El lector ruso: 603 628 kilómetros cuadrados (solidaridad con Ucrania)

Queridos lectores de The Kyiv Independent

Gracias por su contínuo apoyo.

En caso de que te lo hayas perdido, hace poco agregamos una nueva camiseta a nuestra tienda en línea para ayudar a la organización benéfica East SOS y así mantener nuestro compromiso de apoyar importantes iniciativas ucranianas gracias a tus compras.

Después de que Rusia exigiera que Ucrania cediese cinco de sus regiones como condición para un alto el fuego, diseñamos una camiseta para mostrar solidaridad con Ucrania: sus 603 628 kilómetros cuadrados.

Dos camisetas de mangas cortas con el texto “603 628 km cuadrados” en el pecho. A la izquierda una camiseta negra con el texto en letras blancas y a la derecha una camiseta blanca con el texto en letras negras.

En junio, lanzamos la camiseta “603 628 km²” y donamos las ganancias a la organización benéfica ucraniana East SOS. Gracias a lectores como tú, ya hemos recaudado más de 5000 USD para ayudar a reconstruir hogares devastados por la guerra en el este de Ucrania.

Recopilaremos donaciones hasta el 10 de agosto, por lo que te quedan seis días para conseguir tu camiseta y apoyar la causa.

Collage de seis imágenes. Se ven reparaciones de cristales rotos, rescates de personas, reconstrucción de tejados y el logo de la organización “SOS Este”.

También queremos acercarles a East SOS. Esta organización brinda asistencia integral a ucranianos en regiones del frente de guerra y a desplazados internos que se han visto obligados a huir (IDPs). La organización fue fundada el 2015 y se enfoca en proporcionar suministros esenciales y ayuda humanitaria a quienes viven en zonas del frente de guerra.

Un proyecto para el que East SOS está actualmente recaudando fondos es la reparación de viviendas afectadas por ataques rusos en el este de Ucrania, proyecto que contará con el apoyo de The Kyiv Independent. Hasta la fecha, East SOS ha ayudado a reparar casi 1500 viviendas en las provincias de Járkov y Donetsk, mientras que otras 300 familias están en lista de espera. El proyecto  benéfico trabaja en la reparación de viviendas particulares, priorizando las solicitudes de personas mayores que viven solas o con discapacidad que no pueden realizar tales obras por sí mismos.

Collage de tres fotografías: una casa semidestruida por los ataques rusos y personal de la organización “SOS Este” reparando ventanas y cortando madera. 
Personal de East SOS restauran casas dañadas por ataques rusos.

El equipo de East SOS interviene inmediatamente cuando una casa es afectada, se reparan techos y ventanas, y se previenen daños adicionales por lluvia o nieve. Después de esta respuesta de emergencia, el equipo regresa a restaurar viviendas gravemente dañadas por los ataques rusos.

A East SOS le cuesta aproximadamente $1,500 reparar una casa; con tu ayuda ya hemos recaudado fondos para cubrir la reparación de tres casas.

Puedes comprar la camiseta “603 628 km²” blanca aquí o negra aquí.

Los miembros de la comunidad de The Kyiv Independent también pueden disfrutar de un 15% de descuento en todos los productos de nuestra tienda online.Únete a nuestra comunidad y descubre más sobre los beneficios de la membresía aquí.

También puede obtener más información sobre East SOS aquí o hacerles una donación  directamente aquí.

Gracias por tu apoyo. Para cualquier duda o pregunta sobre la camiseta, escríbenos a store@kyivindependent.com.

Saludos,

El equipo de The Kyiv Independent

Fuente: Boletín informativo de The Kyiv Independent, 4 de agosto del 2025. Hoy pedí una de estas nuevas camisetas  (como mi propio regalo de cumpleaños) y te recomiendo que compres una. Traducido al inglés por The Russian Reader y al español por Hugo Palomino.


Noticias del Boletín ucranianio n.º 157 (3 de agosto del 2025) 

En el boletín de esta semana: Maltrato y desaparición de prisioneros en Rusia; persecución por motivos políticos en los territorios ocupados.

Noticias desde los territorios ocupados por Rusia:

Solidaridad en el dolor: KVPU pide ayuda tras los mortíferos ataques rusos (KVPU 1 de agosto)

La periodista Iryna Levchenkol, de Melitopol, secuestrada el 2023, ha sido hallada en prisión en Donetsk, región ocupada por Rusia (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 1 de agosto).

El rostro de la resistencia: La historia del activista tártaro de Crimea Ruslan Zeitullaiev (Plataforma de Crimea, 1 de agosto)

Una joven pareja crimea podría ser condenada a cadena perpetua por resistirse a la guerra rusa contra Ucrania (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 29 de julio)

Rusia reubica a “veteranos” y sus familias en la Ucrania ocupada, mientras deporta a ucranianos (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 28 de julio)

Invasores rusos secuestran a una joven ucraniana y la condenan a 12 años y medio de prisión por ayudar a Ucrania (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 28 de julio)

CEPA ha publicado un artículo sobre la preservación del idioma tártaro de Crimea (Plataforma de Crimea, 28 de julio)

Noticias desde Ucrania:

Ucrania expone una importante trama de sobornos en la adquisición de sistemas de guerra electrónica: diputados y funcionarios implicados (Ukrainska Pravda, 2 de agosto)

¡Rebeldía, amor, lucha contra la corrupción! Declaración del sindicato estudiantil Priama Diia (Red Europea de Solidaridad con Ucrania, 2 de agosto)

“¿No se cansan de darle basura a la gente?” El parlamento ucraniano revoca la ley anticorrupción tras las protestas callejeras (Euromaidan Press, 31 de julio).

«Luchando por nuestro futuro»: Manifestantes de Kiev celebran el regreso de las medidas anticorrupción (Kyiv Post, 31 de julio)

“Cada vez menos gente quiere hablar ruso”: Cómo ha cambiado la actitud de los ucranianos hacia el idioma ruso durante la guerra (The Insider, 28 de julio)

Terror aéreo en Jersón: una ciudad asediada por drones (Byline Times, 28 de julio)

Cómo la controvertida Ley 4555-IX socava la lucha contra la corrupción y la reintegración — Alena Lunova en el podcast JustTalk Context (Zmina, 25 de julio)

Noticias relacionadas con la guerra desde Rusia: 

Reclutamiento de unidades antiautoritarias (Colectivos Solidarios, 1 de Agosto)

Denys Matsola: Actualización desde el cautiverio (Colectivos Solidarios, 1 de agosto)

Preso político ucraniano desaparece tras ser secuestrado por el FSB en lugar de ser liberado de una prisión rusa (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 31 de julio)

Yulia Moskovskaya, Terrorista (The Russian Reader, en español, 29 de julio)

Automóviles para Ucrania (The Russian Reader, 27 de julio)

Noticias desde el frente:

Ciudad destruida: Rusia afirma controlar Chasiv Yar, Ucrania, tras 16 meses de combates. 

Pero la batalla continúa, y solo quedan ruinas (Meduza, 1 de agosto).

Fortaleza bajo amenaza: un año después de alcanzar Pokrovsk, las fuerzas rusas parecen listas para lanzar un asalto total (Meduza, 30 de julio)

Análisis y comentario:

A 2000 metros de Andriivka: la clase obrera ucraniana en la guerra (Liam Record, 3 de agosto)

Capital, poder y guerra: La crisis del régimen de acumulación periférica ruso (Links, 1 de agosto)

Recupere el control de sus dispositivos: el derecho a repararlos y la oportunidad que representa para Ucrania (Commons.com, 1 de agosto)

Protestas en las fronteras internas de Rusia en tiempos de guerra (Posle Media, 30 de julio)

Una crisis política que podría debilitar el propio esfuerzo bélico: Qué significa el giro de 180 grados de Zelensky en la lucha contra la corrupción en un “momento precario” para Ucrania (Meduza, 30 de julio)

Rescoldos moribundos: la crisis del carbón en Rusia provoca quiebras y despidos masivos (The Insider, 30 de julio)

Ucrania, entre el imperio y la revolución: el marxismo anticolonial de Lev Yurkevych (Links, 29 de julio)

Por qué la actual ola de nacionalizaciones en Rusia es más que una simple redistribución de activos (IStories, 29 de julio)

Nuevo gabinete de Ucrania: reformas neoliberales amenazan la solidaridad en tiempos de guerra (International Viewpoint, 26 de julio)

Investigación de abusos de derechos humanos:

ZMINA destaca, en un evento paralelo en la Conferencia Helsinki+50, la persecución con motivos políticos en los territorios ocupados (Zmina, 1 de agosto)

Presos golpeados y amenazados con nuevas condenas son obligados a luchar en la guerra rusa contra Ucrania (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 1 de agosto)

La OSCE y los Estados participantes deben actuar ahora para liberar del cautiverio y procesamiento a su personal en Rusia (Zmina, 31 de julio)

Secuestros de mujeres y niñas ucranianas (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 31 de julio)

El silencio como forma de tortura (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 31 de julio)

Manifiesto de la sociedad civil en el 50º aniversario del Acta Final de Helsinki (Zmina, 30 de julio)

No legitimar la ocupación: se urge a  museos mexicanos y brasileños a abstenerse de colaborar con instituciones en territorios ocupados (Grupo de Derechos Humanos de Crimea, 30 de julio)

Evento paralelo en la conferencia Helsinki+50: «Crimea: 11 años de ocupación, restableciendo la justicia y los compromisos de la OSCE» (Grupo de Derechos Humanos de Crimea, 30 de julio)

Nota importante: No publicaremos el  boletín la próxima semana. El próximo boletín, el n.º 158, se publicará en dos semanas, el 17 de agosto del 2025.

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Este boletín es elaborado por activistas del movimiento obrero en solidaridad con la resistencia ucraniana. Para recibirlo por correo electrónico cada lunes, envíenos un correo electrónico a 2022ukrainesolidarity@gmail.com. Para dejar de recibirlo, responda con la palabra “STOP” en el asunto. Más información en https://ukraine-solidarity.org/. También estamos en X (antes Twitter), Bluesky, Facebook y Substack, y el boletín se encuentra en línea aquí.

Fuente: Ukraine Information Group. Traducido al español por Hugo Palomino

El lector ruso: Yulia Moskovskaya, terrorista

Yulia Moskovskaya (cuyo apellido de soltera era Joban), de veintidós años, fue detenida en San Petersburgo a mediados de junio. Es sospechosa de intento de atentado terrorista contra un empleado de una empresa de diseño de drones. Según el servicio de prensa de los tribunales municipales de San Petersburgo, no logró colocar el artefacto explosivo [sic].

Moskovskaya fue puesta bajo custodia en un centro de detención preventiva. Los investigadores afirman que “sostiene una ideología pro ucraniana y es hostil al gobierno ruso vigente”, y afirman que la joven intentó “influir en la toma de decisiones” mediante un atentado terrorista. Cada mes se abren muchas causas penales por terrorismo, pero, por lo general, no implican atentados a personas específicas. El 2024, setenta y cinco personas, incluidas diez mujeres, fueron condenadas en Rusia por perpetrar atentados terroristas.

Bumaga ha revelado que Moskovskaya no se comunica con su familia y que una amiga suya se ha convertido en su portavoz. Conversamos con esta joven acerca de cómo se comportaba la sospechosa antes de su arresto, cómo se endeudó y su mudanza a San Petersburgo.

La familia de la detenida: «Yulia cambió su apellido: no quería que nada le recordara a sus parientes»

Yulia y yo somos muy amigas. Su abogado me informó de su arresto. Cuando me contactó quedé impactada . Al principio pensé que era una broma. Todavía no puedo creer que esto haya sucedido de verdad.

Conozco a Yulia desde el 2017. Somos de ciudades diferentes y nos conocimos por internet en un grupo de fans de nuestra cantante favorita. Al principio éramos amigas por correspondencia, pero luego nuestra relación pasó a la vida real y nos encontramos en persona muchas veces.

Yulia no estaba en contacto con mucha gente, así que seguramente compartió mis datos con su abogado. Ella no tenía muchos amigos. Yulia no hablaba con sus familiares. Tiene madre y un hermano menor [que viven en Moscú], además de sus abuelos, que viven en otra ciudad.

Yulia siempre tuvo una mala relación con su madre. Su madre vivía con un novio que siempre maltrataba y golpeaba a Yulia. Su madre defendía a su novio en lugar de a su hija.

Yulia Moskovskaya. Fuente: redes sociales

El padre de Yulia falleció el 2020, Yulia tampoco tenía una relación cercana con él. Bebía mucho. Solía traer a casa a sus compañeros de copas y se emborrachaba tanto que no podía ni tenerse en pie. Yulia solía escaparse a casa de los vecinos cuando su padre, enajenado, intentaba golpearla. Cuando la llamaba por teléfono, oía a su padre ponerse furioso, le decía algo a Yulia, y ella gritaba y salía corriendo. Incluso los vecinos llamaban a la policía, pero sólo conseguían calmarlo un rato y sólo una vez lo llevaron a la cárcel. Prácticamente Yulia no tenía a nadie a quien recurrir. En sus momentos difíciles llamaba a la línea de apoyo en salud mental.

Ya adulta, Yulia cambió su apellido [de Joban a Moskovskaya]: según ella, no quería que nada le recordara a sus parientes. Buscó tratamiento psicológico. Al principio, tenía la esperanza de que la ayudaran, pero luego acudía simplemente para desahogarse.

Las deudas y la mudanza de Moscú a San Petersburgo: «El trabajo creativo era su única afición estable»

Yulia se matriculó tres veces en diferentes [instituciones de educación superior]. Pero en cuanto algo no le gustaba, lo abandonaba. Durante un tiempo, estudió diseño. No recuerdo cuáles eran sus otras dos especialidades.

Hace unos años Yulia se mudó por primera vez de Moscú a San Petersburgo: siempre le había gustado esa ciudad. Podría decirse que transitaba entre ambas capitales.

Yulia vivía inicialmente en su propia casa. Su padre dejó una herencia y tras su muerte Yulia y su hermano vendieron el piso paterno de Moscú y se repartieron el dinero, así pudo comprarse su propio lugar en San Petersburgo. Vivió allí unos meses, pero se aburrió y compró un piso en otro barrio. Después de un tiempo, regresó a Moscú y compró un piso en la región de Moscú. Poco después, vendió su última casa y regresó a San Petersburgo, donde vivía alquilando un piso.

Yulia cambiaba de trabajo a menudo. Su primer puesto fue en un McDonald’s, antes de que [la cadena] se marchara de Rusia. Trabajó allí por años. Después trabajó como repartidora y luego como asistente en una tienda. Casi todos los meses cambiaba de trabajo si este no le satisfacía. No consideraba ninguno de sus puestos como algo permanente. Decía que pronto se iría de Rusia y que sólo necesitaba un trabajo temporal a medio tiempo.

Yulia Moskovskaya. Fuente: redes sociales 

Sé que Yulia tenía préstamos pendientes y que no tenía suficiente dinero para vivir. Dijo que unos cobradores de deudas la habían demandado. (En mayo del 2025 un tribunal de Moscú falló a favor de los cobradores que intentaban recuperar las deudas de Moskovskaya en virtud de un contrato de préstamo). Había gastado dinero en cirugías [no cubiertas por la sanidad pública gratuita] y correctores dentales.

Lo sé, no es una persona muy estable. Se aburre rápidamente. Su único pasatiempo duradero era la creación. (En redes sociales Moskovskaya seguía a muchos grupos de literatura y poesía de la Edad de Plata —Bumaga—). Dibujaba y escribía poemas. Últimamente había estado fabricando sus propias joyas e intentaba venderlas.

Moskovskaya, sus ideas y su gato abandonado: «Antes de ser arrestada, dijo que quería ir a la guerra».

Cuando estalló la guerra, Yulia mostró inmediatamente su apoyo a Ucrania. Dijo que no le gustaba el régimen ruso. Tenía una postura muy firme al respecto. Pero yo no diría que siempre le interesó la política. Antes de la guerra no me había fijado que seguía las noticias. Me sorprendió que de repente se politizara. Además no tiene familiares ucranianos.

