El lector ruso: Bielorrusia cinco años después

Svetlana Tikhanovskaya (al centro), Veronika Tsepkalo (a la izquierda) y Maria Kolesnikova hacen sus famosos gestos en una reunión en Minsk el 2020. © Getty Images

Alexander Lukashenko, exdirector de una granja estatal soviética convertido en dictador de Bielorrusia dijo alguna vez que jamás una mujer gobernaría su país. Entonces, tres mujeres lo desafiaron.

Cinco años después de las protestas más grandes en la historia de Bielorrusia, Svetlana Tikhanovskaya y Veronika Tsepkalo, ambas en el exilio actualmente, hablan con la BBC sobre el precio que tuvieron que pagar para inspirar a cientos de miles de bielorrusos a salir a las calles para exigir un cambio.

Maria Kolesnikova, su ex compañera de campaña, se encuentra ahora en una prisión bielorrusa, condenada  a 11 años, el 2021, por extremismo y conspiración para derrocar al gobierno.

Su hermana, Tatsiana Khomich, ha dicho a la BBC que su familia no ha tenido noticias de Maria desde el año pasado.

Las tres mujeres unieron fuerzas en agosto de 2020, cuando los candidatos de la oposición a los que apoyaban fueron obligados a retirar sus candidaturas presidenciales.

Su efímera alianza y sus imágenes mostrando un corazón, un puño y un signo de victoria con las manos estuvieron en titulares de todo el mundo

Afirman que les tomó 15 minutos ponerse de acuerdo para unir fuerzas contra Lukashenko, que se aferra al poder en Bielorrusia desde 1994.

“Fue muchísimo más rápido de lo que les tomaría a los hombres”, dijo Veronika Tsepkalo en ese momento.

Ella quedó a cargo de la campaña de su esposo, Valery Tsepkalo, después de que al ex embajador bielorruso en Estados Unidos se le prohibiera registrarse como candidato y tuviera que huir del país por temor a ser arrestado.

Maria Kolesnikova hizo campaña a favor del banquero Viktor Babaryko, a quien también se le impidió presentarse como candidato y fue arrestado antes de las elecciones.

Svetlana Tikhanovskaya es ampliamente reconocida como líder de la oposición democrática en el exilio. © BBC News Ruso

Pero fue Svetlana Tikhanovskaya quien terminó en la cédula de votación reemplazando a su esposo, el activista y popular videobloguero Sergei Tikhanovsky, después de que este también fuera encarcelado.

Juntas, las tres mujeres viajaron por todo el país, convocando  multitud de seguidores ansioso por un cambio. La promesa era sencilla: libertad para todos los presos políticos y, entonces, elecciones libres y justas.

En 2025 Svetlana Tikhanovskaya habla del “aliento emocional” que todos sintieron durante esos días.

“Logramos unir a los bielorrusos”, declaró a la BBC.

Cuando el día de las elecciones llegó, el 9 de agosto, la gente acudió en masa a las urnas. Los partidarios de Svetlana estaban convencidos de su victoria, pero Alexander Lukashenko se atribuyó un triunfo categórico.

Esto desencadenó masivas manifestaciones, sin precedentes en todo el país, que duraron varios meses. Las autoridades respondieron con una brutal represión. Al menos cuatro personas murieron, muertes que han sido atribuidas a las fuerzas de seguridad.

Pero ninguna de las tres mujeres que electrizaron la campaña electoral estaban allí para liderar las protestas.

Tsepkalo abandonó Bielorrusia justo antes de las elecciones. Tikhanovskaya fue detenida por la KGB un día después de la votación y, entonces, fue obligada a abandonar el país bajo amenaza de ser encarcelada y de que sus hijos pasaran a la tutela del Estado.

La familia de Maria Kolesnikova continúa su campaña para que todos los presos políticos sean liberados © BBC News Ruso

María Kolesnikova se quedó. Fue arrestada en septiembre tras romper su pasaporte en la frontera con Ucrania para evitar una expulsión forzosa.

Junto con su ex jefe Viktor Babaryko, es una de los más de mil presos políticos que aún permanecen detenidos en Bielorrusia según el grupo de derechos humanos Viasna.

Desde el 2020, decenas de miles de personas han sido arrestadas por oponerse al régimen y muchas afirman haber sufrido tortura y vejaciones durante su detención.

Hoy en día en Bielorrusia cualquier disidencia pública es eliminada.

“Sinceramente creí que el régimen de Lukashenko caería”, comentó  Veronika Tsepkalo a la BBC.

Al igual que cientos de miles de bielorrusos que abandonaron el país tras el 2020, ahora vive en el extranjero con su familia y trabaja en una gran empresa tecnológica del Reino Unido.

Veronika Tsepkalo ha sido premiada por su labor en defensa de los derechos de las mujeres bielorrusas. ©BBC News Ruso

Entonces, ¿qué salió mal con las protestas?

“Era una estrategia de todo o nada”, dice Tatsiana Khomich, hermana de Kolesnikova, quien ahora lidera una campaña por la liberación de los presos políticos bielorrusos. “Nos sobreestimamos y subestimamos la capacidad de las autoridades”.

Svetlana Tikhanovskaya dice que ahora entiende que no tenían ningún plan y “no estaban preparados para ningún cambio radical”.

Esta mujer, que en su día era una madre ama de casa y admitió ser tímida y carecer del carisma de su marido, ahora es reconocida como líder de la oposición democrática en el exilio y se reúne periódicamente con jefes de Estado y presiona para que se impongan sanciones contra el gobierno de Lukashenko.

«Si pudiera aplicar mis conocimientos actuales y mi experiencia de hace cinco años, sin duda me habría sentido más segura», dice Tikhanovskaya. «He aprendido algo de diplomacia, a hablar con políticos y a sentirme cómoda con personas influyentes».

Svetlana y Sergei Tikhanovsky en una conferencia de prensa tras la liberación de Sergei. © Reuters

Hace menos de dos meses, Svetlana recuperó inesperadamente a su marido: Sergei Tikhanovsky fue liberado junto con otros 13 presos políticos y enviado a Lituania con su familia.

Después de haber dicho que había ingresado en la política “por amor” a su marido, Tikhanovskaya ahora admite que desde entonces también se ha enamorado de Bielorrusia y de la visión que tiene de su país.

“No vamos a competir con Sergei sobre quién es más importante, quién tiene más seguidores, etc. Sergei encajará a la perfección en nuestro movimiento”, afirma.

Tikhanovskaya rara vez habla con Veronika Tsepkalo y en la entrevista con la BBC no quiere entrar en detalles de lo que pasó con su relación.

Tsepkalo es más sincera: acusa a su ex “compañera de armas” de secuestrar el movimiento y expulsarla.

“El trío se disolvió”, afirma Tatsiana Khomich.

Khomich, quien todavía forma parte del equipo de su hermana, dice que todas tienen sus propios proyectos ahora.

