El lector ruso: Yulia Moskovskaya, terrorista

Yulia Moskovskaya (cuyo apellido de soltera era Joban), de veintidós años, fue detenida en San Petersburgo a mediados de junio. Es sospechosa de intento de atentado terrorista contra un empleado de una empresa de diseño de drones. Según el servicio de prensa de los tribunales municipales de San Petersburgo, no logró colocar el artefacto explosivo [sic].

Moskovskaya fue puesta bajo custodia en un centro de detención preventiva. Los investigadores afirman que “sostiene una ideología pro ucraniana y es hostil al gobierno ruso vigente”, y afirman que la joven intentó “influir en la toma de decisiones” mediante un atentado terrorista. Cada mes se abren muchas causas penales por terrorismo, pero, por lo general, no implican atentados a personas específicas. El 2024, setenta y cinco personas, incluidas diez mujeres, fueron condenadas en Rusia por perpetrar atentados terroristas.

Bumaga ha revelado que Moskovskaya no se comunica con su familia y que una amiga suya se ha convertido en su portavoz. Conversamos con esta joven acerca de cómo se comportaba la sospechosa antes de su arresto, cómo se endeudó y su mudanza a San Petersburgo.

La familia de la detenida: «Yulia cambió su apellido: no quería que nada le recordara a sus parientes»

Yulia y yo somos muy amigas. Su abogado me informó de su arresto. Cuando me contactó quedé impactada . Al principio pensé que era una broma. Todavía no puedo creer que esto haya sucedido de verdad.

Conozco a Yulia desde el 2017. Somos de ciudades diferentes y nos conocimos por internet en un grupo de fans de nuestra cantante favorita. Al principio éramos amigas por correspondencia, pero luego nuestra relación pasó a la vida real y nos encontramos en persona muchas veces.

Yulia no estaba en contacto con mucha gente, así que seguramente compartió mis datos con su abogado. Ella no tenía muchos amigos. Yulia no hablaba con sus familiares. Tiene madre y un hermano menor [que viven en Moscú], además de sus abuelos, que viven en otra ciudad.

Yulia siempre tuvo una mala relación con su madre. Su madre vivía con un novio que siempre maltrataba y golpeaba a Yulia. Su madre defendía a su novio en lugar de a su hija.

Yulia Moskovskaya. Fuente: redes sociales

El padre de Yulia falleció el 2020, Yulia tampoco tenía una relación cercana con él. Bebía mucho. Solía traer a casa a sus compañeros de copas y se emborrachaba tanto que no podía ni tenerse en pie. Yulia solía escaparse a casa de los vecinos cuando su padre, enajenado, intentaba golpearla. Cuando la llamaba por teléfono, oía a su padre ponerse furioso, le decía algo a Yulia, y ella gritaba y salía corriendo. Incluso los vecinos llamaban a la policía, pero sólo conseguían calmarlo un rato y sólo una vez lo llevaron a la cárcel. Prácticamente Yulia no tenía a nadie a quien recurrir. En sus momentos difíciles llamaba a la línea de apoyo en salud mental.

Ya adulta, Yulia cambió su apellido [de Joban a Moskovskaya]: según ella, no quería que nada le recordara a sus parientes. Buscó tratamiento psicológico. Al principio, tenía la esperanza de que la ayudaran, pero luego acudía simplemente para desahogarse.

Las deudas y la mudanza de Moscú a San Petersburgo: «El trabajo creativo era su única afición estable»

Yulia se matriculó tres veces en diferentes [instituciones de educación superior]. Pero en cuanto algo no le gustaba, lo abandonaba. Durante un tiempo, estudió diseño. No recuerdo cuáles eran sus otras dos especialidades.

Hace unos años Yulia se mudó por primera vez de Moscú a San Petersburgo: siempre le había gustado esa ciudad. Podría decirse que transitaba entre ambas capitales.

Yulia vivía inicialmente en su propia casa. Su padre dejó una herencia y tras su muerte Yulia y su hermano vendieron el piso paterno de Moscú y se repartieron el dinero, así pudo comprarse su propio lugar en San Petersburgo. Vivió allí unos meses, pero se aburrió y compró un piso en otro barrio. Después de un tiempo, regresó a Moscú y compró un piso en la región de Moscú. Poco después, vendió su última casa y regresó a San Petersburgo, donde vivía alquilando un piso.

Yulia cambiaba de trabajo a menudo. Su primer puesto fue en un McDonald’s, antes de que [la cadena] se marchara de Rusia. Trabajó allí por años. Después trabajó como repartidora y luego como asistente en una tienda. Casi todos los meses cambiaba de trabajo si este no le satisfacía. No consideraba ninguno de sus puestos como algo permanente. Decía que pronto se iría de Rusia y que sólo necesitaba un trabajo temporal a medio tiempo.