Antes de su arresto, el verano pasado, había estado diciendo que quería ir a la guerra.  Mencionó que había visitado oficinas de alistamiento militar y contactado con personas que podrían ayudarla a llegar a Ucrania, pero todos, según ella, la habían rechazado. Intenté advertirle sobre las consecuencias: ¿y si moría o algo así? Me respondió que no le importaba, que ese era su propósito en la vida y que una muerte así es un acto de heroísmo.

Durante todo el último mes estuvo diciendo que se iría de Petersburgo a Ucrania y que alguien le ayudaría a hacerlo.

Cuando detuvieron a Yulia sólo me permitieron hablar con ella por unos segundos. Lo único que me dijo fue que fuera a buscar a su gato, que había sido trasladado temporalmente a un refugio.

El gato de Yulia Moskovskaya. Fuente: redes sociales

Me imaginé que Yulia estaría histérica, presa del pánico. Pero, según su abogado, está sorprendentemente tranquila.

Fuente: “‘Ella intentó plantar explosivos bajo un auto”: una amiga de Yulia, la acusada de 22 años de planificar un ataque terrorista, habla de su soledad y sus deudas” Bumaga, 30 de junio del 2025. Traducido al inglés por the Russian Reader y al español por Hugo Palomino

El lector ruso: La muerte como ideal nacional ruso

Vladimir Putin habla con un grupo de viudas rusas de la invasión a Ucrania. Subtitulado en inglés por Julia Khazagaeva.

La muerte como ideal nacional. Observen los rostros de estas mujeres que perdieron a sus hombres en la guerra contra Ucrania. Resplandecen con un nuevo significado. “Soy madre de cuatro hijos y, recientemente, enviudé… Gracias, Vladimir Vladimirovich”, “Perdí a mi hermano en la SVO [operación militar especial], pero mis tres hijos están creciendo para ser futuros defensores. Gracias”, le dicen a quien asesinó a sus familiares. El vacío existencial ruso finalmente se ha llenado. La vida tiene un propósito que redime la falta de sentido de la existencia. Perder la vida en la guerra significa valor y honor. Nada en la vida anterior, en tiempos de paz, garantizaba esto. Un contrato [para servir en el ejército] convierte a un hombre en un héroe. Ya no es un bastardo a los ojos de las mujeres que le estiman.

Así que el millón de vidas que se ha cobrado la guerra no inquieta particularmente a nadie [en Rusia]. Todos los sacrificios y las víctimas valen la pena si se convierten en motivo de orgullo nacional ruso. No escatimarán en personas, tres millones o más si llega el caso. Y no importará a quién asesinen: ucranianos, estonios o polacos. La guerra es una droga. Mientras la guerra siga en curso, la dura humillación se pospone. Estas son malas noticias para el mundo, especialmente para quienes imaginan que mientras Putin libra la guerra, los rusos desean la paz.

P.D.: Subtitulé el video en inglés. Puedes descargarlo de mi canal de Telegram. Compártelo con quienes quieran entender el misterio de “El alma rusa”.

Fuente: Julia Khazagaeva (Facebook), 2 de mayo del 2025. Traducido al inglés por the Russian Reader, y al español por Hugo Palomino.


Fuente: Nexta TV (X), 29 de abril del 2025 (captura de pantalla)


“Tatiana Sokolova no volverá a oír a su hijo llamarla ‘mamá’ nunca más. Él murió heroicamente en la zona de operaciones militares especiales”, decía el titular de un noticiero de la región de Cheliábinsk durante las celebraciones del Día Internacional de la Mujer, en honor a las madres de los soldados rusos.

Ese evento, en el que se entregaron flores a las madres de los soldados, fue organizado por el Movimiento de Mujeres Rusia Unida, grupo afiliado al partido de gobierno.

Esta fue sólo una de las muchas celebraciones de este año, previas al Día Internacional de la Mujer, alrededor de las figuras de madres y esposas de los soldados que toman parte en la invasión a Ucrania, así como de viudas y familias de los caídos.

El Día Internacional de la Mujer, una de las festividades más importantes en Rusia, celebra la contribución de las mujeres en la sociedad, la ciencia y el mundo laboral. Tiene profundas raíces en la historia soviética, cuando se promovió como símbolo de la igualdad de género.

Pero desde la invasión a gran escala a Ucrania, los funcionarios rusos y los medios estatales han defendido un ideal diferente: ser la esposa o la madre de un soldado.

“Con la militarización de la sociedad, el sistema educativo y la economía, y con el ‘ciudadano ideal’ —el soldado varón— al centro de esta, las autoridades están promoviendo activamente la imagen de la esposa del soldado como su complemento”, dice la investigadora de género Sasha Talaver al Moscow Times.

“La representación de las mujeres en tiempos de guerra y de crisis estatal emerge siempre como cuestión fundamental para la imaginación política”, afirma Talaver.

En este Día de la Mujer, miembros del partido Rusia Unida y activistas pro-Kremlin han entregado flores, organizado eventos literarios y visitado a las familias de la  milicia con regalos y comida.

“Estamos orgullosos de las mujeres que criaron a los héroes de la operación especial y a los jóvenes que se han alistado como soldados contratados”, dijo esta semana la senadora Daria Lantratova, copresidenta del Movimiento de Mujeres Rusia Unida.

El movimiento lanzó esta semana la campaña “Flores para las Madres de los Héroes” que se ha extendido a 40 regiones para repartir regalos y flores a los familiares de los soldados.

Una residente de la región de Múrmansk, que perdió a su hijo en la guerra, recibió del partido Rusia Unida una picadora de carne el 8 de marzo. Foto: redes sociales.

En lo que quizás sea el evento más desconcertante de este Día de la Mujer, las madres de los soldados caídos recibieron picadoras de carne como obsequio de funcionarios locales de Rusia Unida en la región de Murmansk.

La noticia provocó una ola de críticas y el electrodoméstico de cocina se ha convertido en un símbolo sombrío del gran número de bajas en los ataques del ejército ruso en Ucrania.

Después de que la historia se hiciese viral en medios rusos y ucranianos, la madre de un soldado fallecido grabó en video una declaración en la que decía que estaba planeando comprarse una picadora de carne, pero Rusia Unida “se la había regalado justo a tiempo”.

“Era justo lo que te pedía”, dijo la anciana.

En Cheboksary, una ciudad de la República de Chuvashia, los funcionarios organizaron un evento exclusivo para viudas y madres de los soldados caídos.

“¡Que el dolor se convierta pronto en orgullo!”, declaró el diputado local Yevgeny Kadyshev. Las mujeres recibieron ramos y bolsas de regalo etiquetados con el mensaje “Felicidad y Alegría”.

Las autoridades rusas, el partido Rusia Unida incluso, promueven la imagen de una esposa o madre militar como el ideal de feminidad, dice la investigadora de estudios de género Ella Rossman al Moscow Times.

El Movimiento de Mujeres Rusia Unida se fundó en los meses posteriores a la invasión de Ucrania en 2022 “como una clara respuesta al activismo feminista contra la guerra”, dijo Rossman, refiriéndose a grupos como la Resistencia Feminista Antibélica y los movimientos de esposas y madres de soldados movilizados.

“Actualmente, el arquetipo femenino más visible en la esfera pública es el de la mujer que espera a que su soldado regrese del frente”, dijo Rossman. “Pero esta no es la única imagen. Hay narrativas completamente opuestas, como la de las mujeres militares propiamente”.

Rossman señaló un artículo de un tabloide pro-Kremlin sobre una mujer de Rostov que firmó un contrato militar y fue a la guerra.

“Es una madre que dejó luchar a su hija,  perdió una pierna en combate y le dice a los periodistas que tan pronto como se recupere, volverá al campo de batalla”, dijo Rossman.

Las estaciones de televisión locales han estado cubriendo los eventos del Día de la Mujer para las madres y esposas de los soldados, mientras que también resaltan a las mujeres que ayudan o luchan en el frente.

Tras estas celebraciones oficiales, los políticos, a veces, invitan a estas mujeres a tomar el té. En Stavropol, se preparó una mesa para las madres y esposas de los soldados tras un concierto en un hospital de veteranos.

“Algunos esperan el regreso de sus hijos. Otros, lamentablemente, han perdido a sus defensores, quienes dieron la vida por la Patria”, escribió en redes sociales la senadora Daria Lantratova, representante de Luhansk ocupado.

Los activistas de Rusia Unida también entregaron flores a las madres de los soldados en el Donetsk ocupado.

“Su hijo es un héroe. La felicitamos por estas fiestas y le deseamos lo mejor. Esperamos que esta guerra termine y que llegue la paz”, le dijo una activista del Movimiento de Mujeres Rusia Unida a una anciana. Al escuchar la palabra “héroe”, la mujer rompió en llanto.

“No llores”, le dijo la activista de Rusia Unida a la anciana al despedirse.

Los soldados rusos que combaten en Ucrania también enviaron mensajes en vídeo a las madres y viudas de la milicia antes de la festividad.

“Los héroes nacen en familia. Las mujeres nos dan a luz. Las mujeres nos crían en jardines de infancia y escuelas. La formación de un héroe se debe a las grandes mujeres de su vida”, declaró Leonid Lapin, soldado que luchó como comandante de pelotón de francotiradores en Ucrania, en un mensaje de video.

Putin recibe a Olga Chebyova, viuda de Sergei Chebnyov, “héroe de Rusia”. Foto: kremlin.ru 

Rusia Unida incluso ha involucrado a niños con discapacidad en las celebraciones. En el distrito autónomo de Yamalo-Nenets, madres e hijos de un centro para progenitores de niños con discapacidad mental y física, elaboraron tarjetas de felicitación para familiares de soldados.

“Esta no es solo una buena iniciativa. Al ver cómo se involucran los niños con necesidades especiales, cómo les brillan  los ojos, uno se da cuenta de que vamos por buen camino”, dijo Alexei Komarevtsev, miembro de Rusia Unida.

En una entrevista en un canal de noticias local, describió el proyecto de manualidades como una forma de socialización para niños con discapacidad. Algunas de las tarjetas, añadió, se enviarán al frente de batalla, “porque también hay niñas sirviendo allí”.

En algunas regiones, como Tula, las esposas y madres de los soldados recibieron un pago único de 10.000 rublos (unos 100 dólares) por el Día de la Mujer. En otros lugares, los regalos incluyeron sets de maquillaje o entradas para la filarmónica.

En la región de Moscú, Rusia Unida organizó un seminario de maquillaje para esposas de soldados, afirmando que este tipo de iniciativas “ayudan a fortalecer los valores familiares y a mejorar la calidad de vida en la sociedad”.

“La guerra altera las normas sociales y el estilo de vida”, dijo Rossman. “Pero también impone restricciones a la posibilidad misma de una dicotomía rígida entre los roles masculinos y femeninos, aunque la guerra parezca encajar perfectamente en esa dicotomía”.

Es probable que esa sea la razón por la que las autoridades han estado trabajando horas extra para reforzar el ideal de valores “tradicionales”del Kremlin desde el inicio de la guerra, dijo.

“Las autoridades rusas se ven obligadas a declarar y reforzar los valores tradicionales [porque] muchas familias que antes de la guerra estaban intactas ahora han perdido a sus padres”, dijo Rossman. “También hay mujeres militares —médicas, por ejemplo— y mujeres que han ido voluntariamente a la guerra. Ignorar a estas mujeres es imposible. Ellas también son un objetivo desde el punto de vista de la propaganda”.

A medida que la guerra se alarga y las pérdidas rusas aumentan en el campo de batalla, las autoridades se ven obligadas a equilibrar diferentes ideales de feminidad en sus mensajes de propaganda, dice Rossman.

“Tienen que crear constantemente diferentes arquetipos femeninos para diferentes públicos”, dijo.

Fuente: Angelina Trefilova, “Autoridades rusas glorifican a las esposas y madres  de la milicia por el día de la mujer”. Moscow Times, 7 de marzo del 2025. Traducido al español por Hugo Palomino.

El lector ruso: El pueblo libre de Vorónezh

El 22 de abril del 2025 la policía de Vorónezh allanó los domicilios de activistas que, según el Centro “E” [la policía antiextremista rusa], estaban vinculados al canal de Telegram Pueblo Libre de Vorónezh. Los registros también incluyeron graves golpizas y amenazas, y algunos activistas fueron obligados a grabar vídeos de apoyo a Putin y su guerra en Ucrania. Casi todos los activistas habían sido ​​previamente procesados por acusaciones  políticas, pero ahora han sido intimidados a tal punto que ahora temen presentar alguna  denuncia por tortura contra la policía.

Un video de 38 minutos fue publicado en el canal del Pueblo Libre de Vorónezh el 16 de abril del 2025. En el video, visto por menos de trescientas personas, cuatro activistas —Grigory Severin, Nadezhda Belova, Yuri Avsenyev y Alexander Zheltukhin— comentan noticias antes de trotar por la orilla del río Vorónezh. Este género es llamado “charla de café”: con las noticias como punto de partida, los amigos hablan sobre el problema del alcoholismo, la apatía social, el aumento del consumo de drogas y la sensación general de pesimismo.

Activistas del canal de Telegram del Pueblo libre de Vorónezh: Grigory Severin, Alexander Zheltukhin, Yuri Avsenyev y Nadezhda Belova

Nadezhda Belova resume el contenido del video al principio del mismo.

“En síntesis, todo está mal, y es más, todo empeorará. Para resumir, la situación en este lugar está en su fase terminal” dice ella.

Sostiene que Rusia inevitablemente se encamina hacia “Corea del norte”: una dictadura desmantelada y podrida, porque los rusos, de alguna manera, todavía la defienden y quieren vivir en ella. Belova tiene motivos para ser pesimista: incluso antes de la guerra, el Estado la había acusado de “apología del terrorismo” por comentarios que hizo en redes sociales tras el atentado suicida de Mijaíl Zhlobitski contra una oficina del FSB en Arkhangelsk. El 2020, un tribunal militar la condenó a pagar una multa de 400.000 rublos. Estuvo en la lista de “terroristas y extremistas” de Rosfinmonitoring durante varios años y su familia tuvo que abandonar su pueblo natal para alquilar un piso en Voronezh, ya que sus vecinos no la asistieron en su lucha contra las injustas acusaciones.

Vídeo publicado en el canal de Telegram Pueblo Libre de Voronezh el 16 de abril del 2025

“Nuevamente, toda Vorónezh está cubierta de anuncios de drogas. Las fuerzas del orden protegen el tráfico [ilegal de drogas] y si no lo hicieran, estos anuncios no existirían. En la tienda Pyaterka [de veinticuatro horas] de mi barrio, justo en la entrada, hay un colorido grafiti pintado en el umbral: «Comprar drogas es como salir a comprar pan»», dice Alexander Zheltukhin. En años anteriores, Zheltukhin fue multado, por protestar contra la persecución de Belova, y arrestado por protestar en apoyo a Navalny. «Y si no estuviera protegido, diría yo, por el mismísimo FSB, que probablemente se lleva un porcentaje…»

—¡Cuidado! Estás desacreditando al FSB —dice Belova, interrumpiéndolo—. ¡No estoy de acuerdo! ¡No puede ser!

Las advertencias y omisiones se repiten a lo largo de toda la conversación. Los activistas saben que cualquier uso de la libertad de expresión es potencialmente peligroso en la Rusia de hoy y tratan de cubrir sus bases siempre que pueden. (Spoiler: no funcionó).

“Ellos dicen que es imposible no confesar”

Unos días después, el 22 de abril, la policía allana los domicilios de las cuatro personas implicadas en el trote, así como los de otros activistas de Vorónezh. Se realizaron registros en ocho lugares presuntamente relacionados con el Pueblo Libre de Vorónezh. En la mayoría de los casos, las fuerzas del orden actuaron con extrema dureza. Utilizaron esposas y pistolas eléctricas, golpearon a la gente, intimidaron a los activistas y a sus familias, y los maltrataron emocionalmente.