Tatsiana Khomich dice que no ha tenido noticias de su hermana este año. © BBC News Ruso

Svetlana Tikhanovskaya dice que su prioridad es trabajar por la liberación de los presos políticos y enumera como sus logros ayudar a los bielorrusos en el extranjero y mantener a Bielorrusia en la agenda internacional.

Veronika Tsepkalo se muestra escéptica ante estos éxitos y los califica de “acción por la acción”.

De regreso al equipo de su marido, ha estado haciendo campaña para llevar a Alexander Lukashenko ante la justicia internacional.

Tatsiana Khomich considera que intentar forzar un cambio de régimen desde el extranjero “no tiene sentido”.

“En realidad, ahora estamos mucho más lejos que hace cinco años”, afirma.

Tanto Tikhanovskaya como Tsepkalo creen que en algún momento en el futuro Bielorrusia será libre y democrática.

Ante las críticas de que haber puesto sus propias ambiciones por delante de las de su equipo, Tikhanovskaya responde: “Quizás eso es lo que dicen quienes no me conocen de verdad. Me gustaría que por fin celebrácemos nuevas y justas elecciones, pero, desde luego, no participaré en ellas.

Fuente: Tatsiana Yanutsevich y Tatiana Preobrazhenskaya, “Las mujeres que se enfrentaron al “último dictador” de Europa”. Lo mejor de BBC News Rusia — en inglés”, 5 de setiembre del 2025. Traducido al español por Hugo Palomino.


Kapela (ensemble) Rej es un grupo de música tradicional bielorrusa. Sus instrumentos principales son la duda (gaita bielorrusa) y el violín.

El ensemble en la grabación:

Vital Voranau: duda

Ursula Oleksiak: violín, voz

con Sergi Llena (España): tambor de marco, gaita de boto

Las grabaciones se realizaron en Serbia durante el festival Rog Banata en las ciudades de Zrenjanin (2024, pistas 1-9) y Bečej (2023, pistas 10-13). La foto de la portada del álbum fue tomada de la actuación en Belgrado el 2024 por Sandra Crepulja.

Lanzamiento: 27 de agosto de 2025

Fuente: Antonovka Records (Bandcamp). Traducido al español por Hugo Palomino.


Maria Kalesnikava, música, activista y prisionera política, fue detenida un día como hoy en 2020. Secuestrada en una calle de Minsk por las autoridades bielorrusas, fue llevada a la frontera de Bielorrusia y Ucrania para ser expulsada del país al día siguiente. Pero rompió su pasaporte y por consiguiente no pudo cruzar la frontera. El 2021, fue condenada a 11 años de prisión junto a Maksim Znak, quien recibió 10 años. Actualmente se encuentra recluida en la prisión de mujeres de Homiel.

Kalesnikava tiene mi edad y ya ha pasado cinco años de su vida en prisión. Desde febrero del 2025, María y su familia no han intercambiado cartas ni llamadas… Al menos, no está en régimen de aislamiento, sino con otras prisioneras.

Llevo un tiempo sin escribir sobre la situación política en Bielorrusia, pero no porque esta haya mejorado. No, cada día leemos sobre nuevas detenciones. Esta semana, defensores de derechos humanos han reconocido a 14 nuevos presos políticos y las autoridades han añadido 68 nombres a la llamada “lista de extremistas”. En total, sabemos ahora de 1197 presos políticos, entre ellos 32 ciudadanos extranjeros. Un caso reciente: una ciudadana británica de 52 años (que también tiene ciudadanía bielorrusa) fue detenida al entrar al país  y condenada a 7 años de prisión (https://spring96.org/en/news/118604).

Pero otros cientos de personas siguen sin ser reconocidas por diversas razones. Sin una Bielorrusia libre, no habrá paz en Europa.

Fuente: Julia Cimafiejeva (Facebook), 7 de setiembre del 2025. Traducido al español por Hugo Palomino.


Escribía ayer sobre los cinco años que llevaba ya Maria Kalesnikava en prisión y sobre los 1197 presos políticos en Bielorrusia. Y hoy nos enteramos de otra muerte.

Andrei Padniabenny, ciudadano ruso de 36 años y prisionero político ha muerto en la prisión n. 15 de Mahiloŭ. Él fue enjuiciado dos veces con acusaciones criminales y sentenciado a 16 años y ochos meses de prisión en una colonia de seguridad media. Llevaba casi cuatro años tras las rejas. Se desconoce la causa de su muerte.

Su madre Valiantsina informó en su perfil de Facebook: “Mis queridos nietos se quedan sin padre… El único consuelo que queda es que ya nadie podrá torturar a mi hijo, ni física ni psicológicamente… Creo que la justicia de Dios alcanzará a los culpables y ningún crimen quedará impune…”

Según la publicación, Andrei murió el 3 de septiembre. Esta es la novena muerte de un preso político en Bielorrusia y la segunda muerte de un ciudadano ruso tras las rejas.

Otros presos políticos que murieron en cautiverio:

Vitold Ašurak

Aleś Puškin

Mikałaj Klimovič

Vadzim Kraśko

Ihar Lednik

Dźmitry Šlethaŭer

Valancin Štermier

Alaksandr Kulinič

Fuente: Julia Cimafiejeva (Facebook), 8 de septiembre de 2025. Traducido al español por Hugo Palomino.

El lector ruso: Darle la espalda a la propaganda (Valeria Zotova)

Valeria Zotova

Darle la espalda a la propaganda

¿Cómo es la vida cotidiana en un campo de prisioneros? Significa, sobre todo, trabajar, actividad repetitiva y agotadora. Significa dormir un sueño intermitente, ya que, a veces, las inspecciones son cada dos horas. Y significa pasar tiempo con personas a las que no te acercarías por tu propio deseo. Los guardias se aseguran de agobiar a los presos para que no tengan nada propio, para que no tengan tiempo para pensar en nada, para que estén completamente subordinados a quienes mandan. El objetivo de la “reeducación” en los campos de prisioneros es el mismo: doblegar la voluntad de los prisioneros, convertirlos en obedientes máquinas que obedezcan todas las órdenes de sus superiores.

Esto se cumple sobre todo con los presos políticos, quienes piensan con independencia y tienen sus propios principios. La misión principal de los guardias es conseguir la sumisión voluntaria, dichosa y proactiva de los presos políticos. Pero los guardias rara vez tienen éxito en esta misión.

Con Valeria Zotova, presa política de la Colonia Penal n.º 3 de Kostromá, han fracasado estrepitosamente. Los guardias insistentemente le han ofrecido una vía de redención: cooperar con las autoridades y participar en la vida cívica. Zotova la ha rechazado.

Recientemente, el club del campo de prisioneros proyectó una película de propaganda rusa titulada “Callsign: Passenger”. En Wikipedia se describe así el filme: “La película está ambientada en 2015. El protagonista es Nikolai Ryabinin, un escritor moscovita de moda y fiestero despreocupado. Su hermano, voluntario en la guerra en el Donbás, ha desaparecido. Nikolai va en busca de su hermano y se une a una unidad separatista, el Batallón Aurora, en el que su hermano sirvió anteriormente. Allí, recibe el irónico apodo de “Pasajero” (Passenger) y, bajo el liderazgo del comandante (callsign: Trigger), repiensa su propia vida y se une a los separatistas”.