Yulia Moskovskaya. Fuente: redes sociales 

Sé que Yulia tenía préstamos pendientes y que no tenía suficiente dinero para vivir. Dijo que unos cobradores de deudas la habían demandado. (En mayo del 2025 un tribunal de Moscú falló a favor de los cobradores que intentaban recuperar las deudas de Moskovskaya en virtud de un contrato de préstamo). Había gastado dinero en cirugías [no cubiertas por la sanidad pública gratuita] y correctores dentales.

Lo sé, no es una persona muy estable. Se aburre rápidamente. Su único pasatiempo duradero era la creación. (En redes sociales Moskovskaya seguía a muchos grupos de literatura y poesía de la Edad de Plata —Bumaga—). Dibujaba y escribía poemas. Últimamente había estado fabricando sus propias joyas e intentaba venderlas.

Moskovskaya, sus ideas y su gato abandonado: «Antes de ser arrestada, dijo que quería ir a la guerra».

Cuando estalló la guerra, Yulia mostró inmediatamente su apoyo a Ucrania. Dijo que no le gustaba el régimen ruso. Tenía una postura muy firme al respecto. Pero yo no diría que siempre le interesó la política. Antes de la guerra no me había fijado que seguía las noticias. Me sorprendió que de repente se politizara. Además no tiene familiares ucranianos.

Antes de su arresto, el verano pasado, había estado diciendo que quería ir a la guerra.  Mencionó que había visitado oficinas de alistamiento militar y contactado con personas que podrían ayudarla a llegar a Ucrania, pero todos, según ella, la habían rechazado. Intenté advertirle sobre las consecuencias: ¿y si moría o algo así? Me respondió que no le importaba, que ese era su propósito en la vida y que una muerte así es un acto de heroísmo.

Durante todo el último mes estuvo diciendo que se iría de Petersburgo a Ucrania y que alguien le ayudaría a hacerlo.

Cuando detuvieron a Yulia sólo me permitieron hablar con ella por unos segundos. Lo único que me dijo fue que fuera a buscar a su gato, que había sido trasladado temporalmente a un refugio.

El gato de Yulia Moskovskaya. Fuente: redes sociales

Me imaginé que Yulia estaría histérica, presa del pánico. Pero, según su abogado, está sorprendentemente tranquila.

Fuente: “‘Ella intentó plantar explosivos bajo un auto”: una amiga de Yulia, la acusada de 22 años de planificar un ataque terrorista, habla de su soledad y sus deudas” Bumaga, 30 de junio del 2025. Traducido al inglés por the Russian Reader y al español por Hugo Palomino

El lector ruso: Viktor Filinkov

Jenya Kulakova y Viktor Filinkov después de cruzar la frontera de Kazajistán. Foto: Mediazona.

El programador Viktor Filinkov fue liberado después de siete años de permanecer en prisión bajo custodia policial como acusado y convicto por el caso Network. El mismo Filinkov contó a Mediazona que había sido liberado de la colonia penal n.º 1 de Oremburgo por la mañana, tras lo que fue conducido por oficiales de policía a la frontera con Kazajistán y entregado a agentes de frontera locales.

Antes de ser liberado, Filinkov fue entrevistado por oficiales del caso en la colonia penal, quienes le advirtieron que no volviese a Rusia tras su deportación. Los oficiales de policía le llevaron hasta la frontera engrilletado.

Filinkov es nacional de Kazajistán. En el 2021, mientras estaba encarcelado, el servicio federal penitenciario (FSIN) determinó que la presencia de Filinkov en Rusia era “indeseable” y le prohibió ingresar al país por ocho años, práctica común entre los convictos por cargos de terrorismo. Basada en este fallo, la oficina del ministerio del interior en Oremburgo ordenó la deportación de Filinkov.

Filinkov es nacional de Kazajistán. En el 2021, mientras estaba encarcelado, el servicio federal penitenciario (FSIN) determinó que la presencia de Filinkov en Rusia era “indeseable” y le prohibió ingresar al país por ocho años, práctica común entre los convictos por cargos de terrorismo. Basada en este fallo, la oficina del ministerio del interior en Oremburgo ordenó la deportación de Filinkov.

Filinkov y su esposa Yevgenia (también conocida como Jenya) Kulakoba están ahora en Kazajistán. Ellos se dirigen a Petropavl, al norte del país, en donde reside la madre de Filinkov.

Antes de ser liberado, oficiales del FSIN lavaron y entregaron a Filinkov la chaqueta verde que él vestía cuando, hace siete años, fue detenido y torturado con una pistola paralizante.

Viktor Filinkov, programador y antifascista, fue detenido en San Petersburgo el 23 de enero del 2018. En ese momento tenía veintitrés años. Tras su arresto, Filinkov describió en detalle como oficiales del FSB le llevaron al bosque y le torturaron con una pistola paralizante, obligándole a memorizar los testimonios que querían que él entregase. Otros acusados y testigos del caso describieron torturas similares.

Investigadores del FSB elevaron cargos contra once antifascistas y anarquistas en Penza y San Petersburgo, bajo el artículo 205.4 del código criminal que criminaliza “la organización de un grupo terrorista”. De acuerdo al FSB, los jóvenes se habían unido en la “red de una comunidad terrorista” y se preparaban para “derrocar al régimen por las armas”. 