Foto publicada por Nadezhda Belova

Todos los miembros de la familia de Belova recibieron disparos de pistola paralizante. Belova, posteriormente, publicó en Facebook fotos de sus propios moretones y las marcas de sangre en los cuerpos de su hijo y su esposo. La policía confiscó todos sus dispositivos electrónicos y dejó su piso de alquiler en un estado tal que la casera exigió a los Belov que desalojaran inmediatamente después del registro. La policía amenazó con enviar a su hijo,  estudiante universitario, a la guerra, y tras la inspección, un policía grabó un video de Belova arrepintiéndose.

“Fuera de cámara [el policía que golpeaba al esposo de Belova] preguntó: ‘¿Apoya [la operación militar especial]?’. Le digo: ‘Sí’. Me pregunta: ‘¿Apoya a Putin?’. Le digo: ‘Sí’. Es un comentario a la ligera, pero repugnante, sobre todo cuando veo una pistola eléctrica presionando la pierna de mi hijo”, declaró Belova a Okno.

La policía grabó en vídeo similares “confesiones” de muchas otras personas [capturadas en las redadas].

Tras los registros, Zheltukhin acabó en el hospital con cinco costillas rotas y varias vértebras dañadas. Él declaró a OVD Info que cayó del tejado de una casa del pueblo al intentar escapar de la “operación punitiva”: “Parece que me rompí las costillas al caer, y me golpearon [en esas costillas], me duele mucho”. La policía le puso una bolsa en la cabeza y le aplicó una descarga eléctrica con una pistola paralizadora. Sus amigos lo fotografiaron posteriormente en el hospital: tenía la cara cubierta de moretones.

Fyodor Orlov, de 36 años, también fue golpeado. Tras esto, afirmó que “se lo hizo todo él mismo”. Se autoinfligió todos los moretones y raspaduras, se vendó los ojos con una bufanda y permaneció sentado así durante dos horas, hasta que cayó solo en un zarzal: hay fotos de su espalda, completamente cubierta de sangre. “Entonces alguien —es decir, yo— me dibujó un órgano sexual en la cabeza calva solo por diversión”, declaró a OVD Info. Los agentes del orden también amenazaron con cortarle un dedo, dejándole arañazos delatores.

Detalle del dedo de Fyodor Orlov

“Fue bastante duro. Lo más duro posible, hasta el punto de que dicen que ahora entienden por qué la gente confiesa crímenes que no cometió. Porque, dicen, es imposible no confesar. Orlov tiene cientos de marcas de pistola eléctrica [en el cuerpo]. ¡Cientos! Lo llevaron al bosque. Creyó que lo llevaban allí para matarlo», dice Pavel Sychev, de 38 años.

Sychev es activista y consultor político de Vorónezh. Conoce a los administradores del canal Pueblo Libre de Vorónezh por su pasado activista: no tienen un contacto cercano aunque los haya visto en piquetes. El domicilio de Sychev también fue registrado el 22 de abril, aunque sin  violencia.

[La policía] registra mi casa, por lo general, sin infringir la ley, y nunca usan la fuerza conmigo o con mi familia. Vienen a mi casa todos los años desde el 2022. Son registros rutinarios. Siempre me han intervenido como testigo en causas penales con las que ni siquiera tengo conexión indirecta”, dice Sychev. “[Cuando] hay un caso federal [por ejemplo, el caso contra Grigory Melkonyants y otros activistas del movimiento Golos—Okno] y realizan una serie de registros por todo el país, y vienen a registrar mi casa por si acaso”.

“El mal ama al silencio”

Es improbable que la nueva serie de registros se debiera al último video publicado en el canal de Telegram. Nuestras fuentes sugieren, más bien, que el motivo de los allanamientos es que en el Pueblo Libre de Vorónezh se escribe y habla constantemente de personas condenadas por alta traición y terrorismo (por sabotear cajas de cambio de vías férreas, torres de telefonía móvil, etc.). Los administradores del canal tratan a estas personas como opositores a la guerra. Para las fuerzas del orden, en cambio, son delincuentes condenados por delitos violentos.

El pretexto formal para la serie de registros del 22 de abril fue la causa penal contra Grigory Severin por cargos reiterados de desprestigio del ejército. Según se desprende del escrito de la acusación, mientras cumplía condena en una colonia penitenciaria [había sido condenado a dos años y medio de prisión por “incitar públicamente al extremismo”, condena que cumplió para ser liberado el otoño pasado–Okno], Severin desacreditó a las fuerzas armadas rusas. Tras el allanamiento, fue detenido.

Sychev cree que este caso penal fue “preparado”.

“Ya ves, en Rusia tenemos la práctica de ‘casos de cajón’. Esto significa que ya existe una causa penal en su contra: todo un expediente preparado de antemano que se encuentra guardado en un cajón, esperando su turno. En el caso de Severin, su primer caso también estaba guardado en un cajón. Cuando fue arrestado, se supo que todo su expediente se había preparado un año antes”.

Se desconoce qué llevó a la policía a sacar el expediente del cajón en ese momento. Pero el hecho mismo de que Severin se enfrente a un proceso judicial no sorprende a Sychev.

“Cualquiera que conozca a Grigory, aunque sea de pasada, sabe que es un hombre que no se queda callado. Si alguien le pregunta directamente qué opina sobre tal o cual cosa, él responde sin rodeos, incluso si la respuesta conlleva el riesgo de ser acusado penalmente. Es un hombre que siempre intenta demostrar a todos el punto de vista que defiende. Que yo sepa, el primer cargo por “descrédito de las fuerzas armadas” en su contra ocurrió por explicar su filosofía de vida a unos agentes de tráfico que lo habían detenido. El segundo cargo se originó al comunicar su postura a sus compañeros de celda. En su caso, esto es normal: no se calla; habla abiertamente, sin rodeos. Así que era cuestión de tiempo. Cuando alguien habla abiertamente sobre un tema tan peligroso y delicado —y en nuestro país la “operación militar especial” es un tema delicado— hay muchas probabilidades de que, tarde o temprano, sea procesado”.

Ese mismo día, se abrió una causa penal contra el activista Yury Avsenyev, de 65 años, otra persona implicada en el trote por el dique del río Vorónezh. Su domicilio también fue registrado el 22 de abril, pero fue puesto en libertad bajo fianza. Avsenyev es sospechoso de incitar públicamente al extremismo.

Yuri Avsenyev

Los activistas de Vorónezh víctimas de la brutalidad policial aún no han tenido la valentía de presentar denuncias y temen una publicidad excesiva.

“Están realmente asustados”, dice Pavel Sychev. “La información que ahora tengo es que no presentarán denuncias por tortura, pero no sé, quizás alguien los convenza. Tienen mucho miedo de que, si lo hacen, no haya ningún llamado de atención a las fuerzas del orden, sino que simplemente estos vendrán y se vengarán de los denunciantes. Todos están convencidos de que los matarán. Les dije que el mal ama al silencio, y que si no reaccionan ahora hay más probabilidades de que esto se repita. Pero dijeron que es muy fácil juzgar desde fuera cuando no has sido torturado. ‘Tenemos miedo de que nos hagan algo’ [dicen]”.

Nuestras fuentes señalan que esta ilegalidad oficial no había ocurrido nunca en Vorónezh. Usualmente, los registros domiciliarios de activistas políticos y las detenciones se han llevado a cabo siguiendo  las normas, sin violencia. El único caso, ampliamente difundido, de impunidad oficial culminó con cargos penales contra los agentes de policía implicados y una indemnización económica para las víctimas. En mayo del 2018, los investigadores criminales Sergei Kosyanenko y Oleg Sokolovsky torturaron a los estudiantes universitarios Maxim Grebenyuk y Sergei Troyansky con la esperanza de obligarles a confesar que habían robado un teléfono móvil. Los estudiantes fueron retenidos en la comisaría n.º 4 del distrito de la Comintern de Vorónezh durante seis horas, esposados ​​y estrangulados con una bolsa de plástico. Se negaron a autoincriminarse y, posteriormente, documentaron sus lesiones y presentaron una denuncia por tortura ante el Comité de Investigación. El 2021, Grebenyuk recibió un millón de rublos y Troyansky, 500.000 rublos como compensación por su tortura.

La brutalidad actual de la policía de Vorónezh podría deberse a la proximidad del frente, según sugiere una fuente que ha pedido permanecer en el anonimato. Lo cierto es que, desde el inicio de la invasión a gran escala, las fuerzas del orden de Vorónezh han sido destacadas regularmente en los llamados nuevos territorios: las regiones ocupadas de Donetsk y Luhansk.

“Hay graves problemas legales en esos ‘nuevos territorios’. Y las prácticas que allí se emplean son inhumanas, creo. Cuando regresan aquí, a su tierra natal, simplemente no se vuelven a adaptar”, dice nuestra fuente, que no está conectada con el canal de Telegram del Pueblo Libre de Vorónezh. “Se consideran por encima de la ley. Creen que están involucrados en una buena causa y que pueden torturar a gente mala por el bien de la buena causa. Cuando alguien lo intenta una vez, cuando se da cuenta de que puede salirse con la suya sin ningún problema, es muy difícil frenarlo, y la situación sólo se agravará”.

Fuente: “‘Estado terminal’: Agentes del orden de Vorónezh golpean brutalmente a activistas durante allanamientos,” Okno, 29 de abril del 2025. Traducido a inglés por The Russian Reader y al español por Hugo Palomino

El lector ruso: “Que me juzguen por traición” (Andrei Trofimov)

Andrei Trofimov, condenado activista pacifista ruso. Foto: Página Vkontakte de Andréi Trofimov, vía Mediazona.

El 2023, el activista pacifista Andrei Trofimov, de Tver, fue condenado por diversos cargos (entre ellos, difundir noticias falsas sobre el ejército ruso, incitar al extremismo e intentar unirse a la legión Libertad de Rusia) a diez años de cárcel en una prisión de máxima seguridad. En su declaración final del juicio, llamó a Vladimir Putin “estúpido” (khuilo) y apoyó vehementemente los ataques ucranianos al Puente de Crimea y al Kremlin. Esta declaración se usó como fundamento para una segunda causa penal contra él, esta vez con cargos de “apología al terrorismo” y “difamación del ejército”.

Hoy (6 de mayo del 2025), el juez Vadim Krasnov del Segundo Tribunal Militar del Distrito Occidental extendió la condena de Trofimov a trece años. El fiscal Andrei Lopata había solicitado al juez una pena mayor a quince años.

Antes de la lectura del veredicto de su primer juicio, Trofimov había solicitado al tribunal la imposición de la pena máxima. Ahora, también ha pedido que se le acuse por alta traición, un delito más grave, alegando su participación del lado ucraniano en la guerra informativa.

A continuación, la publicación de Mediazona, un tanto abreviada, de la declaración de Trofimov durante los argumentos orales del [segundo] juicio.

* * * * *

Su Señoría, las circunstancias objetivas de mis acciones, que la investigación ha calificado como delitos, están correctamente expuestas en la acusación y han sido investigadas a fondo durante la audiencia judicial.

En mi declaración, quisiera profundizar en las razones de estas acciones, en mis objetivos, y analizando en detalle las imputaciones una a una, brindar mi respuesta a las acusaciones; es decir, explicar mis motivos para no declararme culpable. Y, en conclusión, quisiera solicitar al tribunal lo que debe hacerse conmigo a continuación.

Yo vivía tranquilamente en mi casa de campo, con mis gatos, sin molestar a nadie. Mi vida cambió drásticamente el 24 de febrero del 2022. El motivo, tanto del primer proceso penal como del actual [en mi contra], ha sido la invasión a Ucrania por parte de Rusia. Explicaré luego y con más detalle por qué considero así ese evento.

De hecho, estoy en prisión por lo que he dicho. No hice nada ni en el primer caso ni en el segundo. Pero esta ha sido mi forma de involucrarme en tales eventos, porque me era físicamente imposible salir del país y no tenía ningún deseo de permanecer en silencio en ese trance. Porque, claro, es mi vida.

¿Por qué he hecho esto? Debo responder a sus comentarios de ayer en el sentido de que mis declaraciones, incluso en el tribunal, podrían perjudicar mis propios intereses. Su Señoría, no me interesa una sentencia más corta. Yo ya estoy en prisión.

¿Cuál es el propósito de lo que hago? En general, es una cuestión de supervivencia. Simplemente entiendo el instinto de supervivencia no como la preservación del cuerpo en sí, de su salud física, porque no soy solo mi cuerpo. Quiero preservar mi conciencia en esta difícil situación, mi capacidad para distinguir entre blanco y negro, entre la falsedad y la verdad, y, aún más importante, mi capacidad para decir en voz alta lo que creo que es cierto.

Esta cuestión mía no comenzó el 2022. Siempre he intentado vivir así. Es solo que mi deseo de mantener esta capacidad en tales momentos —es decir, la capacidad de decir la verdad, de mantener mi conciencia— es lo que me lleva a actuar así.

¿Qué hechos hemos observado? Hemos presenciado pruebas concretas de delitos de los que no se me acusa, evidencias de la violación del artículo 278 del Código Penal Federal Ruso, es decir, la toma o retención forzosa del poder. Me refiero a Vladímir Putin, quien ha ocupado el cargo oficial más alto de la Federación Rusa durante exactamente un cuarto de siglo. En todo este tiempo, la Constitución de la Federación Rusa ha mantenido el principio de sucesión de poderes, establecido en la forma del gobierno de dos mandatos [para la presidencia rusa]. Hemos presenciado una violación directa de esta norma, es decir, la retención forzosa del poder.

En cuanto a lo ocurrido desde el 24 de febrero, vemos pruebas concretas de la violación del artículo 353 del Código Penal, es decir, la planificación, preparación, desencadenamiento y ejecución de una guerra ofensiva.

¿Qué he hecho al respecto? Públicamente, en un piquete solitario [aunque prolongado], he demostrado la insanía del Estado ruso. Vea, la fiscalía pide quince años en total: una pena por asesinato, pero incluso por asesinatos, las sentencias suelen ser más cortas. Y, sin embargo, mis actos no perjudicaron a nadie ni causaron daño alguno.

No me refiero sólo al período cubierto por estos casos penales. Nunca he tocado a nadie ni robado un céntimo en mi vida. Sin embargo, [el fiscal quiere condenarme a] quince años. Creo que esto demuestra la demencia del Estado. El Estado exhibe con gusto esta cualidad al ponerme como ejemplo.

¿Cómo respondo? Demostrando fortaleza. Esto es vital, porque espero que los ucranianos vean lo que he estado haciendo. Miren: lo arrestaron. Lo condenaron y le dieron doce años de pena máxima. Juzguen el efecto en relación con el segundo caso. ¿Hicieron un buen trabajo convenciéndome [de mi error]? Es decir, ¿he dejado de hacer lo que hacía? ¿Se ha apagado mi voz? No, no se ha apagado.

Hemos presenciado lo mismo en el frente militar. Por cuatro años seguidos el estado ruso ha ensangrentado a un país vecino. Ucrania no se ha rendido ni se rendirá.

Entre las cosas de las que no se me ha acusado exactamente, pero que se han repetido en los autos de acusación y entre las pruebas presentadas en el juicio, está mi insulto a Vladimir Vladimirovich Putin con la palabra grosera «estúpido». ¿Qué he hecho? A esto le llaman desacralización.

Porque la sacralidad del poder supremo es uno de los fundamentos de la forma de gobernar de la Horda de Oro. Cuando pública, repetida y diariamente; en el primer juicio, en el segundo, o en el medio de la detención preventiva, he hecho este truco, he desacralizado a Vladimir Putin. Esto es importante porque este régimen terminará de todas formas y deseo con todas mis fuerzas apurar tal fin. Odio a ese hombre. Y lo que dice la fiscalía sobre el “motivo del odio político” es la pura verdad. Puedo confirmarlo.

El público al que me dirijo con estas acciones no vive en Rusia, porque la sociedad rusa está muerta y es inútil intentar hablar con ella. Mi público es Ucrania.

En cuanto a los cargos contra mí, no me declaro culpable de ninguno de los cargos de violación del artículo 205.2 del Código Penal. El caso es el  el texto mismo, simplemente publicado en internet y leído en voz alta en el centro de prisión preventiva, porque no considero que los incidentes que he decidido incluir en mi alegato final del juicio sean “actos terroristas”. Los he elegido a propósito.