Esta pieza de propaganda carente de imaginación está basada en una novela de Alexander Prokhanov, El asesinato de las ciudades. Es, por supuesto, basura barata, tanto como el propio escritor, pero los convictos están obligados a beber este cóctel cinematográfico hasta la última gota. Todos son arreados al club. Zotova se niega a ir. En última instancia es su derecho decidir si ve la película o no. ¡Pero qué importan los derechos cuando se trata del patriotismo ruso! Zotova es llevada a la fuerza al auditorio. Observen nuestro arte: ¡miren el talento de los cineastas que lo crearon, los actores que lo protagonizaron! Pero Lera Zotova le da la espalda a la pantalla y no ve la película.

Darle la espalda a la propaganda es simple, simple pero peligroso. La presión sobre Valeria continúa sin cesar. El acoso ha sido incesante. Los guardias llamaron a una amiga de Zotova y le espetaron: «Libertad o Zotova, tú eliges». Han intentado crear un vacío en torno a la presa política, privándola de todo contacto con sus allegados. La joven tiene veintiún años, pero ha sido acosada como una criminal avezada. Porque, según las autoridades penitenciarias, debería ser como todos los demás: obediente, involucrada en la vida cívica del campo de prisioneros, en obras de teatro, cumpliendo con las cuotas de producción y no arrogante para con sus superiores.

Fuente: Alexander Podrabinek (Facebook), 24 de agosto del 2025. Gracias a VA por ponernos al tanto. Traducido al inglés por The Russian Reader y al español por Hugo Palomino

El lector ruso: El pueblo libre de Vorónezh

El 22 de abril del 2025 la policía de Vorónezh allanó los domicilios de activistas que, según el Centro “E” [la policía antiextremista rusa], estaban vinculados al canal de Telegram Pueblo Libre de Vorónezh. Los registros también incluyeron graves golpizas y amenazas, y algunos activistas fueron obligados a grabar vídeos de apoyo a Putin y su guerra en Ucrania. Casi todos los activistas habían sido ​​previamente procesados por acusaciones  políticas, pero ahora han sido intimidados a tal punto que ahora temen presentar alguna  denuncia por tortura contra la policía.

Un video de 38 minutos fue publicado en el canal del Pueblo Libre de Vorónezh el 16 de abril del 2025. En el video, visto por menos de trescientas personas, cuatro activistas —Grigory Severin, Nadezhda Belova, Yuri Avsenyev y Alexander Zheltukhin— comentan noticias antes de trotar por la orilla del río Vorónezh. Este género es llamado “charla de café”: con las noticias como punto de partida, los amigos hablan sobre el problema del alcoholismo, la apatía social, el aumento del consumo de drogas y la sensación general de pesimismo.

Activistas del canal de Telegram del Pueblo libre de Vorónezh: Grigory Severin, Alexander Zheltukhin, Yuri Avsenyev y Nadezhda Belova

Nadezhda Belova resume el contenido del video al principio del mismo.

“En síntesis, todo está mal, y es más, todo empeorará. Para resumir, la situación en este lugar está en su fase terminal” dice ella.

Sostiene que Rusia inevitablemente se encamina hacia “Corea del norte”: una dictadura desmantelada y podrida, porque los rusos, de alguna manera, todavía la defienden y quieren vivir en ella. Belova tiene motivos para ser pesimista: incluso antes de la guerra, el Estado la había acusado de “apología del terrorismo” por comentarios que hizo en redes sociales tras el atentado suicida de Mijaíl Zhlobitski contra una oficina del FSB en Arkhangelsk. El 2020, un tribunal militar la condenó a pagar una multa de 400.000 rublos. Estuvo en la lista de “terroristas y extremistas” de Rosfinmonitoring durante varios años y su familia tuvo que abandonar su pueblo natal para alquilar un piso en Voronezh, ya que sus vecinos no la asistieron en su lucha contra las injustas acusaciones.

Vídeo publicado en el canal de Telegram Pueblo Libre de Voronezh el 16 de abril del 2025

“Nuevamente, toda Vorónezh está cubierta de anuncios de drogas. Las fuerzas del orden protegen el tráfico [ilegal de drogas] y si no lo hicieran, estos anuncios no existirían. En la tienda Pyaterka [de veinticuatro horas] de mi barrio, justo en la entrada, hay un colorido grafiti pintado en el umbral: «Comprar drogas es como salir a comprar pan»», dice Alexander Zheltukhin. En años anteriores, Zheltukhin fue multado, por protestar contra la persecución de Belova, y arrestado por protestar en apoyo a Navalny. «Y si no estuviera protegido, diría yo, por el mismísimo FSB, que probablemente se lleva un porcentaje…»

—¡Cuidado! Estás desacreditando al FSB —dice Belova, interrumpiéndolo—. ¡No estoy de acuerdo! ¡No puede ser!

Las advertencias y omisiones se repiten a lo largo de toda la conversación. Los activistas saben que cualquier uso de la libertad de expresión es potencialmente peligroso en la Rusia de hoy y tratan de cubrir sus bases siempre que pueden. (Spoiler: no funcionó).

“Ellos dicen que es imposible no confesar”

Unos días después, el 22 de abril, la policía allana los domicilios de las cuatro personas implicadas en el trote, así como los de otros activistas de Vorónezh. Se realizaron registros en ocho lugares presuntamente relacionados con el Pueblo Libre de Vorónezh. En la mayoría de los casos, las fuerzas del orden actuaron con extrema dureza. Utilizaron esposas y pistolas eléctricas, golpearon a la gente, intimidaron a los activistas y a sus familias, y los maltrataron emocionalmente.

Foto publicada por Nadezhda Belova

Todos los miembros de la familia de Belova recibieron disparos de pistola paralizante. Belova, posteriormente, publicó en Facebook fotos de sus propios moretones y las marcas de sangre en los cuerpos de su hijo y su esposo. La policía confiscó todos sus dispositivos electrónicos y dejó su piso de alquiler en un estado tal que la casera exigió a los Belov que desalojaran inmediatamente después del registro. La policía amenazó con enviar a su hijo,  estudiante universitario, a la guerra, y tras la inspección, un policía grabó un video de Belova arrepintiéndose.

“Fuera de cámara [el policía que golpeaba al esposo de Belova] preguntó: ‘¿Apoya [la operación militar especial]?’. Le digo: ‘Sí’. Me pregunta: ‘¿Apoya a Putin?’. Le digo: ‘Sí’. Es un comentario a la ligera, pero repugnante, sobre todo cuando veo una pistola eléctrica presionando la pierna de mi hijo”, declaró Belova a Okno.

La policía grabó en vídeo similares “confesiones” de muchas otras personas [capturadas en las redadas].