Las sentencias contra los convictos en Penza varían entre los seis y dieciocho años en prisión, mientras que los convictos de San Petersburgo recibieron condenas de entre tres y medio hasta siete años en prisión. Filinkov fue el último convicto en cumplir condena. 

Desde el verano del 2021, Filinkov sufrió cárcel en la colonia penal n.º 1 de Oremburgo, en donde enfrentó la represión de los guardias: fue enviado repetidamente a confinamiento solitario y sus cartas fueron constantemente robadas y falsificadas. Aún así, Filinkov interpuso apelaciones contra los castigos de la colonia penal, con la asistencia de su abogado, Vitaly Cherkasov, y su defensora pública, Yevgenia Kulakova. Cuando Filinkov comenzó a ganar un caso tras otro contra la colonia penal, los guardias prefirieron dejarle tranquilo. En los últimos dos años no ha sido hostigado.

Fuente: Mediazona, 22 de enero del 2025. Traducción al español por Hugo Palomino para The Russian Reader. En las actualizaciones periódicas del Network Case dossier (en inglés) se encuentran enlaces a todo lo publicado por The Russian Reader acerca del caso Network en los últimos siete años.


Jenya Kulakova y Viktor Filinkov

Vitya y yo estamos juntos y libres finalmente. No había seguridad de que todo esto funcionaría hasta el último momento, así que lo de hoy es para mí un milagro y un alivio después de tanta tensión y esfuerzo. 

¡Muchas gracias a todos por las felicitaciones que han llovido desde todos lados! Es genial saber que un evento feliz en mi vida ha traído tanta alegría a quienes me conocen. Gracias a los medios de comunicación y su cobertura de la liberación de Vitya (y con esto, sus peticiones de entrevistas).

Todo esto es precioso para mí, pero justo ahora ni Vitya ni yo podemos leer todo lo que ha llegado, ni mucho menos responder. Por favor entiendan que ambos (sobre todo Vitya) necesitamos tiempo para racionalizar y vivir estos momentos.

¡Gracias a Alina por la foto!

Fuente: Jenya Kulakova (Facebook), 22 January 2025. Traducción al español por Hugo Palomino para The Russian Reader, a partir de la nota de Thomas Campbell, amigo personal de Jenya.

Leer más:

El caso Network: torturas y persecución al antifascismo en Rusia. La Marea, España, del 27 de junio del 2020.

El lector ruso: Aleksander Skobov

Olga Shcheglova asiste al juicio de su marido Aleksander Skobov por videoconferencia. Foto de SOTAvision/Grani.ru

Declaración final de Aleksander Skobov en el juicio en su contra:

Me he criado en la Unión Soviética con la creencia de que cuando un malicioso y cruel agresor ataca a civiles, tenemos que tomar las armas y combatirlo, y que quien no pueda usar armas, debe ayudar a los  combatientes y alentar a otros a hacer lo mismo.

Todo mi trabajo como comentarista político ha consistido en invocar al pueblo a pelear contra el agresor que ha atacado a Ucrania, y asistir a Ucrania con armas y municiones.

Nadie ha atacado o amenazado a Rusia.

Fue el régimen nazi de Putin el que atacó a Ucrania, sólo por la megalomanía de los cabecillas del régimen, por su inhumana sed de poder sobre todo lo que ven.

Asesinando a cientos de miles de personas es como ellos refuerzan su autoestima. Son degenerados, escoria y gentuza nazi.

La responsabilidad de la dictadura de Putin de planear, desencadenar y llevar a cabo  una guerra agresiva es obvia y no necesita ser probada. Tampoco necesitamos probar nuestro derecho a una resistencia armada contra esta agresión en el campo de batalla y en la retaguardia del agresor. Sería risible esperar el reconocimiento de este derecho por parte de un régimen que arroja gente a las prisiones por condenar moralmente y con fuerza esta agresión. Toda forma de protesta contra la agresión putinista ha sido eliminada.

Mi llamado a resistir al régimen agresor por la fuerza ha ocasionado que me acusen de terrorismo*. No me propongo discutir con los oficiales del agresor, aún si ellos afirman  que mis acciones constituyen pedofilia. Las cortes rusas han demostrado hace tiempo que son apéndices de la tiranía nazi y que es inútil buscar justicia en ellas. Nunca me someteré a ellos, lacayos de asesinos y sinvergüenzas.

No veo razón para discutir con marionetas de la dictadura acerca de que tan concienzudamente cumplen sus propias leyes. De cualquier manera, esas leyes son las leyes de un estado totalitario cuyo objetivo es secuestrar la disidencia. No reconozco esas leyes y no las obedeceré.

Tampoco tengo intención de apelar ningún fallo ni a las acciones tomadas por los representantes del régimen nazi .

La dictadura putinista puede asesinarme pero no podrá detener mi lucha contra ella. Donde sea que esté, seguiré convocando a los rusos honestos a unirse a la fuerzas armadas ucranianas. Seguiré reclamando ataques aéreos en bases militares dentro del territorio ruso. Seguiré apelando al mundo civilizado a infligir una derrota estratégica a la Rusia nazi. Seguiré tratando de probar que el nuevo régimen hitleriano debe ser aplastado militarmente. 