Lo que está en juego son los dos ataques al Puente de Crimea. Este puente es una arteria de transporte vital que abastece a las fuerzas armadas federales rusas en Crimea. Un ataque a una instalación militar constituye un caso de violencia armada. El ataque fue llevado a cabo por las fuerzas armadas de Ucrania.

¿Por qué se catalogó como “ataque terrorista”? Sé perfectamente por qué. Esto se hizo, primero, para poder usarlo en la propaganda rusa y así deshumanizar al enemigo. En otras palabras, la Federación Rusa no está en guerra con las fuerzas armadas de Ucrania, que están estipuladas por la ley ucraniana y cumplen con su deber constitucional, sino con bandas terroristas de “banderistas” y “ukronazis. Para apoyar esta agenda es que se toman decisiones y se inician procesos penales por cargos de “terrorismo” en casos de conflicto armado.

En cuanto al segundo incidente que he mencionado, el ataque al Kremlin el 3 del mayo del 2023, ¿qué sabemos? El comunicado del Comité de Investigación, citado ayer por la fiscalía afirma categóricamente que el ataque se llevó a cabo contra la residencia del presidente de la Federación Rusa, comandante en jefe de las fuerzas armadas federales rusas. Además, los ucranianos también atacaron el edificio del Senado, ubicado en una zona del Kremlin cerrada al turismo y donde se encuentra una de las oficinas de Putin. Disculpenme, pero esto no fue un ataque terrorista. Fue una operación de combate ucraniana, además fallida.

Debo decir, fuerte y claro, que no apruebo ni apoyo el terrorismo, que nunca lo he aprobado ni tengo intención de hacerlo. Mantengo una actitud categóricamente negativa hacia la ideología y la práctica del terrorismo.

Pasemos al [los cargos del] artículo 280.3 del Código Penal. Este artículo es completamente nuevo: se adoptó tras el inicio de lo que llamamos la «operación especial».

Esto es un claro ejemplo de persecución por decir la verdad. Porque ha ocurrido algo que ha hecho necesario silenciar a los opositores a la guerra. Pero es imposible acusarlos de violar, por ejemplo, mi querido artículo 207.3 del Código Penal. ¿Cómo se puede acusar a alguien de “difundir noticias falsas” si simplemente expresa su opinión sobre la actualidad? Así surgió el artículo 280.3 y el concepto de “difamación”, que, legalmente, ha sido muy mal concebido.

Me han dicho que mi frase «Ucrania es víctima de una agresión por parte de Rusia» difama a las fuerzas armadas federales rusas. Pero ¿qué hay? Tenemos la resolución de la Asamblea General de la ONU de 2014 que dice que Rusia se «anexionó» Ucrania. Esas no son mis palabras. Esta es una resolución de la Asamblea General: no tiene poder de veto [como sí lo tiene el Consejo de Seguridad de la ONU], por lo que fue aprobada por una mayoría considerable [de Estados miembros]. Esta es la posición del derecho internacional.

De igual manera, contamos con una resolución de la Asamblea General de la ONU de marzo del 2022 que califica los sucesos del 24 de febrero como «agresión». Y tenemos una resolución de la Asamblea General de la ONU sobre la incorporación, por parte de Rusia, de las regiones ucranianas de Donetsk, Luhansk, Zaporizhia y Jersón, que califica estas acciones de «anexión».

Debo señalar que las declaraciones de, por ejemplo, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Masha Zakharova, no constituyen una fuente de derecho internacional. Las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores ruso, Lavrov, tampoco lo son. En cambio las resoluciones de la Asamblea General de la ONU sí lo son, y por lo tanto, mis apreciaciones se basan en documentos jurídicos internacionales.

Pero, claro, mi frase sobre los “escorias de Putin” también forma parte de la acusación de “difamación” en mi contra. En primer lugar, desde su punto de vista, “Putin” no puede ser difamatorio, porque, según usted, Putin es bueno. En cuanto a la segunda palabra [de la frase], sí, es mi opinión personal, y no se aplica sólo a  militares rusos que siguen órdenes ilegales. Sí, hay también gente en las fuerzas armadas rusas que incumplen órdenes ilegales, pero no son los únicos que luchan allí.

Disculpeme por describir así a quienes asesinan a soldados de un país vecino por dinero. Es mi opinión personal, basada en [sus] acciones.

Resumiré esta parte de mi declaración. La Constitución Federal Rusa contiene el Artículo 29, [que garantiza] el derecho a la libertad de expresión, incluyendo el derecho a recopilar y difundir información. Esto es lo que he estado haciendo. Es decir, no he salido ni un milímetro del Artículo 29 de la Constitución. Sin embargo y al mismo tiempo, ciertamente he violado estos dos artículos vigentes del Código Penal.

¿Cómo es esto posible? Puede que sea porque los artículos por los que se me acusa son inconstitucionales. Si Rusia tuviera un Tribunal Constitucional real, estos artículos habrían dejado de existir hace mucho tiempo.

No puedo dejar de mencionar mi informe al fiscal Zhuk, que no formaba parte de los cargos en mi contra, pero aún así escuchamos a testigos que lo mencionaron ayer . No contiene el texto de [mi] declaración final [del primer juicio]. No hay mención de terrorismo ni ningún acto violento. Tampoco mencioné a las fuerzas armadas.

El caso es que este segundo proceso es el resultado de mi declaración ante la comisión del fiscal. Porque el expediente contiene dos resoluciones del investigador del FSB, el teniente coronel Serguéi Vyacheslavovich Yerofeev, para desestimar el caso; es decir, del investigador de mi [primer] caso, con quien tengo una excelente relación y que comprende perfectamente lo que he estado haciendo y lo que he intentado lograr. Él intentó desestimar este caso dos veces.

En la parte final de mi declaración, me referiré a la adecuada descripción de mis acciones. Estoy involucrado del lado ucraniano en la guerra. Simplemente que esta participación se lleva a cabo sin armas, porque una guerra es un evento extraordinariamente multidimensional. Además de los combates en las estepas del Donbás, en el Mar Negro y en los cielos de Ucrania, se libran ferozmente en el espacio informativo por entidades estatales y organismos rusos. Del lado ucraniano, por ejemplo, también participan entidades interesantes.

Soy un guerrero de la información. ¿En qué sentido? El 9 de octubre del 2022, escribí y envié un correo electrónico al presidente ucraniano, Volodymyr Oleksandrovych Zelensky, pidiéndole que me concediera la ciudadanía ucraniana. Tengo derecho a ella por mi ascendencia. Todos mis abuelos eran ucranianos. La ley ucraniana dice que tengo derecho a la ciudadanía [ucraniana].

Pude incluir una captura de pantalla de Kasparov.ru en el expediente para hacer que la examinaran en el tribunal. ¿Qué confirma esto? Que, además de publicar mi alegato final en el juicio, Kasparov.ru me ha publicado regularmente. ¿Qué confirma esto? Que lo que se me está juzgando ahora es, de hecho, solo un ejemplo de mi trabajo, que no he cesado.

También debo mencionar, por supuesto, a Novaya Gazeta, cuyo sitio web también publicó mis cartas. Y mi último logro en este sentido es que me han declarado oficialmente preso político, porque es así como me he denominado en el centro de detención preventiva y así firmo mis peticiones ante este honorable tribunal. Pero, por así decirlo, fue una especie de autodenominación.

El 14 de abril de este año, el Consejo de Presos Políticos del Centro Internacional de Defensa de los Derechos Humanos Memorial publicó una decisión [que me declara como preso político]. Como parte de mi trabajo, he tomado los casos penales [en mi contra], tanto el primero como el segundo, como oportunidades de difusión.

La guerra de la información es real. Estoy involucrado en ella y ahora intento demostrarlo. En el terreno informativo, apoyo a Ucrania y a sus fuerzas armadas. De hecho, me he unido al bando enemigo en un conflicto armado que involucra a la Federación Rusa. Esta es la esencia del delito tipificado en el artículo 275 del Código Penal Federal ruso: alta traición.

Solicito al tribunal que devuelva mi caso penal a la fiscalía, ya que las circunstancias indican que existen motivos para acusarme de un delito más grave. Que me juzguen por traición: he traicionado su demente país.

* * * * *

Dirección para correo postal:

Trofimov Andrei Nikolayevich (nacido en 1966)

141 ul. Bagzhanova, FKU SIZO-1 UFSIN po Tverskoi oblasti

Tver,  Tver Oblast 127081 Federación Rusa

Puede enviar cartas al sr. Trofimov y a  otros  prisioneros políticos rusos via ZT, F-Pismo, y PrisonMail.online. (Este último acepta pagos con tarjetas de bancos fuera de Rusia.)

Fuente: “‘Try me for treason: I betrayed your deranged state’: a statement by 58-year-old Andrei Trofimov in a military court,” Mediazona, 6 May 2025. Traducido al inglés por the Russian Reader y al español por Hugo Palomino

El lector ruso: Toda Ucrania le pertenece a Ucrania

Prescott Avenue, Monterey, California, 23 de junio del 2025. Foto de The Russian Reader

En el boletín de esta semana: Riesgos en la ley de ciudadanía ucraniana / Toma de la sede del sindicato de trabajadores / Vida bajo la ocupación / Campaña alto Seapeak / La guerra y la formación de un estado dependiente en Ucrania / Más evidencia del adoctrinamiento ruso de infantes / Aumento masivo de los ataques rusos a civiles

Noticias de los territorios ocupados por Rusia:

Rustam Sheikhaliev, preso político, cumple 46 en su sexto cumpleaños tras las rejas (Crimea Plataform, 22 de junio).

Expulsado de su hogar por 40 años: las deportaciones son la última medida rusa para “limpiar” Ucrania (The Guardian, 21 de junio).

Niños de 7 años son formados para ser parte de la maquinaria bélica rusa en la Ucrania ocupada  (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 20 de junio).

Crimeo condenado a 17 años “por planear la explosión de un helicóptero militar ruso” (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 20 de junio).

Rusia amenaza al cofundador del Grupo de Derechos Humanos de Crimea (Grupo de Derechos Humanos de Crimea, 19 de junio).

Un tribunal ruso ignora secuestro y tortura al incrementar una larga pena contra un ucraniano que intentó rescatar a su madre (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 19 de junio).

Rusia condena a 8 años de prisión a un joven ucraniano de 19 años por “espiar para Ucrania” en su infancia (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 19 de junio).

Una nueva legislación formaliza el brutal aislamiento ruso de los presos políticos tártaros de Crimea y otros ucranianos (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 17 de junio)

Cómo gobierna Putin en la Ucrania ocupada (Workers Liberty, 16 de junio)

Vida bajo la ocupación (Alter Pravo, mayo de 2025)

Vida bajo la ocupación (Alter Pravo, abril de 2025)

Noticias del frente:

Las defensas Sumy se estabilizan: reporte semanal de la guerra (The Insider, 21 de junio)

Noticias de Ucrania:

Discursos en la Rada Suprema: Expropiación de sede sindical (Red Europea de Solidaridad con Ucrania, 20 de junio)

Vitali Klitschko, alcalde de Kiev: rival del presidente (Meduza, 17 de junio)

Observadores de la ONU informan del aumento masivo de ataques rusos contra civiles en toda Ucrania (Grupo de Protección de los Derechos Humanos de Járkov, 16 de junio)

Más de 1900 toneladas de sustancias nocivas emitidas en el aire de la ciudad y la provincia de Kiev en dos días de ataques rusos (Ukrainska Pravda, 16 de junio)

Ucrania se prepara para una “dolorosa” reducción de la ayuda militar estadounidense tras el anuncio de recortes de Hegseth (Kyiv Independent, 11 de junio)

Noticias rusas relacionadas con la guerra:

Foro Económico de San Petersburgo: una verificación de la realidad económica (Meduza, 20 de junio)

Voluntario pacifista ruso condenado a 22 años de prisión (Novaya Gazeta Europe, 20 de junio)

Cómo se construyó una red para vender sexo con adolescentes a ricos y poderosos en Rusia (iStories, 19 de junio)

Denuncias judiciales muestran las bajas rusas: La oleada de desaparecidos (Mediazona, 5 de junio)

Análisis y comentario:

Política migratoria de Ucrania: Regulación legal e integración europea (Opora, 20 de junio)

Riesgos en el proyecto de ley ucraniano de ciudadanía múltiple (Grupo de Derechos Humanos de Crimea, 17 de junio)

La postura de los defensores de los derechos humanos: el proyecto de ley de ciudadanía múltiple crea amenazas para los residentes de los territorios ocupados (Zmina, 17 de junio)

Volodymyr Artiukh y Taras Fedirko: Guerra y formación de un estado dependiente en Ucrania (Berghahn Journals, 2025)

Necesidades y perspectivas de vivienda social en Kalush Hromada (Cedos, 19 de junio)

Investigación en abusos de derechos humanos:

ZMINA destaca la necesidad de responsabilidad en el Foro de Seguridad de Europa Central y Oriental en Varsovia (Zmina, 17 de junio).

ZMINA participó en el desarrollo de la Hoja de Ruta para la investigación de crímenes de lesa humanidad cometidos por las fuerzas rusas en Ucrania (Zmina, 16 de junio).

Solidaridad internacional:

Australia sanciona a la “flota fantasma” rusa (Crimea Platform, 17 de junio)

Exportaciones rusas de combustibles fósiles: alto a la campaña Seapeak  (Campaña de Solidaridad con Ucrania en Escocia, 16 de junio)

Próximo evento: 

Jueves 26 de junio, de 19:30 a 21:00 GMT, en línea. Informe de las visitas de solidaridad a Ucrania. Ponentes: Mike Kearney (NEU Ukraine Solidarity Network); Rui Palma (Ukraine Solidarity Campaign Steering Committee). Regístro con enlace Zoom.

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Este boletín es elaborado por activistas del movimiento obrero en solidaridad con la resistencia ucraniana. Para recibirlo por correo electrónico cada lunes escriba a 2022ukrainesolidarity@gmail.com. Para dejar de recibirlo responda con la palabra “STOP” en el asunto. Más información en https://ukraine-solidarity.org/. También en Twitter, Bluesky, Facebook y Substack. El boletín se archiva en línea aquí.

Fuente: Boletín 151 de noticias de Ucrania (23 de junio del 2025). Traducido al inglés por the Russian Reader y al español por Hugo Palomino


Si es usted uno de los pocos que aún creen que el dictador ruso Vladimir Putin está interesado en la paz, observe por favor  algunos de los videos de su actuación en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo la semana pasada.

Vladimir Putin en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo 2025. Con subtítulos en inglés. Fuente: Michael Rossi

Así sabrá la verdad.

Aquí está la esencia de Vladimir Putin en seis mentiras, todas lanzadas en 48 horas la semana pasada.

MENTIRA 1: “Toda Ucrania le pertenece a Rusia”.

REALIDAD: Basta el derecho internacional. Es realmente así de simple. O pregunte a los ucranianos. Fin de la discusión.

Las palabras de Putin, las risas y los aplausos del público, la admiración en la sonrisa del “entrevistador” —tres años y medio después de la invasión—, todo grita “¡alerta roja, dictador al ataque!”. Sobre todo porque las palabras de Putin esta semana no son más que una continuación de su “tesis histórica”, ​​publicada en el verano de 2021, seis meses antes de invadir Ucrania, en la que afirma que rusos y ucranianos son un solo pueblo y que deberían vivir juntos como un solo Estado: Rusia.

Como ahora sabemos, en febrero del 2022, Putin demostró su “amor” hacia los ucranianos de una manera más bien abusiva: “estén de acuerdo conmigo, mis queridos hermanos y hermanas, de que somos uno, o los invadiré, los asesinaré, los torturaré, los violaré y los mataré, y entonces entederán que somos uno”.

Esto es, como se dice en Rusia, alguien que va ‘va-bank’ –a toda máquina (‘ва-банк’).

MENTIRA 2: Putin dice que desea terminar la guerra lo antes posible.

