la impunidad y el gusto de la sangre le vuelven loco. Nunca me cansaré de decir “¡Aplasten a la víbora!” 

¡Muerte al asesino, tirano y ruin Putin!

¡Muerte a los invasores fascistas rusos!

¡Gloria a Ucrania!


[Grani.ru] Gracias a Olga Shcheglova (en la foto anterior), dedicada esposa de Aleksander Valerievich. Gracias a SotaVision por grabar el evento en la corte militar de San Petersburgo (Skobov toma parte en el juicio vía videollamada mediante Syktyvkar). Gracias a quienes no han cancelado su suscripción a Grani.ru después de que esta cerrara. Es como si Skobov hubiera hecho coincidir su valiente  acción con el último colapso moral de numerosos medios de comunicación. Y aún así, será escuchado por un puñado de sus contemporáneos. Pero él ya es parte de la historia.

* Skobov ha sido acusado de “convocar públicamente al terrorismo”, “hacer apología del terrorismo o promocionar el terrorismo haciendo uso de medios de comunicación, incluso internet” y “organizar una comunidad terrorista y participar en ella”. Si Skobov es encontrado culpable de esos cargos, se enfrenta a una pena máxima de entre diez y quince años en prisión y multas de hasta un millón de rublos (9,500 euros aproximadamente) – TRR.

Fuente: Grani.ru (Facebook), 15 de enero del 2025. Traducido al español por Hugo Palomino para The Russian Reader


Aleksander Skobov, 67, está siendo juzgado por cargos relacionados a publicaciones en redes sociales, “invocar públicamente al terrorismo”, “hacer apología pública del terrorismo o promover el terrorismo haciendo uso de redes sociales, incluyendo internet” y “organizar una comunidad terrorista y ser partícipe de la misma”. Se enfrenta a entre 10 y 20 años de cárcel si es encontrado culpable. 

En marzo del año pasado, Skobov fue  declarado “agente extranjero” y fue detenido en abril, tras ignorar las peticiones de sus amistades para que deje Rusia. En su primera audiencia judicial se negó a responder preguntas, declarando que sólo deseaba “escupir al juez en la cara”. Ahora sufre prisión preliminar en Syktyvkar, república de Komi. 

Aleksander Skobov inició su actividad política en los movimientos de izquierda de la disidencia soviética de los setenta. En 1976, junto a otros estudiantes de Leningrado (ahora San Petersburgo), formó la “oposición de izquierda”, grupo que reclamaba el fin de la represiva maquinaria estatal de la Unión Soviética, por los derechos humanos y el desarme nuclear.

El grupo coincidió con la escena contracultural y las bandas rockeras de Leningrado. En “Perspectivas”, el grupo publicó textos de León Trotski, los escritores anarquistas Mijaíl Bakunin y Piotr Kropotkin; y socialistas europeos contemporáneos, incluyendo a Daniel Cohn-Bendit y Herbert Marcuse. 

Aleksander Skobov en 1977. Fotografía del archivo de la fundación Iofe.

En 1978 la “oposición izquierdista” contactó grupos en otras ciudades y planeó lanzar una “unión de juventud revolucionaria comunista”. Arrestado junto a otro organizador, Skobov fue enviado a un hospital psiquiátrico, una infame forma de castigar disidentes en la era soviética. 

Tras su excarcelación, en 1981, Skobov se unió a la Unión de trabajadores libres interprofesionales, más conocida como SMOT, una de las primeras organizaciones de trabajadores independientes en la Unión Soviética. Cuando Lev Volokhonsky, uno de los promotores de la SMOT, fue arrestado, Skobov y otros pintaron grafitis para demandar su liberación, por lo que fue nuevamente detenido. Sirvió una segunda sentencia de tres años en un hospital psiquiátrico. 

Al final de los ochenta, cuando la política del glásnot permitió la actividad política legalmente, Skobov se unió a la Unión Democrática. Consecuentemente, en 1988, se convirtió en uno de los últimos en ser acusado por “agitación antisoviética”, caso que fue cerrado en 1989. 

En los noventa, los primeros años postsoviéticos, Skobov denunció vehementemente la guerra rusa contra Chechenia como “una guerra desencadenada por el imperialismo ruso, con el objetivo de aplastar las aspiraciones independentistas de quienes fueron alguna vez avasallados por la Rusia zarista”, guerra que se peleó con “los interminables métodos barbáricos de los colonizadores de todas las eras y pueblos”. Se unió al partido liberal Yábloko y al grupo Solidaridad, que tuvo actividad a inicios de la década de los diez.  

Skobov denunció la intervención rusa en Ucrania en el 2014 y públicamente aplaudió a los rusos que se enlistaron en la resistencia ucraniana, tomando las armas. Simon Pirani.



En julio del año pasado, tras su arresto y detención, Skobov escribió a su esposa, Olga Shcheglova, pidiéndole que publicase dicha carta. Esta fue impresa por Novaya Gazeta Europa. Aquí la compartimos traducida.

Querida Olga: 

Quería escribir esta carta a Lena (puedes imaginar fácilmente porque), pero no tengo ningún sobre con su dirección. De todas formas, esta misiva no es sólo para ella. 

Tú y yo hablamos de esto cuando nos vimos por primera vez. Quiero explicar nuevamente porque les dije no a muchos queridos y cercanos amigos, quienes intentaron convencerme de aprovechar la oportunidad de salir de Rusia. 

Pertenezco a una generación de disidentes soviéticos presos políticos. Aunque en números somos pocos, esa generación se convirtió en un fenómeno histórico significativo. Se convirtió en símbolo de la resistencia de la humanidad contra la violencia. Alcanzó un lugar a nivel internacional.   

Y aunque siempre he sido una oveja negra para mi generación, por ser “rojo”, pertenecer a ella ha sido lo más importante en vida. Esa generación estaba hecha de gente diferente: algunos buenos, otros no tanto, algunos fuertes, otros débiles. Tuvo sus altas y bajas, como cualquier otra oposición en cualquier otro contexto y en cualquier otro tiempo. Siempre se mostró al mundo a través de sus míticas personalidades y los esplendorosos estándares morales y espirituales que estos establecieron.

Todos han muerto. Nunca fuimos muchos y sólo unos cuantos quedamos. Nuestra generación toma su sitial en la historia por razones completamente inherentes. Y en el nuevo drama histórico que ahora se extiende, sólo puede estar al margen. 

Ellos no nos han puesto un dedo encima por mucho tiempo. El motivo: moriríamos en nuestra ley. O, en cambio, nos exhiliaríamos y pasaríamos el resto de nuestra existencia viviendo del capital político conseguido (merecidamente). Los golpes están cayendo sobre otros, muchos de ellos más jóvenes. 

Más acerca de Skobov, en inglés: “New trumped up charges against Alexander Skobov” (The Russian Reader, 19 de mayo del 2024). También: “We all live in a yellow submarine” (The Russian Reader, 5 de agosto del 2020)

Acerca de la nueva generación de activistas rusos contra la guerra que Skobov apoya, People&Nature ha escrito aquí, aquí, aquí y aquí (en inglés).

Fuentes consultadas para escribir las notas de este artículo (en ruso): “Pod teniu tiurmy” (Novaya Gazeta, 16 de enero); “Krasivy final zhizni” (BBC News Russian, 4 de abril del 2024); entrevista con Skobov, Kholod, 16 de mayo del 2023; el archive de la fundación Iofe; e Ilya Budraitskis, Dissidenty sredi dissidentov.

Fuente: People and Nature, 21 de enero del 2025. Traducido al español por Hugo Palomino