Putin es el nuevo Hitler, un vampiro al que la impunidad y el gusto de la sangre le vuelven loco. Nunca me cansaré de decir “¡Aplasten a la víbora!” 

¡Muerte al asesino, tirano y ruin Putin!

¡Muerte a los invasores fascistas rusos!

¡Gloria a Ucrania!


[Grani.ru] Gracias a Olga Shcheglova (en la foto anterior), dedicada esposa de Aleksander Valerievich. Gracias a SotaVision por grabar el evento en la corte militar de San Petersburgo (Skobov toma parte en el juicio vía videollamada mediante Syktyvkar). Gracias a quienes no han cancelado su suscripción a Grani.ru después de que esta cerrara. Es como si Skobov hubiera hecho coincidir su valiente  acción con el último colapso moral de numerosos medios de comunicación. Y aún así, será escuchado por un puñado de sus contemporáneos. Pero él ya es parte de la historia.

* Skobov ha sido acusado de “convocar públicamente al terrorismo”, “hacer apología del terrorismo o promocionar el terrorismo haciendo uso de medios de comunicación, incluso internet” y “organizar una comunidad terrorista y participar en ella”. Si Skobov es encontrado culpable de esos cargos, se enfrenta a una pena máxima de entre diez y quince años en prisión y multas de hasta un millón de rublos (9,500 euros aproximadamente) – TRR.

Fuente: Grani.ru (Facebook), 15 de enero del 2025. Traducido al español por Hugo Palomino para The Russian Reader


Aleksander Skobov, 67, está siendo juzgado por cargos relacionados a publicaciones en redes sociales, “invocar públicamente al terrorismo”, “hacer apología pública del terrorismo o promover el terrorismo haciendo uso de redes sociales, incluyendo internet” y “organizar una comunidad terrorista y ser partícipe de la misma”. Se enfrenta a entre 10 y 20 años de cárcel si es encontrado culpable. 

En marzo del año pasado, Skobov fue  declarado “agente extranjero” y fue detenido en abril, tras ignorar las peticiones de sus amistades para que deje Rusia. En su primera audiencia judicial se negó a responder preguntas, declarando que sólo deseaba “escupir al juez en la cara”. Ahora sufre prisión preliminar en Syktyvkar, república de Komi. 

Aleksander Skobov inició su actividad política en los movimientos de izquierda de la disidencia soviética de los setenta. En 1976, junto a otros estudiantes de Leningrado (ahora San Petersburgo), formó la “oposición de izquierda”, grupo que reclamaba el fin de la represiva maquinaria estatal de la Unión Soviética, por los derechos humanos y el desarme nuclear.

El grupo coincidió con la escena contracultural y las bandas rockeras de Leningrado. En “Perspectivas”, el grupo publicó textos de León Trotski, los escritores anarquistas Mijaíl Bakunin y Piotr Kropotkin; y socialistas europeos contemporáneos, incluyendo a Daniel Cohn-Bendit y Herbert Marcuse. 

Aleksander Skobov en 1977. Fotografía del archivo de la fundación Iofe.

En 1978 la “oposición izquierdista” contactó grupos en otras ciudades y planeó lanzar una “unión de juventud revolucionaria comunista”. Arrestado junto a otro organizador, Skobov fue enviado a un hospital psiquiátrico, una infame forma de castigar disidentes en la era soviética. 

Tras su excarcelación, en 1981, Skobov se unió a la Unión de trabajadores libres interprofesionales, más conocida como SMOT, una de las primeras organizaciones de trabajadores independientes en la Unión Soviética. Cuando Lev Volokhonsky, uno de los promotores de la SMOT, fue arrestado, Skobov y otros pintaron grafitis para demandar su liberación, por lo que fue nuevamente detenido. Sirvió una segunda sentencia de tres años en un hospital psiquiátrico. 

Al final de los ochenta, cuando la política del glásnot permitió la actividad política legalmente, Skobov se unió a la Unión Democrática. Consecuentemente, en 1988, se convirtió en uno de los últimos en ser acusado por “agitación antisoviética”, caso que fue cerrado en 1989. 

En los noventa, los primeros años postsoviéticos, Skobov denunció vehementemente la guerra rusa contra Chechenia como “una guerra desencadenada por el imperialismo ruso, con el objetivo de aplastar las aspiraciones independentistas de quienes fueron alguna vez avasallados por la Rusia zarista”, guerra que se peleó con “los interminables métodos barbáricos de los colonizadores de todas las eras y pueblos”. Se unió al partido liberal Yábloko y al grupo Solidaridad, que tuvo actividad a inicios de la década de los diez.  

Skobov denunció la intervención rusa en Ucrania en el 2014 y públicamente aplaudió a los rusos que se enlistaron en la resistencia ucraniana, tomando las armas. Simon Pirani.