“Créanme, nosotros también queremos terminar la guerra, y cuanto antes. Y si pacíficamente mejor, si podemos llegar a un acuerdo”, declaró Putin en San Petersburgo.

REALIDAD: Esta es simple. El dictador ruso ha roto nada menos que 26 altos al fuego desde que invadió Ucrania por primera vez en 2014. Esto es cada uno de  los que se acordaron en 11 años.

En San Petersburgo, se le preguntó directamente a Putin sobre la ofensiva rusa a gran escala en la ciudad de Sumy, al noreste de Ucrania. Ucrania afirma que Rusia ha concentrado 60.000 soldados a menos de 30 km de la ciudad y que en  mayo y junio, aldea tras aldea al norte de la ciudad han caído bajo el ejército ruso, que se acerca cada vez más a Sumy.

“No es nuestro objetivo tomar Sumy”, respondió Putin, “pero, en principio, no lo descarto…” ¿Parece este un hombre que desea poner fin a la guerra?

La semana pasada se cumplieron 100 días desde que Ucrania aceptó la propuesta de un alto el fuego incondicional de Trump. Putin aún no la ha aceptado. 100 días. En cambio, el dictador ruso ha aprovechado esos 100 días para intensificar los bombardeos sobre zonas residenciales de ciudades ucranianas, enviando a menudo entre 400 y 500 drones cada noche. La mayoría de las veces, esto significa 6 u 8 muertes, pero cada tanto, como el pasado martes en Kiev, el coste humano es aún mayor: un ataque con drones y bombas en la madrugada dejó 30 muertos mientras dormían y 170 heridos.

Eso es todo lo que se necesita saber acerca de si Putin quiere terminar la guerra. O no.

MENTIRA 3: Putin dice que Rusia no bombardea zonas residenciales sino  objetivos del sector defensa.

“Los ataques no fueron contra zonas residenciales, sino contra instalaciones militares e industriales”, explicó Putin esta semana sobre el bombardeo de Kiev que mató a 30 personas e hirió a 170. Ha repetido estas “explicaciones” decenas de veces tras otros atroces atentados terroristas.

REALIDAD: Sólo basta con mirar este vídeo.

No hace falta ser un experto militar para ver que el dron/bomba ruso se dirige directamente a un bloque de pisos residenciales y no a una instalación industrial-militar.

Hay que ser muy tonto para creer que esto no es intencional. De hecho, la única persona a la que he oído explicar este tipo de ataques como no intencionales es, como podrán adivinar, el presidente de los Estados Unidos. El Domingo de Pascua, Rusia bombardeó la plaza del mercado central de la ciudad de Sumy, al noreste de Ucrania, usando munición en racimo y alcanzando a feligreses y personas que se dirigían, con sus familias, a celebrar la Pascua. 31 personas fueron asesinadas. Pero Donald Trump manifestó que se le había informado que Rusia había, simplemente, cometido un “error“.

Todos los expertos independientes coinciden en que, en los últimos meses, Rusia ha atacado cada vez más parques infantiles, mercados, hospitales y barrios residenciales. Basta con ver los vídeos de ucranianos muertos y heridos rescatados de los escombros en pijama y camisón que se publican cada mañana .

En cambio, el propio enviado de Trump a Ucrania, el general retirado Keith Kellogg, tuiteó que no tenía dudas de que este era un ataque deliberado.

MENTIRA 4: Putin dice que está listo para reunirse con Zelenski 

“Estamos listos para reunirnos… Estoy listo para reunirme con todos, incluso con Zelenski”, dijo Putin en San Petersburgo.

REALIDAD: Putin ha evitado reunirse con el presidente ucraniano en repetidas  oportunidades. La más reciente, en Estambul, en mayo, donde Zelenski lo retó a una reunión cara a cara: “No tiene sentido prolongar las matanzas. Y esperaré a Putin en Turquía el jueves. Personalmente”.

Pero Putin decidió no ir a la reunión con su homólogo, quien es mucho más joven, tiene más cabello, no tiene barriga, no usa bótox, es dinámico y cuenta con gran simpatía de la prensa internacional.

MENTIRA 5: Putin cuestiona la legitimidad de Zelenski

“¿Por qué digo esto?”, se preguntaba en voz alta Putin, en San Petersburgo. “No nos interesa quién esté negociando, aún si es el  líder del actual régimen. Estoy dispuesto a reunirme con él, pero sólo en la etapa final. La firma debe provenir de un gobierno legítimo. De lo contrario, el próximo gobierno simplemente tirará el acuerdo a la basura”.

REALIDAD: ¿Por dónde empezar con esto? Un dictador brutal y corrupto que ha estado en el poder en Rusia desde 1999 y que durante ese período ha destruido todo signo de democracia, libertad de expresión y medios de comunicación, ni que decir de  la mayoría de sus oponentes políticos… acusa a un presidente elegido popularmente de ser ilegítimo (Zelenski obtuvo el 73% de los votos en 2019). Si Zelenski pospuso las elecciones que debían celebrarse en 2024 fue porque el mencionado dictador había invadido su país.

En otras palabras: Putin negociará con Zelensky, según afirma, pero se reservará el derecho a negar el acuerdo por considerarlo ilegítimo.

Alternativamente, Putin quiere forzar elecciones en Ucrania, lo que generaría inestabilidad. Claro, precisamente por eso Putin desea elecciones. Los desafíos logísticos y de seguridad serían insuperables: este es un país y un pueblo que se encuentran en medio del período más traumático de su historia, con un tercio de su población (entre 12 y 14 millones de personas) obligada a huir de sus hogares, el 20 % del país ocupado y cientos de miles de personas muertas y heridas. Imagine llevar a cabo una campaña política y elecciones en tales circunstancias, forzados por su vecino invasor, el país que los ucranianos consideraban su principal aliado.

No es sorprendente que un veterano de la KGB como Putin intente esto; no tiene nada que perder. Lo sorprendente es que Trump y varios miembros de su administración coincidan con el dictador ruso en que Zelenski es ilegítimo y que debe convocar elecciones antes de firmar un acuerdo de paz. ¿Por qué, por qué dirías algo así, Donald, si de verdad quieres ver la paz en Ucrania?

MENTIRA 6: Putin califica la revolución ucraniana del 2014 de “golpe de Estado”

REALIDAD: Lo siento, Vova, estuve en la plaza el 2013-14, prácticamente a diario  durante varios meses. No hay forma educada de decirlo: eres un puto mentiroso. ¡Deja de mentir, Vova!

Aquel fue un verdadero levantamiento popular, que involucró a millones de ucranianos en todo el país. Los hechos lo prueban: 11 años después, es fácil encontrar ucranianos que participaron en el Maidán durante meses y que hoy están decepcionados con el resultado de la revolución. Demasiados de los antiguos peces gordos permanecieron en el poder; la lucha contra la corrupción ha sido demasiado lenta. Pero ninguna de estas personas —millones— que presenciaron lo sucedido, que realmente participaron, lo llama “golpe de Estado”.

Ellos estuvieron allí. Ellos hicieron la revolución. Ellos lo saben.

Lo cierto es que hoy, 11 años después de que Putin invadiera Ucrania por primera vez, y tres años y cuatro meses después de que lo hiciera por segunda vez, es difícil encontrar a alguien que crea en sus mentiras. Salvo que estén pagados por el Kremlin.

Fuente: Michael Andersen, “Sólo un tonto creería que Putin quiere paz”, Dos viejos gruñones sobre Ucrania, 23 de  junio del 2025. Traducido al inglés por the Russian Reader y al español por Hugo Palomino


Funcionarios ucranianos reaccionaron con indignación a los comentarios de Vladimir Putin del viernes, en los que aseguró a los delegados del Foro Económico Internacional de San Petersburgo que “toda Ucrania es nuestra”.

En su discurso, durante el evento anual de desarrollo económico de San Petersburgo, Putin amenazó con una respuesta nuclear si Kiev desplegara una “bomba sucia” (a pesar de admitir que no había pruebas de que Ucrania estuviera considerando hacerlo) y describió la actual invasión de Ucrania como una necesidad defensiva.

Al negar rotundamente la soberanía de Ucrania, Putin repitió la vieja narrativa del Kremlin de que ucranianos y rusos son “un solo pueblo”, una afirmación que ha sido rechazada una y otra vez tanto por Ucrania como por la comunidad internacional.

Putin confirmó que las fuerzas rusas estaban creando una zona de contención  de 10 a 15 kilómetros dentro de la región ucraniana de Sumy, tras una incursión de siete meses por parte del ejército ucraniano en la vecina región rusa de Kursk. Aunque negó que Rusia planeara ocupar la ciudad de Sumy, Putin añadió, categóricamente, que no lo descartaba.

Putin amenazó con una escalada nuclear y   advirtió de una devastadora respuesta rusa si Ucrania despliega una “bomba sucia”, combinación de explosivos convencionales y material radiactivo, a pesar de que no hay noticia de que Ucrania posea tal dispositivo,  hecho que el propio Putin reconoció.

Un ataque así “sería un error colosal por parte de aquellos a quienes llamamos neonazis en la Ucrania actual”, dijo, añadiendo que “podría ser su último error”.

“Nuestra doctrina nuclear establece que siempre respondemos a las amenazas con la misma moneda. Por tanto, nuestra represalia sería extremadamente severa y, muy probablemente, catastrófica tanto para el régimen neonazi como para la propia Ucrania”, continuó Putin.

En respuesta a los comentarios sobre su  nocturno discurso del viernes a la nación, el presidente ucraniano Volodymyr Zelenski dijo que esto demostraba que Putin no tenía intención de negociar un alto el fuego y que “Rusia quiere continuar la guerra”, y agregó que las fuerzas ucranianas estaban repeliendo con éxito los ataques rusos en la región de Sumy.

Otros funcionarios ucranianos también condenaron las declaraciones de Putin. El ministro de Asuntos Exteriores, Andrii Sybiha, calificó estas declaraciones de “desquiciadas” y afirmó que el líder ruso había mostrado “un total desdén por los esfuerzos de paz estadounidenses”.

“Mientras que los Estados Unidos y el resto del mundo han pedido el fin inmediato de la matanza, el principal criminal de guerra de Rusia habla de planes para apoderarse de más territorio ucraniano y asesinar a más ucranianos”, escribió Sybiha en X.

A pesar del continuo aislamiento internacional de Rusia, Putin afirmó también que la economía del país seguía fuerte y señaló que el PIB había crecido más del 4% anual en los últimos dos años, que la pobreza había caído al 7,2% y que el desempleo había bajado a un mínimo histórico del 2,3%.

Fuente: Emilia Kurilova, “Indignación en Kiev tras el anuncio de Putin en el Foro Económico internacional de San Petersburgo de que ‘toda Ucrania es nuestra’” Novaya Gazeta Europe, 21 de junio del 2025. Traducido al inglés por the Russian Reader y al español por Hugo Palomino

El lector ruso: Los que se van vs. los que se quedan

anatrrra, en Arbat, diciembre del 2024

Kirill Medvedev*, poeta, editor e integrante de la banda Arkady Kots, dejó Rusia en 2023 y retornó hacia el final del 2024. A pedido de la “Republic Weekly”, él nos explica su sinuoso andar, como luce Moscú después de una ausencia prolongada y que tienen que decir los que se quedaron acerca de los que se van.

Tras un año y medio viviendo en el extranjero por motivos personales (políticos, por supuesto), llevo ya varios meses en Moscú. A pesar de los evidentes riesgos, realmente no deseo marcharme y me aterroriza pensar en todo lo que hay que hacer cuando se vive en el exilio. Estoy dispuesto a hablar en alegorías o incluso a permanecer completamente en silencio, si es necesario, para poder vivir en mi ciudad natal. Aunque, claro, ¿qué podría ser más importante que despertarse por la mañana y puñetear al régimen de Putin en la cara sin andarse con rodeos?

Todo en Moscú es familiar y acogedor. Me son indiferentes los trabajos de renovación de Sobyanin. Las cosas han mejorado en algunas partes, en otras, todo lo contrario. Lugares medio abandonados han emergido súbitamente, incluso en barrios caros, como si repentinamente el dinero se hubiera evaporado. Estoy seguro de que eso es lo que ha ocurrido, literalmente.

No veo ningún festín privado en medio de la plaga, pero creo que aún no doy con los lugares indicados. Toda Moscú se ha vuelto desolada y salvaje. Cuando la capital finalmente se mude a Siberia, la Moscú que conozco y amo se verá aún mejor. Pero, por ahora, es lo que es: un disparatado patchwork al caótico estilo euroasiático que absorbe millones de tonos ostentosos y pobres del país entero y de alrededor, mientras nos tienta con nuevas revoluciones en alguna de sus plazas y patios traseros.

Toda Rusia puede encontrarse en Moscú, y aún así, como todos saben, Moscú no es toda Rusia. Debido a esta rareza, los moscovitas pueden amar a todo el país más fácilmente que cualquier otro, aunque este país sea imaginario e insondable, hecho a partir de retazos. “Estoy de pie como frente a un acertijo eterno, / ante una gran y fabulosa tierra”, cantaba un famoso moscovita. Repito una línea de otro poeta acerca de otra ciudad y pienso que amar la ciudad capital y el país es un privilegio enorme, complicado. “Que no sea mi suerte / morir tan lejos de ti”.

Los hábitos de comunicación pública en línea han cambiado mucho por los riesgos que implican. Ahora ya no parece que tu evento no hubiese existido si no tiene publicaciones en internet, ni si dejaste de publicar fotos tuyas con un alegre grupo de asistentes.

Ahora hay (más) canales de comunicación personales con comunidades y más boca a boca. La gente reacciona de forma más reservada en público y más emocional entre amigos. Discúlpenme por ser sentimental pero nada se compara a los abrazos reales de amigos y familia en una ciudad llena de recuerdos, tuyos y de otros.

Por supuesto, hay muchos nuevos problemas y prefiero lidiar con algún tipo de adicción al internet que con la pesadilla a la que todos nos enfrentamos ahora. Aún así, existe la idea de que la guerra se ha hecho camino en la degradación de todas las formas de vivir en Rusia. Esto no es cierto. Los seres humanos son criaturas muy creativas e ingeniosas. Los golpes violentos no acaban con la vida, sino que la impulsan a nuevas formas. Un detalle: ninguna forma de vivir y crear puede justificar el asesinato en masa de gente que no volverá a despertar. Comunidades culturales, activistas, educaciones y otras que persisten y cambian, a pesar de la semi clandestinidad, a pesar del costo del riesgo o compromiso, incrementan nuestras posibilidades de transicionar a una forma diferente de vivir en nuestro país en el futuro. Mientras más aliados tengamos en casa ahora, más posibilidades de que estén en el lugar correcto, a la hora correcta, esto si los primeros vuelos en los que nuestros amigos han sido expulsados del país se demoran un poco.

Es evidente la ironía o irritación contra quienes han salido (de Rusia) por una u otra razón entre quienes se han quedado, a excepción de los que planean partir. Una de las quejas usuales es “ellos se fueron para vivir tranquilos e hicieron bien, pero no deberían hacerlo pasar por un acto político”.

Es cierto, aunque con muchos peros. Por supuesto, bravo por los activistas que han ayudado a muchos a emigrar y adaptarse a vivir en el extranjero. Bravo por los periodistas que se han mudado a lugares relativamente seguros desde donde pueden continuar con sus obligaciones profesionales para con sus conciudadanos. Noticias regulares, aunque serias, mostradas con respeto a la audiencia y a ellos mismos, sin brutalidad innecesaria (“para poder compartirlas con la abuela”) son desesperadamente indispensables, casi todos coinciden en esto. Pero el pesimismo y animosidad contra la vida en el país por parte de los ciudadanos emigrados está completamente fuera de lugar. Claramente, los exilios autoterapéuticos, a la vieja usanza, deben tratarse de forma privada. 