Tras los registros, Zheltukhin acabó en el hospital con cinco costillas rotas y varias vértebras dañadas. Él declaró a OVD Info que cayó del tejado de una casa del pueblo al intentar escapar de la “operación punitiva”: “Parece que me rompí las costillas al caer, y me golpearon [en esas costillas], me duele mucho”. La policía le puso una bolsa en la cabeza y le aplicó una descarga eléctrica con una pistola paralizadora. Sus amigos lo fotografiaron posteriormente en el hospital: tenía la cara cubierta de moretones.

Fyodor Orlov, de 36 años, también fue golpeado. Tras esto, afirmó que “se lo hizo todo él mismo”. Se autoinfligió todos los moretones y raspaduras, se vendó los ojos con una bufanda y permaneció sentado así durante dos horas, hasta que cayó solo en un zarzal: hay fotos de su espalda, completamente cubierta de sangre. “Entonces alguien —es decir, yo— me dibujó un órgano sexual en la cabeza calva solo por diversión”, declaró a OVD Info. Los agentes del orden también amenazaron con cortarle un dedo, dejándole arañazos delatores.

Detalle del dedo de Fyodor Orlov

“Fue bastante duro. Lo más duro posible, hasta el punto de que dicen que ahora entienden por qué la gente confiesa crímenes que no cometió. Porque, dicen, es imposible no confesar. Orlov tiene cientos de marcas de pistola eléctrica [en el cuerpo]. ¡Cientos! Lo llevaron al bosque. Creyó que lo llevaban allí para matarlo», dice Pavel Sychev, de 38 años.

Sychev es activista y consultor político de Vorónezh. Conoce a los administradores del canal Pueblo Libre de Vorónezh por su pasado activista: no tienen un contacto cercano aunque los haya visto en piquetes. El domicilio de Sychev también fue registrado el 22 de abril, aunque sin  violencia.

[La policía] registra mi casa, por lo general, sin infringir la ley, y nunca usan la fuerza conmigo o con mi familia. Vienen a mi casa todos los años desde el 2022. Son registros rutinarios. Siempre me han intervenido como testigo en causas penales con las que ni siquiera tengo conexión indirecta”, dice Sychev. “[Cuando] hay un caso federal [por ejemplo, el caso contra Grigory Melkonyants y otros activistas del movimiento Golos—Okno] y realizan una serie de registros por todo el país, y vienen a registrar mi casa por si acaso”.

“El mal ama al silencio”

Es improbable que la nueva serie de registros se debiera al último video publicado en el canal de Telegram. Nuestras fuentes sugieren, más bien, que el motivo de los allanamientos es que en el Pueblo Libre de Vorónezh se escribe y habla constantemente de personas condenadas por alta traición y terrorismo (por sabotear cajas de cambio de vías férreas, torres de telefonía móvil, etc.). Los administradores del canal tratan a estas personas como opositores a la guerra. Para las fuerzas del orden, en cambio, son delincuentes condenados por delitos violentos.

El pretexto formal para la serie de registros del 22 de abril fue la causa penal contra Grigory Severin por cargos reiterados de desprestigio del ejército. Según se desprende del escrito de la acusación, mientras cumplía condena en una colonia penitenciaria [había sido condenado a dos años y medio de prisión por “incitar públicamente al extremismo”, condena que cumplió para ser liberado el otoño pasado–Okno], Severin desacreditó a las fuerzas armadas rusas. Tras el allanamiento, fue detenido.

Sychev cree que este caso penal fue “preparado”.

“Ya ves, en Rusia tenemos la práctica de ‘casos de cajón’. Esto significa que ya existe una causa penal en su contra: todo un expediente preparado de antemano que se encuentra guardado en un cajón, esperando su turno. En el caso de Severin, su primer caso también estaba guardado en un cajón. Cuando fue arrestado, se supo que todo su expediente se había preparado un año antes”.

Se desconoce qué llevó a la policía a sacar el expediente del cajón en ese momento. Pero el hecho mismo de que Severin se enfrente a un proceso judicial no sorprende a Sychev.

“Cualquiera que conozca a Grigory, aunque sea de pasada, sabe que es un hombre que no se queda callado. Si alguien le pregunta directamente qué opina sobre tal o cual cosa, él responde sin rodeos, incluso si la respuesta conlleva el riesgo de ser acusado penalmente. Es un hombre que siempre intenta demostrar a todos el punto de vista que defiende. Que yo sepa, el primer cargo por “descrédito de las fuerzas armadas” en su contra ocurrió por explicar su filosofía de vida a unos agentes de tráfico que lo habían detenido. El segundo cargo se originó al comunicar su postura a sus compañeros de celda. En su caso, esto es normal: no se calla; habla abiertamente, sin rodeos. Así que era cuestión de tiempo. Cuando alguien habla abiertamente sobre un tema tan peligroso y delicado —y en nuestro país la “operación militar especial” es un tema delicado— hay muchas probabilidades de que, tarde o temprano, sea procesado”.

Ese mismo día, se abrió una causa penal contra el activista Yury Avsenyev, de 65 años, otra persona implicada en el trote por el dique del río Vorónezh. Su domicilio también fue registrado el 22 de abril, pero fue puesto en libertad bajo fianza. Avsenyev es sospechoso de incitar públicamente al extremismo.

Yuri Avsenyev

Los activistas de Vorónezh víctimas de la brutalidad policial aún no han tenido la valentía de presentar denuncias y temen una publicidad excesiva.

“Están realmente asustados”, dice Pavel Sychev. “La información que ahora tengo es que no presentarán denuncias por tortura, pero no sé, quizás alguien los convenza. Tienen mucho miedo de que, si lo hacen, no haya ningún llamado de atención a las fuerzas del orden, sino que simplemente estos vendrán y se vengarán de los denunciantes. Todos están convencidos de que los matarán. Les dije que el mal ama al silencio, y que si no reaccionan ahora hay más probabilidades de que esto se repita. Pero dijeron que es muy fácil juzgar desde fuera cuando no has sido torturado. ‘Tenemos miedo de que nos hagan algo’ [dicen]”.

Nuestras fuentes señalan que esta ilegalidad oficial no había ocurrido nunca en Vorónezh. Usualmente, los registros domiciliarios de activistas políticos y las detenciones se han llevado a cabo siguiendo  las normas, sin violencia. El único caso, ampliamente difundido, de impunidad oficial culminó con cargos penales contra los agentes de policía implicados y una indemnización económica para las víctimas. En mayo del 2018, los investigadores criminales Sergei Kosyanenko y Oleg Sokolovsky torturaron a los estudiantes universitarios Maxim Grebenyuk y Sergei Troyansky con la esperanza de obligarles a confesar que habían robado un teléfono móvil. Los estudiantes fueron retenidos en la comisaría n.º 4 del distrito de la Comintern de Vorónezh durante seis horas, esposados ​​y estrangulados con una bolsa de plástico. Se negaron a autoincriminarse y, posteriormente, documentaron sus lesiones y presentaron una denuncia por tortura ante el Comité de Investigación. El 2021, Grebenyuk recibió un millón de rublos y Troyansky, 500.000 rublos como compensación por su tortura.