En julio del año pasado, tras su arresto y detención, Skobov escribió a su esposa, Olga Shcheglova, pidiéndole que publicase dicha carta. Esta fue impresa por Novaya Gazeta Europa. Aquí la compartimos traducida.

Querida Olga: 

Quería escribir esta carta a Lena (puedes imaginar fácilmente porque), pero no tengo ningún sobre con su dirección. De todas formas, esta misiva no es sólo para ella. 

Tú y yo hablamos de esto cuando nos vimos por primera vez. Quiero explicar nuevamente porque les dije no a muchos queridos y cercanos amigos, quienes intentaron convencerme de aprovechar la oportunidad de salir de Rusia. 

Pertenezco a una generación de disidentes soviéticos presos políticos. Aunque en números somos pocos, esa generación se convirtió en un fenómeno histórico significativo. Se convirtió en símbolo de la resistencia de la humanidad contra la violencia. Alcanzó un lugar a nivel internacional.   

Y aunque siempre he sido una oveja negra para mi generación, por ser “rojo”, pertenecer a ella ha sido lo más importante en vida. Esa generación estaba hecha de gente diferente: algunos buenos, otros no tanto, algunos fuertes, otros débiles. Tuvo sus altas y bajas, como cualquier otra oposición en cualquier otro contexto y en cualquier otro tiempo. Siempre se mostró al mundo a través de sus míticas personalidades y los esplendorosos estándares morales y espirituales que estos establecieron.

Todos han muerto. Nunca fuimos muchos y sólo unos cuantos quedamos. Nuestra generación toma su sitial en la historia por razones completamente inherentes. Y en el nuevo drama histórico que ahora se extiende, sólo puede estar al margen. 

Ellos no nos han puesto un dedo encima por mucho tiempo. El motivo: moriríamos en nuestra ley. O, en cambio, nos exhiliaríamos y pasaríamos el resto de nuestra existencia viviendo del capital político conseguido (merecidamente). Los golpes están cayendo sobre otros, muchos de ellos más jóvenes. 

Más acerca de Skobov, en inglés: “New trumped up charges against Alexander Skobov” (The Russian Reader, 19 de mayo del 2024). También: “We all live in a yellow submarine” (The Russian Reader, 5 de agosto del 2020)

Acerca de la nueva generación de activistas rusos contra la guerra que Skobov apoya, People&Nature ha escrito aquí, aquí, aquí y aquí (en inglés).

Fuentes consultadas para escribir las notas de este artículo (en ruso): “Pod teniu tiurmy” (Novaya Gazeta, 16 de enero); “Krasivy final zhizni” (BBC News Russian, 4 de abril del 2024); entrevista con Skobov, Kholod, 16 de mayo del 2023; el archive de la fundación Iofe; e Ilya Budraitskis, Dissidenty sredi dissidentov.

Fuente: People and Nature, 21 de enero del 2025. Traducido al español por Hugo Palomino

El lector ruso: El espíritu del año nuevo


“Devuelve el espíritu del año nuevo”: Igor Stomajin, Moscú, 2024

Fiel a su naturaleza vanguardista, el Noise Cabaret estrena, el 25 de diciembre, la serie inmersiva Diálogos, basada en la obra filosófica de Platón. Aleksander Judiakov transforma la antigua filosofía griega en una animada, ingeniosa y provocativa charla con la audiencia. 

Junto a su compañero, Ivan Wahlberg, Judiakov, quien no sólo actúa sino que también dirige el proyecto, guiará a la audiencia a través del laberíntico  pensamiento de Platón: ¿qué es la justicia?, ¿dónde está la línea entre lo existente y lo no existente?, ¿cuál es la naturaleza del amor? Estas y muchas otras fundamentales preguntas filosóficas servirán de punto de partida para reflexionar y debatir. 

Diálogos es una serie de performances interactivas en la que cada espectador toma parte en discusiones filosóficas que consisten en textos de Platón adaptados e improvisados de forma histriónica, lo que significa que el desarrollo de la sesión depende de la participación de la audiencia. Cada nueva performance es un capítulo aparte que trata un problema filosófico específico, de forma que el espectador puede unirse a la serie en cualquier momento. El primer episodio está dedicado al concepto de la justicia.   

El Noise Cabaret planea invitar a celebridades de San Petersburgo para enriquecer la conversación con la audiencia con sus propias opiniones y perspectivas. 

Judiakov ha compartido la idea básica del proyecto:

“Quisimos crear una historia acerca de gente que conversa en un bar. Pero, gente que habla sólo entre ellos no es interesante, tiene que haber algo primordial. Cuando estudié a Platón, me interesé en muchos aspectos de su filosofía, sería un error limitarnos a un solo tópico. Así nació la idea de crear una serie: tomar a Platón, leerle y discutir los temas que él refiere en los diálogos socráticos. 

Planeamos producir una nueva sesión cada dos o tres meses. No pretendemos ser estudiosos serios de la filosofía platónica, sino que esta es más bien una excusa para hablar con el público acerca de temas difíciles, exponer los Diálogos y reflexionar acerca de estos. Y un bar es un lugar donde podemos hablar de todo tipo de cosas, incluso de filosofía”.