Mientras la demanda por información alternativa es grande (también muchos en la URSS escuchaban La voz de América, sin ser necesariamente antisoviéticos), se puede notar el escepticismo o falta de interés en los emigrados políticos. ¿Por qué? Al parecer son muchos los ejemplos en los que, a su regreso, son los emigrados políticos quienes se involucran en grandes transformaciones e incluso las lideran. Escapar de una prisión rusa, huir al extranjero, brindar por el éxito de la aventura con camaradas en Génova mientras se discuten futuras estrategias en atmósferas relajadas y retornar para trabajar clandestinamente, era la trayectoria típica de los demócratas radicales rusos de principios del siglo veinte. 

Los tiempos han cambiado desde entonces, aún cuando muchos viajan de ida y vuelta. Podemos dialogar largamente acerca de las dificultades de la emigración con quienes se quedaron en Rusia, ellos estarán de acuerdo y simpatizarán con nosotros, especialmente si estuvimos en riesgo aquí, en casa. Pero la mayoría aún ve en alguien que se muda al exterior una mejora de su vida privada.

Renunciar a tu vida pasada es, automáticamente, como renunciar a tu comunidad del pasado. La propaganda, por supuesto, hace su mejor esfuerzo para inflamar el resentimiento, pero no es sólo la propaganda. La emigración es una experiencia de constante autonegación. Especialmente ahora, cuando a los emigrados rusos se les recuerda (gentilmente y no tan gentilmente) que deben cancelarse a ellos mismos en términos de su ciudadanía, pasado, lenguaje, identidad e incluso su bandera. Es más, el reanimado discurso ético religioso de la guerra fría, con su confrontación entre el bien y el mal a escala global, ha jugado un rol considerable en todo esto.

El campo en el que debería tomar lugar el diálogo entre los que se van y los que se quedan, así como entre los opositores moderados y los leales dubitativos, ha sido arrasado por moralizadores de proverbiales abrigos blancos y patriotas rabiosos. Ellos son quienes dividen y conquistan.

Quienes se van generalmente argumentan en términos de libertad negativa –libertad de la censura, de la represión política, de la movilización militar, de financiar indirectamente la guerra y a quienes la defienden. Quienes se quedan lo hacen porque no encuentran cómo superarse en el extranjero, al menos no sin un esfuerzo sobrehumano y el convencimiento de que les atemoriza más la amenaza del arresto o la autocensura. Estos generalmente hablan de deberes, hacia sus parientes mayores, estudiantes, pacientes, votantes, prisioneros políticos, las tumbas de sus familiares, hacia la patria, etc. Y muchas veces obtienen como réplica que es inmoral ser parte de la vida normalizada de la Rusia actual. El conflicto ético es evidente.

Me imagino a los Pokrovas y a los Ordynkas pensando de dónde sacarán dinero para pagar las cuentas y las deudas. Hay afiches en los que se llama a los hombres a enlistarse en el ejército. De alguna forma, no me siento más respetable que quienes matan por dinero. Definitivamente no lo haría, pero esto no es motivo para elevar mi autoestima. Pienso en algún viejo camarada, perecido en la “operación militar especial”. Sus deudas, su bajo nivel social y su resentimiento izquierdista antioccidental convertidos en enajenación imperialista. Me siento en un café, pienso en mis planes. La gente a mi alrededor habla de diversas cosas mientras los habitantes de un país vecino son bombardeados en nuestro nombre.

Soy bueno alejando lo desagradable. Todos lo somos.

Al estar aquí y disolverme en esta vida, es difícil sentirse como un miembro de un comité de ética. Es sencillo darse cuenta que todos somos básicamente iguales, que no hay diferencias insuperables entre nosotros. Todas nuestras acciones (ya sean ordinarias, vergonzosas o magnificentes), toda la pasividad de las masas, todas las revueltas de las naciones, son manifestaciones del mismo principio humano en diferentes circunstancias históricas. La forma en que mi propia humanidad se manifiesta en ellas es de lo más interesante de observar. Vale, eso ya ha quedado claro.

No, por supuesto, hay una gran diferencia entre la oposición a la crueldad, la no participación pasiva, y la complicidad. Los propagandistas putinistas han estado desvaneciendo la distinción entre estas para despolitizar y degradar moralmente a la sociedad. Sabemos eso y no nos pueden engañar. Tanto en entornos seculares y cristianos, una persona siempre tiene una elección y una responsabilidad que deviene de esta. No debemos ver al individuo como una reticente víctima de la carencia y la propaganda. También es verdad que, aún si creemos haber tomado la elección moralmente supercorrecta definitiva y juzgamos incesantemente a nuestro vecino o creemos que está hecho de algo diferente, o caemos en la tentación de culparle de complicidad colectiva sin un juicio, sería hacer lo mismo que hacen varios líderes espirituales y políticos en nuestro país.

La maldad política no se combate con la virtud personal, ni mucho menos con el postureo moralista, sino con la ética política o cívica. En ese sentido, nuestro país tiene un gran problema.

Todos los debates entre los que se van y los que se quedan, entre los lema “paz ya” y “guerra hasta que caiga la dictadura”, sobre si Navalni debió o no retornar a Rusia, giran alrededor de una pregunta sin respuesta: ¿qué es aquello por lo que estamos dispuestos a arriesgar nuestras vidas privadas, nuestros ideales colectivos?

Ciertamente, no tengo una respuesta clara. Rusia ha dejado atrás los heroicos tiempos del liberalismo y el socialismo, cuando la gente creía que el heroísmo cívico no era una debilidad mental o una temeridad, sino un deliberado y maduro paso hacia un futuro mejor. El deseo del pueblo de tomar las calles contra la guerra y la dictadura es imposible sin la convicción de que se está en el lado correcto de la historia, de que estamos en un movimiento que coincide y trasciende nuestro interés privado.

Los bolcheviques creyeron en el arribo inevitable del comunismo a escala global y fueron capaces de convencer a muchos de que esto pasaría, lo que les significó la victoria. En 1991, los rusos creían que al defender la Casa blanca (rusa) y enfrentarse a los tanques de los conspiradores golpistas, encaminaban a Rusia por el camino del progreso, por el que todas las naciones democráticas estaban transitando. Querrámoslo o no, Rusia no está lista para seguir ningún camino conocido. Es más, ya no hay camino alguno: el camino ha de ser empedrado desde cero (estoy contando con esto).

Hoy, vemos una tenue luz de esperanza en el republicanismo y su concepción de que el espíritu comunitario no es un premio consuelo para gente sin realizamiento profesional ni felicidad personal. Este no se puede reducir a una virtud profesional o personal y no es una profesión en sí misma.

Cualquiera que se atreva a unirse a otros para oponerse a la tiranía y trabaje cada día para prevenir que esta se repita, es capaz de demostrar valor cívico. Y mientras más brillante, resuelto y constructivo sea alguien en su compromiso con su trabajo, mientras más use su potencial profesional, creativo o de otro tipo, mayor será su autoridad en su comunidad y mayor será la posibilidad de que quede en la memoria comunitaria. Esto suena bien como motivación pero si la ética republicana es posible, entonces es realizable en campañas en pequeños y medianos espacios alrededor de edificios residenciales, patios, vecindarios y (la mayoría de) ciudades, donde es posible encontrar analogías con las antiguas plazas griegas en las que la gente sostenía reuniones.

Una comunidad nacional es imaginaria, sin importar cómo la pensemos, se basa en una vaga situación histórica y en la memoria colectiva. Si no queremos que esta sea la memoria de como “todos nos temían”, debería entonces ser la memoria de como sobrevivimos y resistimos juntos –secreta y explícitamente, pasiva y activamente– la exterminación de otros y nuestra propia exterminación, de como construimos lazos, nos comprometimos con la “cultura”, educamos a los niños, apoyamos a los prisioneros políticos y ayudamos a las víctimas de los bombardeos y a quienes se quedaron sin hogar.

Esta es la base de la comunidad, una base alimentada no por la superioridad moral, ni por la negación de uno mismo y sus raíces, ni por marcar diferencias. Se nutre, en cambio, de la responsabilidad de la gente que está o ha estado con nosotros en las mismas plazas y en las mismas filas, de la gente que camina las mismas calles, de quienes fueron a las mismas escuelas, de quienes comparten las mismas esperanzas por el futuro.

Si estamos de acuerdo en esto, entonces tiene sentido tomar el riesgo y poner nuestro corazón en algo, juntos.

* Medvedev ha sido incluido en el registro de “agentes extranjeros” del ministerio de justicia ruso.

Fuente: Kirill Medvedev, “I Returned to Moscow from Exile and I Don’t Want to Leave,” Republic, 5 January 2024. Traducción al español por Hugo Palomino para The Russian Reader.

El lector ruso: El asalto a Grozni treinta años después

Una refugiada chechena frente al edificio destruido en donde se encontraba su apartamento, en el centro de Grozni, 17 de febrero de 1995. Foto: Reuters (via Julia Jazagaeva)

En el trigésimo aniversario del asalto a Grozni, los medios liberales rusos recuerdan a la audiencia rusófona que la guerra chechena ocurrió alguna vez. En cuanto veo ese titular en algún video, ni siquiera pienso en hacerle clic, simplemente lo ignoro. Un par de sumarios  son suficiente para convencerme de que esa gente no ha entendido nada, aún después de tres décadas. Incluso con tres años de la reciente, absolutamente desleal guerra imperialista en Ucrania, los obvios acontecimientos de lo que Chechenia significa para Rusia no han sido tan obvios para ellos.

Casi cualquier ruso decente podría decirnos, por supuesto, que bombardear ciudades atestadas de civiles fue incorrecto y sucio. Que llevar a cabo “operaciones de limpieza” en poblados y enterrar a las víctimas en fosas comunes fue también terrible. Mas, con seguridad, exclamarán “¡pero…!”. Nos hablarán de delincuentes chechenos, de cartas de crédito falsificadas y del intransigente Dudáyev. Sí, fue un error  destruir un tercio de la población chechena, se lamentará el ruso especulativo, pero, agregará, los chechenos eran manzanas podridas y tuvieron lo que se merecían.

Si, alguna vez, observamos un filme (documental) ruso que repase los hechos ocurridos en Chechenia hace treinta años, advertiremos que es acerca de los tipos que se enlistaron y que el año nuevo de 1994 fueron lanzados al epicentro del infierno. Sin entrenamiento adecuado para disparar o conducir tanques, esos fueron los desafortunados hijos de la madre patria: que su memoria viva para siempre. Este recurso artístico es usado, por ejemplo, en el proyecto asociado a Maxim KatzMinuto a minuto”. Los canales (de Youtube) Tiempo actual (Current Time) y Política popular (Popular Politics) han repetido esa fórmula de “la guerra chechena”.

Minuto a minuto, “La víspera del año nuevo del asalto a Grozni: una reconstrucción minuto a minuto” (31 de diciembre del 2024).

Semánticamente, la construcción “guerra chechena” opera de la misma forma que la invención de “El prisionero del Cáucaso”. Al esconder al agresor, se nos sugiere que nos enfoquemos en el agredido, como si este fuese la causa de la agresión. En esta artimaña lógica, Chechenia parece haberse incendiado a sí misma, que fueron sus habitantes quienes estúpidamente se bombardearon entre ellos. Que no fue Rusia la que invadió el Cáucaso, sino que fue el Cáucaso, el que por algún motivo, retuvo soldados rusos como prisioneros. No es sin motivo, que cuando alguien dice “tal persona fue asesinada en Chechenia”, es el lugar el que parece ser el malhechor. Quien  escuche eso no tiene motivo para preguntarse qué hacía ese soldado armado  en una tierra foránea. Es como si Chechenia hubiera aparecido en Samara y hubiese asesinado a un inocente conductor de tanques. 

Cuando pensamos, escribimos y decimos “guerra chechena”, automáticamente la interpretamos desde el punto de vista del colonizador y agresor. Aceptamos la interpretación impuesta por Moscú, que insiste que Chechenia es parte de Rusia, en lugar de un estado soberano al que atacó. Si Rusia no es nombrada en la nómina de este evento histórico, Chechenia es identificada como parte indiscutible del imperio y el conflicto se compara con el levantamiento de noviembre o la rebelión de Tambov.

Lo cierto es que fue la guerra ruso-chechena la que comenzó el 11 de diciembre de 1994. La guerra merece ser identificada como tal, tanto en términos de la naturaleza de las hostilidades, como por el estatus de las partes en conflicto, porque en el momento en que la República Chechena de Ichkeria fue invadida por las tropas rusas, se había declarado legalmente independiente por voto popular en una declaración de independencia hacía ya tres años, separándose de la URSS y bajo el mismo principio, de la RSFS. Los chechenos NO habían sido parte de la, entonces recientemente creada, Federación Rusa, ni tan solo por un día.

El periodista independiente Vadym Zaydman ha escrito más y mejor que nadie al respecto. No hay necesidad de parafrasearle cuando, en cambio, puedo citarle:

“Al momento del colapso/muerte de la URSS, Chechenia no tenía ningún vínculo legal ni con el difunto imperio soviético ni con la RSFS. En ese momento la RASS (República autónoma de la Unión soviética) de Chechenia Ingusetia llevaba existiendo como República de la Unión más de un año. Es más, por definición no podía ser parte de la Federación Rusa, como se proclamó el 25 de diciembre de 1991. Cuando la Federación Rusa nació, Chechenia no era parte de esta.

Ni siquiera Rusia consideraba a Chechenia como parte de Rusia durante ese período. El 31 de marzo de 1992, se incorporó el tratado de la Federación a la constitución rusa. Este hecho cambió el estatus de las repúblicas autónomas a repúblicas soberanas dentro de la Federación Rusa.

Fue solo a raíz de los conocidos eventos de octubre de 1993, cuando Yeltsin adoptó la nueva constitución rusa, que él, unilateralmente, incorporó a Chechenia en la Federación. De hecho, Yeltsin cometió un fraude como el que las autoridades rusas habían cometido cuando, tras el colapso de la Unión soviética, declararon a Rusia miembro del consejo de seguridad de la ONU como sucesor legal de la URSS, aún cuando Rusia no era ni siquiera miembro base de la ONU. Ucrania y Belarusia eran ya miembros de la ONU, pero Rusia, alias  la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, ¡no lo era! Al incorporar a Chechenia, un año después, Rusia inició el establecimiento del “orden constitucional” en Chechenia como en su propio feudo. Ingenioso ¿verdad?”

Fin de la cita.

El término “guerra chechena” es, como la expresión “guerra de Ucrania”, ilegítimo e inaceptable. Los ucranianos no admitirían  este término y el mundo civilizado no debería hacerlo tampoco. Para todos, la guerra actual es la guerra ruso-ucraniana. Lo mismo deberíamos hacer al describir la guerra en Chechenia: es la guerra ruso-chechena.

Muchos rusos obviamente preferirían que esto quedara en la historia de una forma más modesta, idealmente no como una guerra sino como una “operación militar especial” o una “operación contraterrorista”, porque fueron fuerzas de seguridad, no gente común, los responsables de tales operaciones. “OME” y “OCT” parecen términos triviales y restringidos, como una “alerta amarilla” de la policía, no produce temor ni culpa colectiva ni responsabilidad. Más importante, si se hace una correlación con estos términos putinistas, las sanciones occidentales serían consideradas como un castigo injustificado y desmedido, ya que hacen “sufrir a la gente común y corriente”. 

¿Por qué, entonces, diferentes instituciones, putinistas y anti putinistas, se han pasado los últimos tres años sin descanso, evaluando la opinión pública para saber si los rusos apoyan la guerra? Sí, es simple: por las sanciones, y por la  ligeramente empañada imagen de Rusia a ojos de la comunidad internacional. Si se muestran  esas encuestas relevantes a Occidente con frecuencia y se le recuerda que “las encuestas públicas no funcionan en una sociedad totalitaria”, se hará eco de ese mantra por encanto la milésima vez. Sería entonces mucho más sencillo para los oficiales de Bruselas explicarse a ellos mismos y al electorado por qué levantar tales restricciones: porque oprimen a una sociedad civil que ya está de por sí oprimida, que no desea la guerra de ninguna forma, pero que fue forzada a ella por Putin. 