La brutalidad actual de la policía de Vorónezh podría deberse a la proximidad del frente, según sugiere una fuente que ha pedido permanecer en el anonimato. Lo cierto es que, desde el inicio de la invasión a gran escala, las fuerzas del orden de Vorónezh han sido destacadas regularmente en los llamados nuevos territorios: las regiones ocupadas de Donetsk y Luhansk.

“Hay graves problemas legales en esos ‘nuevos territorios’. Y las prácticas que allí se emplean son inhumanas, creo. Cuando regresan aquí, a su tierra natal, simplemente no se vuelven a adaptar”, dice nuestra fuente, que no está conectada con el canal de Telegram del Pueblo Libre de Vorónezh. “Se consideran por encima de la ley. Creen que están involucrados en una buena causa y que pueden torturar a gente mala por el bien de la buena causa. Cuando alguien lo intenta una vez, cuando se da cuenta de que puede salirse con la suya sin ningún problema, es muy difícil frenarlo, y la situación sólo se agravará”.

Fuente: “‘Estado terminal’: Agentes del orden de Vorónezh golpean brutalmente a activistas durante allanamientos,” Okno, 29 de abril del 2025. Traducido a inglés por The Russian Reader y al español por Hugo Palomino

El lector ruso: “Que me juzguen por traición” (Andrei Trofimov)

Andrei Trofimov, condenado activista pacifista ruso. Foto: Página Vkontakte de Andréi Trofimov, vía Mediazona.

El 2023, el activista pacifista Andrei Trofimov, de Tver, fue condenado por diversos cargos (entre ellos, difundir noticias falsas sobre el ejército ruso, incitar al extremismo e intentar unirse a la legión Libertad de Rusia) a diez años de cárcel en una prisión de máxima seguridad. En su declaración final del juicio, llamó a Vladimir Putin “estúpido” (khuilo) y apoyó vehementemente los ataques ucranianos al Puente de Crimea y al Kremlin. Esta declaración se usó como fundamento para una segunda causa penal contra él, esta vez con cargos de “apología al terrorismo” y “difamación del ejército”.

Hoy (6 de mayo del 2025), el juez Vadim Krasnov del Segundo Tribunal Militar del Distrito Occidental extendió la condena de Trofimov a trece años. El fiscal Andrei Lopata había solicitado al juez una pena mayor a quince años.

Antes de la lectura del veredicto de su primer juicio, Trofimov había solicitado al tribunal la imposición de la pena máxima. Ahora, también ha pedido que se le acuse por alta traición, un delito más grave, alegando su participación del lado ucraniano en la guerra informativa.

A continuación, la publicación de Mediazona, un tanto abreviada, de la declaración de Trofimov durante los argumentos orales del [segundo] juicio.

* * * * *

Su Señoría, las circunstancias objetivas de mis acciones, que la investigación ha calificado como delitos, están correctamente expuestas en la acusación y han sido investigadas a fondo durante la audiencia judicial.

En mi declaración, quisiera profundizar en las razones de estas acciones, en mis objetivos, y analizando en detalle las imputaciones una a una, brindar mi respuesta a las acusaciones; es decir, explicar mis motivos para no declararme culpable. Y, en conclusión, quisiera solicitar al tribunal lo que debe hacerse conmigo a continuación.

Yo vivía tranquilamente en mi casa de campo, con mis gatos, sin molestar a nadie. Mi vida cambió drásticamente el 24 de febrero del 2022. El motivo, tanto del primer proceso penal como del actual [en mi contra], ha sido la invasión a Ucrania por parte de Rusia. Explicaré luego y con más detalle por qué considero así ese evento.

De hecho, estoy en prisión por lo que he dicho. No hice nada ni en el primer caso ni en el segundo. Pero esta ha sido mi forma de involucrarme en tales eventos, porque me era físicamente imposible salir del país y no tenía ningún deseo de permanecer en silencio en ese trance. Porque, claro, es mi vida.

¿Por qué he hecho esto? Debo responder a sus comentarios de ayer en el sentido de que mis declaraciones, incluso en el tribunal, podrían perjudicar mis propios intereses. Su Señoría, no me interesa una sentencia más corta. Yo ya estoy en prisión.

¿Cuál es el propósito de lo que hago? En general, es una cuestión de supervivencia. Simplemente entiendo el instinto de supervivencia no como la preservación del cuerpo en sí, de su salud física, porque no soy solo mi cuerpo. Quiero preservar mi conciencia en esta difícil situación, mi capacidad para distinguir entre blanco y negro, entre la falsedad y la verdad, y, aún más importante, mi capacidad para decir en voz alta lo que creo que es cierto.

Esta cuestión mía no comenzó el 2022. Siempre he intentado vivir así. Es solo que mi deseo de mantener esta capacidad en tales momentos —es decir, la capacidad de decir la verdad, de mantener mi conciencia— es lo que me lleva a actuar así.

¿Qué hechos hemos observado? Hemos presenciado pruebas concretas de delitos de los que no se me acusa, evidencias de la violación del artículo 278 del Código Penal Federal Ruso, es decir, la toma o retención forzosa del poder. Me refiero a Vladímir Putin, quien ha ocupado el cargo oficial más alto de la Federación Rusa durante exactamente un cuarto de siglo. En todo este tiempo, la Constitución de la Federación Rusa ha mantenido el principio de sucesión de poderes, establecido en la forma del gobierno de dos mandatos [para la presidencia rusa]. Hemos presenciado una violación directa de esta norma, es decir, la retención forzosa del poder.

En cuanto a lo ocurrido desde el 24 de febrero, vemos pruebas concretas de la violación del artículo 353 del Código Penal, es decir, la planificación, preparación, desencadenamiento y ejecución de una guerra ofensiva.

¿Qué he hecho al respecto? Públicamente, en un piquete solitario [aunque prolongado], he demostrado la insanía del Estado ruso. Vea, la fiscalía pide quince años en total: una pena por asesinato, pero incluso por asesinatos, las sentencias suelen ser más cortas. Y, sin embargo, mis actos no perjudicaron a nadie ni causaron daño alguno.

No me refiero sólo al período cubierto por estos casos penales. Nunca he tocado a nadie ni robado un céntimo en mi vida. Sin embargo, [el fiscal quiere condenarme a] quince años. Creo que esto demuestra la demencia del Estado. El Estado exhibe con gusto esta cualidad al ponerme como ejemplo.

¿Cómo respondo? Demostrando fortaleza. Esto es vital, porque espero que los ucranianos vean lo que he estado haciendo. Miren: lo arrestaron. Lo condenaron y le dieron doce años de pena máxima. Juzguen el efecto en relación con el segundo caso. ¿Hicieron un buen trabajo convenciéndome [de mi error]? Es decir, ¿he dejado de hacer lo que hacía? ¿Se ha apagado mi voz? No, no se ha apagado.