Fuente: Fontanka.ru, 23 de diciembre del 2024. Traducción original The Russian Reader. Traducción al español por Hugo Palomino.


Los rusos han gastado casi 6 000 millones de rublos en Ozempic genéricos el 2024

Los medicamentos basados en semaglutida se usan habitualmente para perder peso. 

En los primeros diez meses del 2024, los rusos gastaron 5,9 000 millones de rublos (aproximadamente 52 000 millones de euros) en más de un millón de envases de versiones genéricas del medicamento Ozempic (semaglutido), de acuerdo al DSM Group, según un reporte de Vedomosti.

Entre los genéricos más populares se encuentran el Semavic de Geropharm y el Quincenta de Promomed. El Ozempic original dejó de exportarse a Rusia en diciembre del 2023, abriendo el mercado a otros equivalentes locales. 

2024 ha sido un año récord para medicamentos en esta categoría. En comparación, el 2023 los rusos gastaron sólo 297 millones de rublos en Ozempic al adquirir 20 mil dosis. El 2022 gastaron 1,9 mil millones de rublos (en 256 mil dosis); el 2021, 758 millones de rublos; y el 2020, 76 millones de rublos.

Los medicamentos basados en la semaglutida son usados en el tratamiento de diabetes, pero recientemente han ganado popularidad como fármacos  adelgazantes, lo que ha contribuido a su crecimiento de ventas en Rusia.  

Fuente: ASTV.ru, 21 de diciembre del 2024. Traducción original The Russian Reader. Traducción al español por Hugo Palomino.


La ciudad de San Petersburgo inaugurará una nueva estación de metro esta semana. Así lo anunció, el jueves, el gobernador Alexander Beglov, en la que será la primera estación de metro en abrir en cinco años.

La estación Gorny Institute de la isla Vasílievski, extenderá la cuarta línea (naranja) hacia el oeste. Esta comenzará a operar el viernes (27 de diciembre) a las 9 de la mañana, cuando su vestíbulo se abra tanto al ingreso como a la salida, dijo Beglov.

“La apertura de la estación Gorny Institute es un hito”, escribió el gobernador en Telegram, haciendo notar que la ciudad ha superado “retos importantes” durante la construcción de la misma.

Beglov agradeció al presidente Vladimir Putin, a los constructores del metro, a ingenieros y residentes de San Petersburgo por su paciencia y apoyo, calificando la finalización de la estación el “primer resultado” de los constantes esfuerzos para mejorar el sistema de metro urbano.

La inauguración de la estación se produce tras años de retrasos. Inicialmente programada para el 2015, su apertura se pospuso primero al 2018 y luego al 2022. El trabajo de construcción fue empañado por la fatal caída de un andamio en junio del 2020, incidente en el que falleció un trabajador y otro resultó herido.   

Gorny Institute es la primera estación en abrir desde el 2019, cuando otras tres estaciones, Prospect Slavy, Dunayskaya y Shushary fueron inauguradas.

El metro de San Petersburgo está compuesto en la actualidad por cinco líneas y 72 estaciones. Sin embargo, su expansión se ha ralentizado con el tiempo, en claro contraste con el pujante sistema de metro de Moscú, que este último año inauguró ocho nuevas estaciones.  

Fuente: Moscow Times, 26 de diciembre del 2024. Traducción al español por Hugo Palomino para The Russian Reader.


Al tratar de comprender la tonalidad del film (Anora), se me viene a la memoria una frase de Francis Bacon: “Uno puede ser optimista y no tener esperanza alguna”. La situación en la que los protagonistas se ven envueltos, a merced de los ricos, es totalmente desesperanzadora. La versión optimista del guión mostraría a un Vanya que encararía a sus padres para huir con Ani, aún cuando así perdiera su fortuna –lo que constituye la trampa de la película. O quizás, la madre despiadada y capitalista podría sentir respeto a regañadientes por su tenaz nuera, como ocurrió en la última temporada de Fargo. Aún con su siniestro  desenlace, la impresión que deja la película  se aleja de lo penoso o pesimista. El optimismo desesperanzado del cine de Baker se sostiene en lo extraordinario de la vida que parece escapar de la pantalla y, especialmente, su cuidado por los personajes, incluso Vanya.  

Fuente: Aaron Schuster, “The Ethical Dignity of Anora,” e-flux Notes, 20 de noviembre del 2024. Traducción al español por Hugo Palomino para The Russian Reader.


Durante el otoño del 2023, con el objeto de entender qué ocurre con la sociedad rusa en tiempos de guerra, el equipo del Laboratorio Sociológico Público (Public Sociology Laboratory en inglés) realizó una serie de viajes de investigación etnográfica a tres regiones rusas: Sverdlovsk, Krasnodar y Buriatia. En el transcurso de un mes los investigadores del Laboratorio observaron cómo la gente aborda el tema de la guerra y sus efectos en la vida diaria de pueblos y ciudades. Grabaron también  entrevistas sociológicas con residentes locales. El Laboratorio ha compilado tres detallados diarios de observación (de más de 100 mil palabras cada uno) y ha conducido 75 entrevistas exhaustivas. Más importante aún, ha recolectado datos realmente invaluables que proporcionan una idea de lo que dice y piensa la gente acerca de la guerra en su vida cotidiana, más allá de sus respuestas a las interrogantes de los investigadores.  