Mientras tanto, para responder a la pregunta acerca de la cantidad de la población rusa que comparte la mentalidad imperial de sus líderes, es suficiente tomar el caso de la guerra ruso-chechena. Desde un punto de vista sociológico, este es un experimento científicamente transparente. En 1994 (como en 1999, cuando la segunda fase de la guerra comenzó) no había totalitarismo en Rusia. No hubo sanciones occidentales y no hubo emigrados rusos criticando al régimen desde el extranjero. El presidente norteamericano Bill Clinton expresó su “preocupación” cuando se enteró del asesinato de civiles en Chechenia. Francia apoyó el establecimiento del orden constitucional en el territorio propio de Rusia. Todos pensaron que el nuevo zar ruso, Yeltsin, era mejor que cualquier comunista, aún si combatía como uno.

Disfrutando del apoyo total de la comunidad internacional, Rusia arrasó Grozni hasta sus cimientos, y con ellos, a los remanentes de su población civil en la víspera del año nuevo de 1994. Esto no ocasionó lamento alguno en la sociedad rusa. La primera protesta ocurrida en Moscú tomó lugar el 10 de enero de 1995, organizada por Yegor Gaidar: fue una actividad partidaria con escasa asistencia. No fue sino hasta el 2001, esto es, cinco años más tarde que se dieron protestas civiles importantes contra la guerra en Chechenia (Mi camarada, Antti Rautiainen, quien, cuando las cosas quemaban en esos años, fue coorganizador de la primera protesta callejera contra la guerra, en Moscú en noviembre de 1999,  me señaló –en un comentario a Jazagaeva, originalmente en ruso– que la manifestación más grande, en Moscú, contra la guerra en Chechenia, tomó lugar en enero del 2000, no el 2001 – TRR). Como fuera, incluso entonces, de acuerdo a Radio Svoboda (Libertad), en entrevistas a transeúntes, “los moscovitas no tenían ningún apuro en unirse a las protestas: todos estaban ocupados con sus propios asuntos”. 

Las manifestaciones durante la primera fase de la guerra ruso-chechena fueron aisladas y, bien podría decirse, de carácter personal. Desde los primeros días de la invasión, el disidente soviético y activista ruso de derechos humanos, Serguei Kovaliov, se trasladó a Grozni. Intentó impedir el bombardeo de la ciudad. En marzo de 1995 fue removido de su cargo de comisionado de derechos humanos por apoyar al lado “incorrecto”. La presentadora de televisión Svetlana Sorokina se tomó, al aire, la libertad de remarcar, consternada, tras una pausa comercial, que “ningún detergente podría lavar la conciencia de los generales rusos”. La Chechenia independiente y sus presidentes electos legalmente, Dzhojar Dudáyev y Aslán Masjádov, recibieron, consecuentemente, el apoyo de Valeria Novodvórskaya. Boris Nemtsov intentó detener la guerra haciendo circular una petición (que, supuestamente, fue firmada por un millón de rusos – TRR). Pero no hubo quejas de las masas populares en Rusia, más allá de las campañas lideradas por las madres de los conscriptos, ni en la primera fase de la guerra ni mucho menos en la segunda.

El sociólogo Yuri Levada describió así, el 2001, la actitud hacia la guerra en Chechenia: “El sentimiento contra la guerra es fuerte (en Rusia), pero desafortunadamente no podemos sobreestimar su relevancia. Lo cierto es que mucha gente cree que las acciones cruciales, con gran pérdida de vidas humanas, son, quizás, las más exitosas. La desaprobación de la guerra no excluye, por ejemplo, la aprobación de medidas salvajes como las “limpiezas” que son realmente difíciles de afrontar para las autoridades en Chechenia y Rusia. Entonces, el deseo de no continuar la guerra es una expresión de la fatiga, no una expresión de una protesta consciente y directa”.

El sociólogo Lev Gudkov describió a los rusos que apoyaban el retorno de Chechenia al seno del imperio, de la siguiente manera: “son los rusos más jóvenes y mejor educados quienes argumentan que los chechenos deben ser aplastados a cualquier costo y que este problema debe solucionarse por la fuerza, que ninguna negociación con Masjádov es posible, que sólo existe una solución, la derrota total y definitiva (de los chechenos). Por otro lado, quienes alegan que es necesario encontrar una salida pacífica como fuese, aún negociando con Masjádov, son personas mayores, con más conocimiento y experiencia, y en este sentido, más tolerantes e inclinadas a reconocer la independencia de Chechenia si con ello la guerra acaba”.

Así que, cuando los rusos liberales, la crema y nata de la sociedad, escribe y habla de la “guerra chechena”, ya sabemos de su actitud hacia el imperio y sus conquistas. Si no hubiese sido por las sanciones ante la invasión de un país europeo, Ucrania, nos sorprendería encontrar lo que los rusos realmente piensan acerca de la guerra. Como cierto caballero que dejó Rusia hace veinte años me dijo en una conversación privada: “todavía siento lástima por nuestros muchachos. Después de todo, los ucranianos han matado más rusos que rusos a ucranianos en esta guerra”.

Fuente: Julia Jazagaeva (Facebook), 4 de enero del 2025. Traducción al español por Hugo Palomino para The Russian Reader.

El lector ruso: Aleksander Skobov

Olga Shcheglova asiste al juicio de su marido Aleksander Skobov por videoconferencia. Foto de SOTAvision/Grani.ru

Declaración final de Aleksander Skobov en el juicio en su contra:

Me he criado en la Unión Soviética con la creencia de que cuando un malicioso y cruel agresor ataca a civiles, tenemos que tomar las armas y combatirlo, y que quien no pueda usar armas, debe ayudar a los  combatientes y alentar a otros a hacer lo mismo.

Todo mi trabajo como comentarista político ha consistido en invocar al pueblo a pelear contra el agresor que ha atacado a Ucrania, y asistir a Ucrania con armas y municiones.

Nadie ha atacado o amenazado a Rusia.

Fue el régimen nazi de Putin el que atacó a Ucrania, sólo por la megalomanía de los cabecillas del régimen, por su inhumana sed de poder sobre todo lo que ven.

Asesinando a cientos de miles de personas es como ellos refuerzan su autoestima. Son degenerados, escoria y gentuza nazi.

La responsabilidad de la dictadura de Putin de planear, desencadenar y llevar a cabo  una guerra agresiva es obvia y no necesita ser probada. Tampoco necesitamos probar nuestro derecho a una resistencia armada contra esta agresión en el campo de batalla y en la retaguardia del agresor. Sería risible esperar el reconocimiento de este derecho por parte de un régimen que arroja gente a las prisiones por condenar moralmente y con fuerza esta agresión. Toda forma de protesta contra la agresión putinista ha sido eliminada.

Mi llamado a resistir al régimen agresor por la fuerza ha ocasionado que me acusen de terrorismo*. No me propongo discutir con los oficiales del agresor, aún si ellos afirman  que mis acciones constituyen pedofilia. Las cortes rusas han demostrado hace tiempo que son apéndices de la tiranía nazi y que es inútil buscar justicia en ellas. Nunca me someteré a ellos, lacayos de asesinos y sinvergüenzas.

No veo razón para discutir con marionetas de la dictadura acerca de que tan concienzudamente cumplen sus propias leyes. De cualquier manera, esas leyes son las leyes de un estado totalitario cuyo objetivo es secuestrar la disidencia. No reconozco esas leyes y no las obedeceré.

Tampoco tengo intención de apelar ningún fallo ni a las acciones tomadas por los representantes del régimen nazi .

La dictadura putinista puede asesinarme pero no podrá detener mi lucha contra ella. Donde sea que esté, seguiré convocando a los rusos honestos a unirse a la fuerzas armadas ucranianas. Seguiré reclamando ataques aéreos en bases militares dentro del territorio ruso. Seguiré apelando al mundo civilizado a infligir una derrota estratégica a la Rusia nazi. Seguiré tratando de probar que el nuevo régimen hitleriano debe ser aplastado militarmente. 

Putin es el nuevo Hitler, un vampiro al que la impunidad y el gusto de la sangre le vuelven loco. Nunca me cansaré de decir “¡Aplasten a la víbora!” 

¡Muerte al asesino, tirano y ruin Putin!

¡Muerte a los invasores fascistas rusos!

¡Gloria a Ucrania!


[Grani.ru] Gracias a Olga Shcheglova (en la foto anterior), dedicada esposa de Aleksander Valerievich. Gracias a SotaVision por grabar el evento en la corte militar de San Petersburgo (Skobov toma parte en el juicio vía videollamada mediante Syktyvkar). Gracias a quienes no han cancelado su suscripción a Grani.ru después de que esta cerrara. Es como si Skobov hubiera hecho coincidir su valiente  acción con el último colapso moral de numerosos medios de comunicación. Y aún así, será escuchado por un puñado de sus contemporáneos. Pero él ya es parte de la historia.

* Skobov ha sido acusado de “convocar públicamente al terrorismo”, “hacer apología del terrorismo o promocionar el terrorismo haciendo uso de medios de comunicación, incluso internet” y “organizar una comunidad terrorista y participar en ella”. Si Skobov es encontrado culpable de esos cargos, se enfrenta a una pena máxima de entre diez y quince años en prisión y multas de hasta un millón de rublos (9,500 euros aproximadamente) – TRR.

Fuente: Grani.ru (Facebook), 15 de enero del 2025. Traducido al español por Hugo Palomino para The Russian Reader


Aleksander Skobov, 67, está siendo juzgado por cargos relacionados a publicaciones en redes sociales, “invocar públicamente al terrorismo”, “hacer apología pública del terrorismo o promover el terrorismo haciendo uso de redes sociales, incluyendo internet” y “organizar una comunidad terrorista y ser partícipe de la misma”. Se enfrenta a entre 10 y 20 años de cárcel si es encontrado culpable. 

En marzo del año pasado, Skobov fue  declarado “agente extranjero” y fue detenido en abril, tras ignorar las peticiones de sus amistades para que deje Rusia. En su primera audiencia judicial se negó a responder preguntas, declarando que sólo deseaba “escupir al juez en la cara”. Ahora sufre prisión preliminar en Syktyvkar, república de Komi. 

Aleksander Skobov inició su actividad política en los movimientos de izquierda de la disidencia soviética de los setenta. En 1976, junto a otros estudiantes de Leningrado (ahora San Petersburgo), formó la “oposición de izquierda”, grupo que reclamaba el fin de la represiva maquinaria estatal de la Unión Soviética, por los derechos humanos y el desarme nuclear.

El grupo coincidió con la escena contracultural y las bandas rockeras de Leningrado. En “Perspectivas”, el grupo publicó textos de León Trotski, los escritores anarquistas Mijaíl Bakunin y Piotr Kropotkin; y socialistas europeos contemporáneos, incluyendo a Daniel Cohn-Bendit y Herbert Marcuse. 

Aleksander Skobov en 1977. Fotografía del archivo de la fundación Iofe.

En 1978 la “oposición izquierdista” contactó grupos en otras ciudades y planeó lanzar una “unión de juventud revolucionaria comunista”. Arrestado junto a otro organizador, Skobov fue enviado a un hospital psiquiátrico, una infame forma de castigar disidentes en la era soviética. 

Tras su excarcelación, en 1981, Skobov se unió a la Unión de trabajadores libres interprofesionales, más conocida como SMOT, una de las primeras organizaciones de trabajadores independientes en la Unión Soviética. Cuando Lev Volokhonsky, uno de los promotores de la SMOT, fue arrestado, Skobov y otros pintaron grafitis para demandar su liberación, por lo que fue nuevamente detenido. Sirvió una segunda sentencia de tres años en un hospital psiquiátrico. 

Al final de los ochenta, cuando la política del glásnot permitió la actividad política legalmente, Skobov se unió a la Unión Democrática. Consecuentemente, en 1988, se convirtió en uno de los últimos en ser acusado por “agitación antisoviética”, caso que fue cerrado en 1989. 

En los noventa, los primeros años postsoviéticos, Skobov denunció vehementemente la guerra rusa contra Chechenia como “una guerra desencadenada por el imperialismo ruso, con el objetivo de aplastar las aspiraciones independentistas de quienes fueron alguna vez avasallados por la Rusia zarista”, guerra que se peleó con “los interminables métodos barbáricos de los colonizadores de todas las eras y pueblos”. Se unió al partido liberal Yábloko y al grupo Solidaridad, que tuvo actividad a inicios de la década de los diez.  

Skobov denunció la intervención rusa en Ucrania en el 2014 y públicamente aplaudió a los rusos que se enlistaron en la resistencia ucraniana, tomando las armas. Simon Pirani.



En julio del año pasado, tras su arresto y detención, Skobov escribió a su esposa, Olga Shcheglova, pidiéndole que publicase dicha carta. Esta fue impresa por Novaya Gazeta Europa. Aquí la compartimos traducida.

Querida Olga: 

Quería escribir esta carta a Lena (puedes imaginar fácilmente porque), pero no tengo ningún sobre con su dirección. De todas formas, esta misiva no es sólo para ella. 

Tú y yo hablamos de esto cuando nos vimos por primera vez. Quiero explicar nuevamente porque les dije no a muchos queridos y cercanos amigos, quienes intentaron convencerme de aprovechar la oportunidad de salir de Rusia. 

Pertenezco a una generación de disidentes soviéticos presos políticos. Aunque en números somos pocos, esa generación se convirtió en un fenómeno histórico significativo. Se convirtió en símbolo de la resistencia de la humanidad contra la violencia. Alcanzó un lugar a nivel internacional.   

Y aunque siempre he sido una oveja negra para mi generación, por ser “rojo”, pertenecer a ella ha sido lo más importante en vida. Esa generación estaba hecha de gente diferente: algunos buenos, otros no tanto, algunos fuertes, otros débiles. Tuvo sus altas y bajas, como cualquier otra oposición en cualquier otro contexto y en cualquier otro tiempo. Siempre se mostró al mundo a través de sus míticas personalidades y los esplendorosos estándares morales y espirituales que estos establecieron.

Todos han muerto. Nunca fuimos muchos y sólo unos cuantos quedamos. Nuestra generación toma su sitial en la historia por razones completamente inherentes. Y en el nuevo drama histórico que ahora se extiende, sólo puede estar al margen. 

Ellos no nos han puesto un dedo encima por mucho tiempo. El motivo: moriríamos en nuestra ley. O, en cambio, nos exhiliaríamos y pasaríamos el resto de nuestra existencia viviendo del capital político conseguido (merecidamente). Los golpes están cayendo sobre otros, muchos de ellos más jóvenes. 

Más acerca de Skobov, en inglés: “New trumped up charges against Alexander Skobov” (The Russian Reader, 19 de mayo del 2024). También: “We all live in a yellow submarine” (The Russian Reader, 5 de agosto del 2020)

Acerca de la nueva generación de activistas rusos contra la guerra que Skobov apoya, People&Nature ha escrito aquí, aquí, aquí y aquí (en inglés).

Fuentes consultadas para escribir las notas de este artículo (en ruso): “Pod teniu tiurmy” (Novaya Gazeta, 16 de enero); “Krasivy final zhizni” (BBC News Russian, 4 de abril del 2024); entrevista con Skobov, Kholod, 16 de mayo del 2023; el archive de la fundación Iofe; e Ilya Budraitskis, Dissidenty sredi dissidentov.

Fuente: People and Nature, 21 de enero del 2025. Traducido al español por Hugo Palomino

El lector ruso: El espíritu del año nuevo


“Devuelve el espíritu del año nuevo”: Igor Stomajin, Moscú, 2024

Fiel a su naturaleza vanguardista, el Noise Cabaret estrena, el 25 de diciembre, la serie inmersiva Diálogos, basada en la obra filosófica de Platón. Aleksander Judiakov transforma la antigua filosofía griega en una animada, ingeniosa y provocativa charla con la audiencia. 

Junto a su compañero, Ivan Wahlberg, Judiakov, quien no sólo actúa sino que también dirige el proyecto, guiará a la audiencia a través del laberíntico  pensamiento de Platón: ¿qué es la justicia?, ¿dónde está la línea entre lo existente y lo no existente?, ¿cuál es la naturaleza del amor? Estas y muchas otras fundamentales preguntas filosóficas servirán de punto de partida para reflexionar y debatir. 