Hemos presenciado lo mismo en el frente militar. Por cuatro años seguidos el estado ruso ha ensangrentado a un país vecino. Ucrania no se ha rendido ni se rendirá.

Entre las cosas de las que no se me ha acusado exactamente, pero que se han repetido en los autos de acusación y entre las pruebas presentadas en el juicio, está mi insulto a Vladimir Vladimirovich Putin con la palabra grosera «estúpido». ¿Qué he hecho? A esto le llaman desacralización.

Porque la sacralidad del poder supremo es uno de los fundamentos de la forma de gobernar de la Horda de Oro. Cuando pública, repetida y diariamente; en el primer juicio, en el segundo, o en el medio de la detención preventiva, he hecho este truco, he desacralizado a Vladimir Putin. Esto es importante porque este régimen terminará de todas formas y deseo con todas mis fuerzas apurar tal fin. Odio a ese hombre. Y lo que dice la fiscalía sobre el “motivo del odio político” es la pura verdad. Puedo confirmarlo.

El público al que me dirijo con estas acciones no vive en Rusia, porque la sociedad rusa está muerta y es inútil intentar hablar con ella. Mi público es Ucrania.

En cuanto a los cargos contra mí, no me declaro culpable de ninguno de los cargos de violación del artículo 205.2 del Código Penal. El caso es el  el texto mismo, simplemente publicado en internet y leído en voz alta en el centro de prisión preventiva, porque no considero que los incidentes que he decidido incluir en mi alegato final del juicio sean “actos terroristas”. Los he elegido a propósito.

Lo que está en juego son los dos ataques al Puente de Crimea. Este puente es una arteria de transporte vital que abastece a las fuerzas armadas federales rusas en Crimea. Un ataque a una instalación militar constituye un caso de violencia armada. El ataque fue llevado a cabo por las fuerzas armadas de Ucrania.

¿Por qué se catalogó como “ataque terrorista”? Sé perfectamente por qué. Esto se hizo, primero, para poder usarlo en la propaganda rusa y así deshumanizar al enemigo. En otras palabras, la Federación Rusa no está en guerra con las fuerzas armadas de Ucrania, que están estipuladas por la ley ucraniana y cumplen con su deber constitucional, sino con bandas terroristas de “banderistas” y “ukronazis. Para apoyar esta agenda es que se toman decisiones y se inician procesos penales por cargos de “terrorismo” en casos de conflicto armado.

En cuanto al segundo incidente que he mencionado, el ataque al Kremlin el 3 del mayo del 2023, ¿qué sabemos? El comunicado del Comité de Investigación, citado ayer por la fiscalía afirma categóricamente que el ataque se llevó a cabo contra la residencia del presidente de la Federación Rusa, comandante en jefe de las fuerzas armadas federales rusas. Además, los ucranianos también atacaron el edificio del Senado, ubicado en una zona del Kremlin cerrada al turismo y donde se encuentra una de las oficinas de Putin. Disculpenme, pero esto no fue un ataque terrorista. Fue una operación de combate ucraniana, además fallida.

Debo decir, fuerte y claro, que no apruebo ni apoyo el terrorismo, que nunca lo he aprobado ni tengo intención de hacerlo. Mantengo una actitud categóricamente negativa hacia la ideología y la práctica del terrorismo.

Pasemos al [los cargos del] artículo 280.3 del Código Penal. Este artículo es completamente nuevo: se adoptó tras el inicio de lo que llamamos la «operación especial».

Esto es un claro ejemplo de persecución por decir la verdad. Porque ha ocurrido algo que ha hecho necesario silenciar a los opositores a la guerra. Pero es imposible acusarlos de violar, por ejemplo, mi querido artículo 207.3 del Código Penal. ¿Cómo se puede acusar a alguien de “difundir noticias falsas” si simplemente expresa su opinión sobre la actualidad? Así surgió el artículo 280.3 y el concepto de “difamación”, que, legalmente, ha sido muy mal concebido.

Me han dicho que mi frase «Ucrania es víctima de una agresión por parte de Rusia» difama a las fuerzas armadas federales rusas. Pero ¿qué hay? Tenemos la resolución de la Asamblea General de la ONU de 2014 que dice que Rusia se «anexionó» Ucrania. Esas no son mis palabras. Esta es una resolución de la Asamblea General: no tiene poder de veto [como sí lo tiene el Consejo de Seguridad de la ONU], por lo que fue aprobada por una mayoría considerable [de Estados miembros]. Esta es la posición del derecho internacional.

De igual manera, contamos con una resolución de la Asamblea General de la ONU de marzo del 2022 que califica los sucesos del 24 de febrero como «agresión». Y tenemos una resolución de la Asamblea General de la ONU sobre la incorporación, por parte de Rusia, de las regiones ucranianas de Donetsk, Luhansk, Zaporizhia y Jersón, que califica estas acciones de «anexión».

Debo señalar que las declaraciones de, por ejemplo, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Masha Zakharova, no constituyen una fuente de derecho internacional. Las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores ruso, Lavrov, tampoco lo son. En cambio las resoluciones de la Asamblea General de la ONU sí lo son, y por lo tanto, mis apreciaciones se basan en documentos jurídicos internacionales.

Pero, claro, mi frase sobre los “escorias de Putin” también forma parte de la acusación de “difamación” en mi contra. En primer lugar, desde su punto de vista, “Putin” no puede ser difamatorio, porque, según usted, Putin es bueno. En cuanto a la segunda palabra [de la frase], sí, es mi opinión personal, y no se aplica sólo a  militares rusos que siguen órdenes ilegales. Sí, hay también gente en las fuerzas armadas rusas que incumplen órdenes ilegales, pero no son los únicos que luchan allí.

Disculpeme por describir así a quienes asesinan a soldados de un país vecino por dinero. Es mi opinión personal, basada en [sus] acciones.

Resumiré esta parte de mi declaración. La Constitución Federal Rusa contiene el Artículo 29, [que garantiza] el derecho a la libertad de expresión, incluyendo el derecho a recopilar y difundir información. Esto es lo que he estado haciendo. Es decir, no he salido ni un milímetro del Artículo 29 de la Constitución. Sin embargo y al mismo tiempo, ciertamente he violado estos dos artículos vigentes del Código Penal.

¿Cómo es esto posible? Puede que sea porque los artículos por los que se me acusa son inconstitucionales. Si Rusia tuviera un Tribunal Constitucional real, estos artículos habrían dejado de existir hace mucho tiempo.

No puedo dejar de mencionar mi informe al fiscal Zhuk, que no formaba parte de los cargos en mi contra, pero aún así escuchamos a testigos que lo mencionaron ayer . No contiene el texto de [mi] declaración final [del primer juicio]. No hay mención de terrorismo ni ningún acto violento. Tampoco mencioné a las fuerzas armadas.