El texto completo del reporte es de la envergadura de un libro, escrito también como uno: en siete capítulos se introducen  muchos personajes, permitiendo así a los lectores sumergirse por completo en los tiempos de la guerra contemporánea en Rusia. El siguiente sumario destaca las principales conclusiones del análisis.

●      La sociedad rusa permanece políticamente desmovilizada y sin ideología. Aún cuando predomina la opinión de que es una sociedad estrictamente militarizada, vemos que la guerra se ha convertido en una rutina y por ende en una parte ignorada de la realidad. Por ejemplo, comparado con el primer año del conflicto, la cantidad de simbología a favor de la guerra en espacios públicos ha disminuido en las tres regiones. La guerra no se ha convertido ni en fuente de nuevas ideas en la vida cultural de pueblos y ciudades ni se ha integrado en el ámbito familiar o en el ámbito cultural establecido. La guerra no se discute en espacios públicos, incluso, salvo raras excepciones, en comunidades locales en línea.    

●      En conversaciones espontáneas, los rusos raramente discuten los objetivos generales, causas, criminalidad o justificaciones de la guerra. Están más preocupados por el impacto del conflicto en sus vidas cotidianas. Cuando hablan acerca de la guerra, usualmente vuelven sobre tópicos que ya discutían antes de la conflagración, por ejemplo, problemas cotidianos, dinero o ética. Los hombres discuten más a menudo temas que son considerados “masculinos” en la sociedad, como aspectos técnicos de la guerra; mientras las mujeres se dedican a temas más “femeninos” como el efecto destructor del conflicto en las familias.

●      La participación de diversos tipos de voluntariado a favor de la guerra y asistencia organizada a la milicia, que generalmente es tomada como referencia y ejemplo de la movilización y militarización de la sociedad rusa, raramente está  motivada por un firme aval del público a la “operación especial”. Está, más bien, asociada con la presión de la administración, las normas morales de la comunidad (sobre el apoyo mutuo) y/o por el deseo de ayudar a sus seres queridos, en lugar del deseo de propiciar una victoria rusa. La observación de actividades de voluntarios muestra que estos no discuten de guerra o política en el trabajo, sino que prefieren temas  con los que pueden relacionarse personalmente: precios, pensiones, familias y/o historias vinculadas a centros voluntarios. 

●      A pesar de todas las similitudes, la guerra es percibida de forma diferente en diferentes regiones. Las peculiaridades de la perspectiva  de cada región se debe a factores como el número de unidades militares y colonias penitenciarias desde donde se reclutan presos, la proximidad a la zona de combate, la prosperidad de la región y el acceso a puestos de trabajo decentes, la compenetración de los lazos sociales, la circulación de noticias que llegan de amistades en el frente de batalla, etc. En otras palabras, las diferencias en las percepciones de la guerra pueden atribuirse principalmente a las peculiaridades de la vida en las regiones previas a la invasión rusa de Ucrania.

●      El conflicto entre opositores y simpatizantes de la guerra está perdiendo fuerza gradualmente, mientras el cisma entre aquellos que permanecen en Rusia y quienes se marcharon crece. Ambos casos se dan porque la experiencia compartida de vivir a través de una situación difícil dentro del país se está convirtiendo en algo más importante que cualquier diferencia de puntos de vista para muchos rusos y también porque la gente discute cada vez menos acerca de la guerra.

●      Al mismo tiempo, el menguante conflicto entre opositores y simpatizantes de la guerra no siempre implica una mayor cohesión social. Ya que la sociedad está intentando vivir como si la guerra no estuviera ocurriendo y el gobierno no menciona ninguna pérdida o problema relacionado con la guerra, todas las consecuencias negativas del conflicto se han normalizado o han sido apartados al ámbito de los “problemas personales” que no son discutidos con otros y que todos deben lidiar por sí mismos.

●      En general, muchos no se sienten capaces de influir en las decisiones políticas. Por consiguiente, se distancian cada vez más de la guerra. Ellos entienden que no pueden cambiar la política del gobierno pero retienen, al menos, algún control sobre sus vidas privadas, por lo que se refugian en estas. Con el tiempo, no solo los rusos apolíticos sino incluso opositores declarados de la invasión  sienten esta impotencia y, como resultado, algunos de ellos aceptan la nueva realidad, mientras siguen condenando la guerra para sus adentros.  

●      Consecuentemente, muchos rusos desconfían cada vez más de noticias políticas provenientes de un rango diverso de fuentes. En cambio ponen su confianza en medios locales. Los problemas locales en las noticias les parecen más importantes y relevantes. Más aún, sienten que, a diferencia de la guerra, al menos tienen la capacidad de influenciar en asuntos locales. 