Diálogos es una serie de performances interactivas en la que cada espectador toma parte en discusiones filosóficas que consisten en textos de Platón adaptados e improvisados de forma histriónica, lo que significa que el desarrollo de la sesión depende de la participación de la audiencia. Cada nueva performance es un capítulo aparte que trata un problema filosófico específico, de forma que el espectador puede unirse a la serie en cualquier momento. El primer episodio está dedicado al concepto de la justicia.   

El Noise Cabaret planea invitar a celebridades de San Petersburgo para enriquecer la conversación con la audiencia con sus propias opiniones y perspectivas. 

Judiakov ha compartido la idea básica del proyecto:

“Quisimos crear una historia acerca de gente que conversa en un bar. Pero, gente que habla sólo entre ellos no es interesante, tiene que haber algo primordial. Cuando estudié a Platón, me interesé en muchos aspectos de su filosofía, sería un error limitarnos a un solo tópico. Así nació la idea de crear una serie: tomar a Platón, leerle y discutir los temas que él refiere en los diálogos socráticos. 

Planeamos producir una nueva sesión cada dos o tres meses. No pretendemos ser estudiosos serios de la filosofía platónica, sino que esta es más bien una excusa para hablar con el público acerca de temas difíciles, exponer los Diálogos y reflexionar acerca de estos. Y un bar es un lugar donde podemos hablar de todo tipo de cosas, incluso de filosofía”.

Fuente: Fontanka.ru, 23 de diciembre del 2024. Traducción original The Russian Reader. Traducción al español por Hugo Palomino.


Los rusos han gastado casi 6 000 millones de rublos en Ozempic genéricos el 2024

Los medicamentos basados en semaglutida se usan habitualmente para perder peso. 

En los primeros diez meses del 2024, los rusos gastaron 5,9 000 millones de rublos (aproximadamente 52 000 millones de euros) en más de un millón de envases de versiones genéricas del medicamento Ozempic (semaglutido), de acuerdo al DSM Group, según un reporte de Vedomosti.

Entre los genéricos más populares se encuentran el Semavic de Geropharm y el Quincenta de Promomed. El Ozempic original dejó de exportarse a Rusia en diciembre del 2023, abriendo el mercado a otros equivalentes locales. 

2024 ha sido un año récord para medicamentos en esta categoría. En comparación, el 2023 los rusos gastaron sólo 297 millones de rublos en Ozempic al adquirir 20 mil dosis. El 2022 gastaron 1,9 mil millones de rublos (en 256 mil dosis); el 2021, 758 millones de rublos; y el 2020, 76 millones de rublos.

Los medicamentos basados en la semaglutida son usados en el tratamiento de diabetes, pero recientemente han ganado popularidad como fármacos  adelgazantes, lo que ha contribuido a su crecimiento de ventas en Rusia.  

Fuente: ASTV.ru, 21 de diciembre del 2024. Traducción original The Russian Reader. Traducción al español por Hugo Palomino.


La ciudad de San Petersburgo inaugurará una nueva estación de metro esta semana. Así lo anunció, el jueves, el gobernador Alexander Beglov, en la que será la primera estación de metro en abrir en cinco años.

La estación Gorny Institute de la isla Vasílievski, extenderá la cuarta línea (naranja) hacia el oeste. Esta comenzará a operar el viernes (27 de diciembre) a las 9 de la mañana, cuando su vestíbulo se abra tanto al ingreso como a la salida, dijo Beglov.

“La apertura de la estación Gorny Institute es un hito”, escribió el gobernador en Telegram, haciendo notar que la ciudad ha superado “retos importantes” durante la construcción de la misma.

Beglov agradeció al presidente Vladimir Putin, a los constructores del metro, a ingenieros y residentes de San Petersburgo por su paciencia y apoyo, calificando la finalización de la estación el “primer resultado” de los constantes esfuerzos para mejorar el sistema de metro urbano.

La inauguración de la estación se produce tras años de retrasos. Inicialmente programada para el 2015, su apertura se pospuso primero al 2018 y luego al 2022. El trabajo de construcción fue empañado por la fatal caída de un andamio en junio del 2020, incidente en el que falleció un trabajador y otro resultó herido.   

Gorny Institute es la primera estación en abrir desde el 2019, cuando otras tres estaciones, Prospect Slavy, Dunayskaya y Shushary fueron inauguradas.

El metro de San Petersburgo está compuesto en la actualidad por cinco líneas y 72 estaciones. Sin embargo, su expansión se ha ralentizado con el tiempo, en claro contraste con el pujante sistema de metro de Moscú, que este último año inauguró ocho nuevas estaciones.  

Fuente: Moscow Times, 26 de diciembre del 2024. Traducción al español por Hugo Palomino para The Russian Reader.


Al tratar de comprender la tonalidad del film (Anora), se me viene a la memoria una frase de Francis Bacon: “Uno puede ser optimista y no tener esperanza alguna”. La situación en la que los protagonistas se ven envueltos, a merced de los ricos, es totalmente desesperanzadora. La versión optimista del guión mostraría a un Vanya que encararía a sus padres para huir con Ani, aún cuando así perdiera su fortuna –lo que constituye la trampa de la película. O quizás, la madre despiadada y capitalista podría sentir respeto a regañadientes por su tenaz nuera, como ocurrió en la última temporada de Fargo. Aún con su siniestro  desenlace, la impresión que deja la película  se aleja de lo penoso o pesimista. El optimismo desesperanzado del cine de Baker se sostiene en lo extraordinario de la vida que parece escapar de la pantalla y, especialmente, su cuidado por los personajes, incluso Vanya.  

Fuente: Aaron Schuster, “The Ethical Dignity of Anora,” e-flux Notes, 20 de noviembre del 2024. Traducción al español por Hugo Palomino para The Russian Reader.


Durante el otoño del 2023, con el objeto de entender qué ocurre con la sociedad rusa en tiempos de guerra, el equipo del Laboratorio Sociológico Público (Public Sociology Laboratory en inglés) realizó una serie de viajes de investigación etnográfica a tres regiones rusas: Sverdlovsk, Krasnodar y Buriatia. En el transcurso de un mes los investigadores del Laboratorio observaron cómo la gente aborda el tema de la guerra y sus efectos en la vida diaria de pueblos y ciudades. Grabaron también  entrevistas sociológicas con residentes locales. El Laboratorio ha compilado tres detallados diarios de observación (de más de 100 mil palabras cada uno) y ha conducido 75 entrevistas exhaustivas. Más importante aún, ha recolectado datos realmente invaluables que proporcionan una idea de lo que dice y piensa la gente acerca de la guerra en su vida cotidiana, más allá de sus respuestas a las interrogantes de los investigadores.  

El texto completo del reporte es de la envergadura de un libro, escrito también como uno: en siete capítulos se introducen  muchos personajes, permitiendo así a los lectores sumergirse por completo en los tiempos de la guerra contemporánea en Rusia. El siguiente sumario destaca las principales conclusiones del análisis.

●      La sociedad rusa permanece políticamente desmovilizada y sin ideología. Aún cuando predomina la opinión de que es una sociedad estrictamente militarizada, vemos que la guerra se ha convertido en una rutina y por ende en una parte ignorada de la realidad. Por ejemplo, comparado con el primer año del conflicto, la cantidad de simbología a favor de la guerra en espacios públicos ha disminuido en las tres regiones. La guerra no se ha convertido ni en fuente de nuevas ideas en la vida cultural de pueblos y ciudades ni se ha integrado en el ámbito familiar o en el ámbito cultural establecido. La guerra no se discute en espacios públicos, incluso, salvo raras excepciones, en comunidades locales en línea.    

●      En conversaciones espontáneas, los rusos raramente discuten los objetivos generales, causas, criminalidad o justificaciones de la guerra. Están más preocupados por el impacto del conflicto en sus vidas cotidianas. Cuando hablan acerca de la guerra, usualmente vuelven sobre tópicos que ya discutían antes de la conflagración, por ejemplo, problemas cotidianos, dinero o ética. Los hombres discuten más a menudo temas que son considerados “masculinos” en la sociedad, como aspectos técnicos de la guerra; mientras las mujeres se dedican a temas más “femeninos” como el efecto destructor del conflicto en las familias.

●      La participación de diversos tipos de voluntariado a favor de la guerra y asistencia organizada a la milicia, que generalmente es tomada como referencia y ejemplo de la movilización y militarización de la sociedad rusa, raramente está  motivada por un firme aval del público a la “operación especial”. Está, más bien, asociada con la presión de la administración, las normas morales de la comunidad (sobre el apoyo mutuo) y/o por el deseo de ayudar a sus seres queridos, en lugar del deseo de propiciar una victoria rusa. La observación de actividades de voluntarios muestra que estos no discuten de guerra o política en el trabajo, sino que prefieren temas  con los que pueden relacionarse personalmente: precios, pensiones, familias y/o historias vinculadas a centros voluntarios. 

●      A pesar de todas las similitudes, la guerra es percibida de forma diferente en diferentes regiones. Las peculiaridades de la perspectiva  de cada región se debe a factores como el número de unidades militares y colonias penitenciarias desde donde se reclutan presos, la proximidad a la zona de combate, la prosperidad de la región y el acceso a puestos de trabajo decentes, la compenetración de los lazos sociales, la circulación de noticias que llegan de amistades en el frente de batalla, etc. En otras palabras, las diferencias en las percepciones de la guerra pueden atribuirse principalmente a las peculiaridades de la vida en las regiones previas a la invasión rusa de Ucrania.

●      El conflicto entre opositores y simpatizantes de la guerra está perdiendo fuerza gradualmente, mientras el cisma entre aquellos que permanecen en Rusia y quienes se marcharon crece. Ambos casos se dan porque la experiencia compartida de vivir a través de una situación difícil dentro del país se está convirtiendo en algo más importante que cualquier diferencia de puntos de vista para muchos rusos y también porque la gente discute cada vez menos acerca de la guerra.

●      Al mismo tiempo, el menguante conflicto entre opositores y simpatizantes de la guerra no siempre implica una mayor cohesión social. Ya que la sociedad está intentando vivir como si la guerra no estuviera ocurriendo y el gobierno no menciona ninguna pérdida o problema relacionado con la guerra, todas las consecuencias negativas del conflicto se han normalizado o han sido apartados al ámbito de los “problemas personales” que no son discutidos con otros y que todos deben lidiar por sí mismos.

●      En general, muchos no se sienten capaces de influir en las decisiones políticas. Por consiguiente, se distancian cada vez más de la guerra. Ellos entienden que no pueden cambiar la política del gobierno pero retienen, al menos, algún control sobre sus vidas privadas, por lo que se refugian en estas. Con el tiempo, no solo los rusos apolíticos sino incluso opositores declarados de la invasión  sienten esta impotencia y, como resultado, algunos de ellos aceptan la nueva realidad, mientras siguen condenando la guerra para sus adentros.  

●      Consecuentemente, muchos rusos desconfían cada vez más de noticias políticas provenientes de un rango diverso de fuentes. En cambio ponen su confianza en medios locales. Los problemas locales en las noticias les parecen más importantes y relevantes. Más aún, sienten que, a diferencia de la guerra, al menos tienen la capacidad de influenciar en asuntos locales. 

●      Al mismo tiempo, la guerra está influyendo en el estado emocional de la gente. Muchos de nuestros interlocutores admiten haber experimentado ansiedad, tensión, incertidumbre, miedo incluso cuando no hablan de estas emociones  abiertamente. La partida de hijos y maridos a la guerra hace que las mujeres “griten a todo pulmón”. Sin embargo, raramente comparten estos sentimientos con otros y si lo hacen es en círculos de amistades cercanas. 

●      Muchos rusos sin interés en la política pueden justificar o condenar la guerra dependiendo del contexto comunicativo.

  1. Tienden a justificar la guerra de forma no emocional a través de la normalización (“siempre ha habido guerras”) o la racionalización (“era necesario”) cuando se les pregunta directamente en contextos formales como en las entrevistas de investigación.
  2. Tienden más a criticar la guerra cuando se les sugiere pensar en los efectos negativos de esta sobre la gente ordinaria. Este criticismo difiere del de los opositores al conflicto. Para los opositores, la guerra es un crimen moral contra Ucrania, mientras que para los rusos apolíticos, la guerra es vista como algo que destruye la sociedad rusa y daña a la gente común. Sin embargo, este criticismo no lleva a los rusos apolíticos a cuestionarse la necesidad o inevitabilidad de la guerra ni a extender sus críticas hacia el gobierno.
  3. Tienden a justificar la guerra emocionalmente cuando son confrontados con narrativas tradicionales contrarias al conflicto. Cuando Rusia es acusada de cometer crímenes morales contra la gente de Ucrania, suelen tomar tales acusaciones de manera  personal e intentan defender su propia dignidad.

Algunos experimentan un fortalecimiento del sentimiento de identidad nacional y, a veces, esto incrementa la demanda de una mayor solidaridad. Es importante dejar constancia que este incremento de la identidad nacional no guía a los rusos a adoptar el signo imperial del nacionalismo. A diferencia del Kremlin, la gente común y corriente vive en un mundo de estados-nación, no en un mundo de fantasías imperiales (según estas fantasías, Ucrania no es un estado real y los ucranianos son gente inferior). 

Una sensación de duda es lo que realmente une a los rusos hoy en día. A pesar de que la gente usa diferentes estrategias para hacer frente a esa sensación, esta complica significativamente la habilidad de planificar sus vidas y hunde a los rusos en el pesimismo.

Así, por una parte, lo que antes era la  naturaleza singular de la guerra, está dando paso a la normalización: gradualmente la guerra se está convirtiendo en algo ordinario, un elemento más del mundo que les rodea. De alguna manera, muchos rusos se resisten a los intentos del Kremlin de convertir ciudadanos ordinarios en partidarios ideológicos y a los intentos de la oposición liberal, que se manifiesta contra la guerra, de forzar a la sociedad a experimentar un sentimiento de culpa y participación activa. Por otra parte, la guerra constantemente nos recuerda su presencia al crear nuevas amenazas, nuevas ansiedades y nuevas razones para tener a los rusos descontentos.

Fuente: Public Sociology Laboratory (Programa ruso), diciembre del 2024. Traducción al español por Hugo Palomino para The Russian Reader.


¡Queridos lectores!

Estos tiempos son difíciles, la clave en este caso es persistir en todo sentido.

Nadie dijo que fuese sencillo.

Pero no es tan duro tampoco.

El otro día le pregunté a Vladimir Putin si él esperaba algo más de sí mismo en el año que acababa.

Pero quiero preguntarte, lector, ¿esperas algo más de ti mismo el año que viene?

Necesitamos esperar algo. Necesitamos querer algo. Es una forma de aferrarnos a nosotros mismos. De cuidar de nosotros mismos. Incluso de encontrarnos a nosotros mismos.

¡Un signo duro (“Ъ”) nunca será un signo blando (“Ь”)!

¡Feliz nuevo año por llegar!

¡No nos quedemos a la defensiva!  

Andrei Kolesnikov, Corresponsal especial,  Editorial Kommersant.

Fuente: correo electrónico de Kommersant, 31 de diciembre del 2024. Traducción original The Russian Reader. Traducción al español por Hugo Palomino. El llamado signo duro, que los bolcheviques eliminaron del alfabeto cirílico ruso en 1918, ha sido el logotipo de Kommersant desde que el periódico fue relanzado en enero de 1990. Andrei Kolesnikov ha sido el corresponsal especial del medio en el Kremlin, es decir el jefe Putinversteher* del diario, por muchos años. Por supuesto, él lo negará cuando las cosas se pongan difíciles y Putin se marche, y dirá que ha sido siempre la forma cínica y jocosa, aunque siempre leal, en la que ha escrito acerca del dictador ruso y criminal de guerra durante todos estos años.   

* Término derivado del alemán versteher, persona con conocimiento de un tema en particular, usado aquí de forma peyorativa, algo así como un “Putinologo” en el peor sentido de la palabra.