El caso es que este segundo proceso es el resultado de mi declaración ante la comisión del fiscal. Porque el expediente contiene dos resoluciones del investigador del FSB, el teniente coronel Serguéi Vyacheslavovich Yerofeev, para desestimar el caso; es decir, del investigador de mi [primer] caso, con quien tengo una excelente relación y que comprende perfectamente lo que he estado haciendo y lo que he intentado lograr. Él intentó desestimar este caso dos veces.

En la parte final de mi declaración, me referiré a la adecuada descripción de mis acciones. Estoy involucrado del lado ucraniano en la guerra. Simplemente que esta participación se lleva a cabo sin armas, porque una guerra es un evento extraordinariamente multidimensional. Además de los combates en las estepas del Donbás, en el Mar Negro y en los cielos de Ucrania, se libran ferozmente en el espacio informativo por entidades estatales y organismos rusos. Del lado ucraniano, por ejemplo, también participan entidades interesantes.

Soy un guerrero de la información. ¿En qué sentido? El 9 de octubre del 2022, escribí y envié un correo electrónico al presidente ucraniano, Volodymyr Oleksandrovych Zelensky, pidiéndole que me concediera la ciudadanía ucraniana. Tengo derecho a ella por mi ascendencia. Todos mis abuelos eran ucranianos. La ley ucraniana dice que tengo derecho a la ciudadanía [ucraniana].

Pude incluir una captura de pantalla de Kasparov.ru en el expediente para hacer que la examinaran en el tribunal. ¿Qué confirma esto? Que, además de publicar mi alegato final en el juicio, Kasparov.ru me ha publicado regularmente. ¿Qué confirma esto? Que lo que se me está juzgando ahora es, de hecho, solo un ejemplo de mi trabajo, que no he cesado.

También debo mencionar, por supuesto, a Novaya Gazeta, cuyo sitio web también publicó mis cartas. Y mi último logro en este sentido es que me han declarado oficialmente preso político, porque es así como me he denominado en el centro de detención preventiva y así firmo mis peticiones ante este honorable tribunal. Pero, por así decirlo, fue una especie de autodenominación.

El 14 de abril de este año, el Consejo de Presos Políticos del Centro Internacional de Defensa de los Derechos Humanos Memorial publicó una decisión [que me declara como preso político]. Como parte de mi trabajo, he tomado los casos penales [en mi contra], tanto el primero como el segundo, como oportunidades de difusión.

La guerra de la información es real. Estoy involucrado en ella y ahora intento demostrarlo. En el terreno informativo, apoyo a Ucrania y a sus fuerzas armadas. De hecho, me he unido al bando enemigo en un conflicto armado que involucra a la Federación Rusa. Esta es la esencia del delito tipificado en el artículo 275 del Código Penal Federal ruso: alta traición.

Solicito al tribunal que devuelva mi caso penal a la fiscalía, ya que las circunstancias indican que existen motivos para acusarme de un delito más grave. Que me juzguen por traición: he traicionado su demente país.

* * * * *

Dirección para correo postal:

Trofimov Andrei Nikolayevich (nacido en 1966)

141 ul. Bagzhanova, FKU SIZO-1 UFSIN po Tverskoi oblasti

Tver,  Tver Oblast 127081 Federación Rusa

Puede enviar cartas al sr. Trofimov y a  otros  prisioneros políticos rusos via ZT, F-Pismo, y PrisonMail.online. (Este último acepta pagos con tarjetas de bancos fuera de Rusia.)

Fuente: “‘Try me for treason: I betrayed your deranged state’: a statement by 58-year-old Andrei Trofimov in a military court,” Mediazona, 6 May 2025. Traducido al inglés por the Russian Reader y al español por Hugo Palomino

El lector ruso: Aleksander Skobov

Olga Shcheglova asiste al juicio de su marido Aleksander Skobov por videoconferencia. Foto de SOTAvision/Grani.ru

Declaración final de Aleksander Skobov en el juicio en su contra:

Me he criado en la Unión Soviética con la creencia de que cuando un malicioso y cruel agresor ataca a civiles, tenemos que tomar las armas y combatirlo, y que quien no pueda usar armas, debe ayudar a los  combatientes y alentar a otros a hacer lo mismo.

Todo mi trabajo como comentarista político ha consistido en invocar al pueblo a pelear contra el agresor que ha atacado a Ucrania, y asistir a Ucrania con armas y municiones.

Nadie ha atacado o amenazado a Rusia.

Fue el régimen nazi de Putin el que atacó a Ucrania, sólo por la megalomanía de los cabecillas del régimen, por su inhumana sed de poder sobre todo lo que ven.

Asesinando a cientos de miles de personas es como ellos refuerzan su autoestima. Son degenerados, escoria y gentuza nazi.

La responsabilidad de la dictadura de Putin de planear, desencadenar y llevar a cabo  una guerra agresiva es obvia y no necesita ser probada. Tampoco necesitamos probar nuestro derecho a una resistencia armada contra esta agresión en el campo de batalla y en la retaguardia del agresor. Sería risible esperar el reconocimiento de este derecho por parte de un régimen que arroja gente a las prisiones por condenar moralmente y con fuerza esta agresión. Toda forma de protesta contra la agresión putinista ha sido eliminada.

Mi llamado a resistir al régimen agresor por la fuerza ha ocasionado que me acusen de terrorismo*. No me propongo discutir con los oficiales del agresor, aún si ellos afirman  que mis acciones constituyen pedofilia. Las cortes rusas han demostrado hace tiempo que son apéndices de la tiranía nazi y que es inútil buscar justicia en ellas. Nunca me someteré a ellos, lacayos de asesinos y sinvergüenzas.

No veo razón para discutir con marionetas de la dictadura acerca de que tan concienzudamente cumplen sus propias leyes. De cualquier manera, esas leyes son las leyes de un estado totalitario cuyo objetivo es secuestrar la disidencia. No reconozco esas leyes y no las obedeceré.

Tampoco tengo intención de apelar ningún fallo ni a las acciones tomadas por los representantes del régimen nazi .

La dictadura putinista puede asesinarme pero no podrá detener mi lucha contra ella. Donde sea que esté, seguiré convocando a los rusos honestos a unirse a la fuerzas armadas ucranianas. Seguiré reclamando ataques aéreos en bases militares dentro del territorio ruso. Seguiré apelando al mundo civilizado a infligir una derrota estratégica a la Rusia nazi. Seguiré tratando de probar que el nuevo régimen hitleriano debe ser aplastado militarmente. 

Putin es el nuevo Hitler, un vampiro al que la impunidad y el gusto de la sangre le vuelven loco. Nunca me cansaré de decir “¡Aplasten a la víbora!” 

¡Muerte al asesino, tirano y ruin Putin!

¡Muerte a los invasores fascistas rusos!

¡Gloria a Ucrania!


[Grani.ru] Gracias a Olga Shcheglova (en la foto anterior), dedicada esposa de Aleksander Valerievich. Gracias a SotaVision por grabar el evento en la corte militar de San Petersburgo (Skobov toma parte en el juicio vía videollamada mediante Syktyvkar). Gracias a quienes no han cancelado su suscripción a Grani.ru después de que esta cerrara. Es como si Skobov hubiera hecho coincidir su valiente  acción con el último colapso moral de numerosos medios de comunicación. Y aún así, será escuchado por un puñado de sus contemporáneos. Pero él ya es parte de la historia.