●      Al mismo tiempo, la guerra está influyendo en el estado emocional de la gente. Muchos de nuestros interlocutores admiten haber experimentado ansiedad, tensión, incertidumbre, miedo incluso cuando no hablan de estas emociones  abiertamente. La partida de hijos y maridos a la guerra hace que las mujeres “griten a todo pulmón”. Sin embargo, raramente comparten estos sentimientos con otros y si lo hacen es en círculos de amistades cercanas. 

●      Muchos rusos sin interés en la política pueden justificar o condenar la guerra dependiendo del contexto comunicativo.

  1. Tienden a justificar la guerra de forma no emocional a través de la normalización (“siempre ha habido guerras”) o la racionalización (“era necesario”) cuando se les pregunta directamente en contextos formales como en las entrevistas de investigación.
  2. Tienden más a criticar la guerra cuando se les sugiere pensar en los efectos negativos de esta sobre la gente ordinaria. Este criticismo difiere del de los opositores al conflicto. Para los opositores, la guerra es un crimen moral contra Ucrania, mientras que para los rusos apolíticos, la guerra es vista como algo que destruye la sociedad rusa y daña a la gente común. Sin embargo, este criticismo no lleva a los rusos apolíticos a cuestionarse la necesidad o inevitabilidad de la guerra ni a extender sus críticas hacia el gobierno.
  3. Tienden a justificar la guerra emocionalmente cuando son confrontados con narrativas tradicionales contrarias al conflicto. Cuando Rusia es acusada de cometer crímenes morales contra la gente de Ucrania, suelen tomar tales acusaciones de manera  personal e intentan defender su propia dignidad.

Algunos experimentan un fortalecimiento del sentimiento de identidad nacional y, a veces, esto incrementa la demanda de una mayor solidaridad. Es importante dejar constancia que este incremento de la identidad nacional no guía a los rusos a adoptar el signo imperial del nacionalismo. A diferencia del Kremlin, la gente común y corriente vive en un mundo de estados-nación, no en un mundo de fantasías imperiales (según estas fantasías, Ucrania no es un estado real y los ucranianos son gente inferior). 

Una sensación de duda es lo que realmente une a los rusos hoy en día. A pesar de que la gente usa diferentes estrategias para hacer frente a esa sensación, esta complica significativamente la habilidad de planificar sus vidas y hunde a los rusos en el pesimismo.

Así, por una parte, lo que antes era la  naturaleza singular de la guerra, está dando paso a la normalización: gradualmente la guerra se está convirtiendo en algo ordinario, un elemento más del mundo que les rodea. De alguna manera, muchos rusos se resisten a los intentos del Kremlin de convertir ciudadanos ordinarios en partidarios ideológicos y a los intentos de la oposición liberal, que se manifiesta contra la guerra, de forzar a la sociedad a experimentar un sentimiento de culpa y participación activa. Por otra parte, la guerra constantemente nos recuerda su presencia al crear nuevas amenazas, nuevas ansiedades y nuevas razones para tener a los rusos descontentos.

Fuente: Public Sociology Laboratory (Programa ruso), diciembre del 2024. Traducción al español por Hugo Palomino para The Russian Reader.


¡Queridos lectores!

Estos tiempos son difíciles, la clave en este caso es persistir en todo sentido.

Nadie dijo que fuese sencillo.

Pero no es tan duro tampoco.

El otro día le pregunté a Vladimir Putin si él esperaba algo más de sí mismo en el año que acababa.

Pero quiero preguntarte, lector, ¿esperas algo más de ti mismo el año que viene?

Necesitamos esperar algo. Necesitamos querer algo. Es una forma de aferrarnos a nosotros mismos. De cuidar de nosotros mismos. Incluso de encontrarnos a nosotros mismos.

¡Un signo duro (“Ъ”) nunca será un signo blando (“Ь”)!

¡Feliz nuevo año por llegar!

¡No nos quedemos a la defensiva!  

Andrei Kolesnikov, Corresponsal especial,  Editorial Kommersant.

Fuente: correo electrónico de Kommersant, 31 de diciembre del 2024. Traducción original The Russian Reader. Traducción al español por Hugo Palomino. El llamado signo duro, que los bolcheviques eliminaron del alfabeto cirílico ruso en 1918, ha sido el logotipo de Kommersant desde que el periódico fue relanzado en enero de 1990. Andrei Kolesnikov ha sido el corresponsal especial del medio en el Kremlin, es decir el jefe Putinversteher* del diario, por muchos años. Por supuesto, él lo negará cuando las cosas se pongan difíciles y Putin se marche, y dirá que ha sido siempre la forma cínica y jocosa, aunque siempre leal, en la que ha escrito acerca del dictador ruso y criminal de guerra durante todos estos años.   

* Término derivado del alemán versteher, persona con conocimiento de un tema en particular, usado aquí de forma peyorativa, algo así como un “Putinologo” en el peor sentido de la palabra.