* Skobov ha sido acusado de “convocar públicamente al terrorismo”, “hacer apología del terrorismo o promocionar el terrorismo haciendo uso de medios de comunicación, incluso internet” y “organizar una comunidad terrorista y participar en ella”. Si Skobov es encontrado culpable de esos cargos, se enfrenta a una pena máxima de entre diez y quince años en prisión y multas de hasta un millón de rublos (9,500 euros aproximadamente) – TRR.

Fuente: Grani.ru (Facebook), 15 de enero del 2025. Traducido al español por Hugo Palomino para The Russian Reader


Aleksander Skobov, 67, está siendo juzgado por cargos relacionados a publicaciones en redes sociales, “invocar públicamente al terrorismo”, “hacer apología pública del terrorismo o promover el terrorismo haciendo uso de redes sociales, incluyendo internet” y “organizar una comunidad terrorista y ser partícipe de la misma”. Se enfrenta a entre 10 y 20 años de cárcel si es encontrado culpable. 

En marzo del año pasado, Skobov fue  declarado “agente extranjero” y fue detenido en abril, tras ignorar las peticiones de sus amistades para que deje Rusia. En su primera audiencia judicial se negó a responder preguntas, declarando que sólo deseaba “escupir al juez en la cara”. Ahora sufre prisión preliminar en Syktyvkar, república de Komi. 

Aleksander Skobov inició su actividad política en los movimientos de izquierda de la disidencia soviética de los setenta. En 1976, junto a otros estudiantes de Leningrado (ahora San Petersburgo), formó la “oposición de izquierda”, grupo que reclamaba el fin de la represiva maquinaria estatal de la Unión Soviética, por los derechos humanos y el desarme nuclear.

El grupo coincidió con la escena contracultural y las bandas rockeras de Leningrado. En “Perspectivas”, el grupo publicó textos de León Trotski, los escritores anarquistas Mijaíl Bakunin y Piotr Kropotkin; y socialistas europeos contemporáneos, incluyendo a Daniel Cohn-Bendit y Herbert Marcuse. 

Aleksander Skobov en 1977. Fotografía del archivo de la fundación Iofe.

En 1978 la “oposición izquierdista” contactó grupos en otras ciudades y planeó lanzar una “unión de juventud revolucionaria comunista”. Arrestado junto a otro organizador, Skobov fue enviado a un hospital psiquiátrico, una infame forma de castigar disidentes en la era soviética. 

Tras su excarcelación, en 1981, Skobov se unió a la Unión de trabajadores libres interprofesionales, más conocida como SMOT, una de las primeras organizaciones de trabajadores independientes en la Unión Soviética. Cuando Lev Volokhonsky, uno de los promotores de la SMOT, fue arrestado, Skobov y otros pintaron grafitis para demandar su liberación, por lo que fue nuevamente detenido. Sirvió una segunda sentencia de tres años en un hospital psiquiátrico. 

Al final de los ochenta, cuando la política del glásnot permitió la actividad política legalmente, Skobov se unió a la Unión Democrática. Consecuentemente, en 1988, se convirtió en uno de los últimos en ser acusado por “agitación antisoviética”, caso que fue cerrado en 1989. 

En los noventa, los primeros años postsoviéticos, Skobov denunció vehementemente la guerra rusa contra Chechenia como “una guerra desencadenada por el imperialismo ruso, con el objetivo de aplastar las aspiraciones independentistas de quienes fueron alguna vez avasallados por la Rusia zarista”, guerra que se peleó con “los interminables métodos barbáricos de los colonizadores de todas las eras y pueblos”. Se unió al partido liberal Yábloko y al grupo Solidaridad, que tuvo actividad a inicios de la década de los diez.  

Skobov denunció la intervención rusa en Ucrania en el 2014 y públicamente aplaudió a los rusos que se enlistaron en la resistencia ucraniana, tomando las armas. Simon Pirani.



En julio del año pasado, tras su arresto y detención, Skobov escribió a su esposa, Olga Shcheglova, pidiéndole que publicase dicha carta. Esta fue impresa por Novaya Gazeta Europa. Aquí la compartimos traducida.

Querida Olga: 

Quería escribir esta carta a Lena (puedes imaginar fácilmente porque), pero no tengo ningún sobre con su dirección. De todas formas, esta misiva no es sólo para ella. 

Tú y yo hablamos de esto cuando nos vimos por primera vez. Quiero explicar nuevamente porque les dije no a muchos queridos y cercanos amigos, quienes intentaron convencerme de aprovechar la oportunidad de salir de Rusia. 

Pertenezco a una generación de disidentes soviéticos presos políticos. Aunque en números somos pocos, esa generación se convirtió en un fenómeno histórico significativo. Se convirtió en símbolo de la resistencia de la humanidad contra la violencia. Alcanzó un lugar a nivel internacional.   

Y aunque siempre he sido una oveja negra para mi generación, por ser “rojo”, pertenecer a ella ha sido lo más importante en vida. Esa generación estaba hecha de gente diferente: algunos buenos, otros no tanto, algunos fuertes, otros débiles. Tuvo sus altas y bajas, como cualquier otra oposición en cualquier otro contexto y en cualquier otro tiempo. Siempre se mostró al mundo a través de sus míticas personalidades y los esplendorosos estándares morales y espirituales que estos establecieron.

Todos han muerto. Nunca fuimos muchos y sólo unos cuantos quedamos. Nuestra generación toma su sitial en la historia por razones completamente inherentes. Y en el nuevo drama histórico que ahora se extiende, sólo puede estar al margen. 

Ellos no nos han puesto un dedo encima por mucho tiempo. El motivo: moriríamos en nuestra ley. O, en cambio, nos exhiliaríamos y pasaríamos el resto de nuestra existencia viviendo del capital político conseguido (merecidamente). Los golpes están cayendo sobre otros, muchos de ellos más jóvenes. 

Más acerca de Skobov, en inglés: “New trumped up charges against Alexander Skobov” (The Russian Reader, 19 de mayo del 2024). También: “We all live in a yellow submarine” (The Russian Reader, 5 de agosto del 2020)

Acerca de la nueva generación de activistas rusos contra la guerra que Skobov apoya, People&Nature ha escrito aquí, aquí, aquí y aquí (en inglés).

Fuentes consultadas para escribir las notas de este artículo (en ruso): “Pod teniu tiurmy” (Novaya Gazeta, 16 de enero); “Krasivy final zhizni” (BBC News Russian, 4 de abril del 2024); entrevista con Skobov, Kholod, 16 de mayo del 2023; el archive de la fundación Iofe; e Ilya Budraitskis, Dissidenty sredi dissidentov.

Fuente: People and Nature, 21 de enero del 2025. Traducido al español por Hugo Palomino