
El 2023, el activista pacifista Andrei Trofimov, de Tver, fue condenado por diversos cargos (entre ellos, difundir noticias falsas sobre el ejército ruso, incitar al extremismo e intentar unirse a la legión Libertad de Rusia) a diez años de cárcel en una prisión de máxima seguridad. En su declaración final del juicio, llamó a Vladimir Putin “estúpido” (khuilo) y apoyó vehementemente los ataques ucranianos al Puente de Crimea y al Kremlin. Esta declaración se usó como fundamento para una segunda causa penal contra él, esta vez con cargos de “apología al terrorismo” y “difamación del ejército”.
Hoy (6 de mayo del 2025), el juez Vadim Krasnov del Segundo Tribunal Militar del Distrito Occidental extendió la condena de Trofimov a trece años. El fiscal Andrei Lopata había solicitado al juez una pena mayor a quince años.
Antes de la lectura del veredicto de su primer juicio, Trofimov había solicitado al tribunal la imposición de la pena máxima. Ahora, también ha pedido que se le acuse por alta traición, un delito más grave, alegando su participación del lado ucraniano en la guerra informativa.
A continuación, la publicación de Mediazona, un tanto abreviada, de la declaración de Trofimov durante los argumentos orales del [segundo] juicio.
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Su Señoría, las circunstancias objetivas de mis acciones, que la investigación ha calificado como delitos, están correctamente expuestas en la acusación y han sido investigadas a fondo durante la audiencia judicial.
En mi declaración, quisiera profundizar en las razones de estas acciones, en mis objetivos, y analizando en detalle las imputaciones una a una, brindar mi respuesta a las acusaciones; es decir, explicar mis motivos para no declararme culpable. Y, en conclusión, quisiera solicitar al tribunal lo que debe hacerse conmigo a continuación.
Yo vivía tranquilamente en mi casa de campo, con mis gatos, sin molestar a nadie. Mi vida cambió drásticamente el 24 de febrero del 2022. El motivo, tanto del primer proceso penal como del actual [en mi contra], ha sido la invasión a Ucrania por parte de Rusia. Explicaré luego y con más detalle por qué considero así ese evento.
De hecho, estoy en prisión por lo que he dicho. No hice nada ni en el primer caso ni en el segundo. Pero esta ha sido mi forma de involucrarme en tales eventos, porque me era físicamente imposible salir del país y no tenía ningún deseo de permanecer en silencio en ese trance. Porque, claro, es mi vida.
¿Por qué he hecho esto? Debo responder a sus comentarios de ayer en el sentido de que mis declaraciones, incluso en el tribunal, podrían perjudicar mis propios intereses. Su Señoría, no me interesa una sentencia más corta. Yo ya estoy en prisión.
¿Cuál es el propósito de lo que hago? En general, es una cuestión de supervivencia. Simplemente entiendo el instinto de supervivencia no como la preservación del cuerpo en sí, de su salud física, porque no soy solo mi cuerpo. Quiero preservar mi conciencia en esta difícil situación, mi capacidad para distinguir entre blanco y negro, entre la falsedad y la verdad, y, aún más importante, mi capacidad para decir en voz alta lo que creo que es cierto.
Esta cuestión mía no comenzó el 2022. Siempre he intentado vivir así. Es solo que mi deseo de mantener esta capacidad en tales momentos —es decir, la capacidad de decir la verdad, de mantener mi conciencia— es lo que me lleva a actuar así.
¿Qué hechos hemos observado? Hemos presenciado pruebas concretas de delitos de los que no se me acusa, evidencias de la violación del artículo 278 del Código Penal Federal Ruso, es decir, la toma o retención forzosa del poder. Me refiero a Vladímir Putin, quien ha ocupado el cargo oficial más alto de la Federación Rusa durante exactamente un cuarto de siglo. En todo este tiempo, la Constitución de la Federación Rusa ha mantenido el principio de sucesión de poderes, establecido en la forma del gobierno de dos mandatos [para la presidencia rusa]. Hemos presenciado una violación directa de esta norma, es decir, la retención forzosa del poder.
En cuanto a lo ocurrido desde el 24 de febrero, vemos pruebas concretas de la violación del artículo 353 del Código Penal, es decir, la planificación, preparación, desencadenamiento y ejecución de una guerra ofensiva.
¿Qué he hecho al respecto? Públicamente, en un piquete solitario [aunque prolongado], he demostrado la insanía del Estado ruso. Vea, la fiscalía pide quince años en total: una pena por asesinato, pero incluso por asesinatos, las sentencias suelen ser más cortas. Y, sin embargo, mis actos no perjudicaron a nadie ni causaron daño alguno.
No me refiero sólo al período cubierto por estos casos penales. Nunca he tocado a nadie ni robado un céntimo en mi vida. Sin embargo, [el fiscal quiere condenarme a] quince años. Creo que esto demuestra la demencia del Estado. El Estado exhibe con gusto esta cualidad al ponerme como ejemplo.
¿Cómo respondo? Demostrando fortaleza. Esto es vital, porque espero que los ucranianos vean lo que he estado haciendo. Miren: lo arrestaron. Lo condenaron y le dieron doce años de pena máxima. Juzguen el efecto en relación con el segundo caso. ¿Hicieron un buen trabajo convenciéndome [de mi error]? Es decir, ¿he dejado de hacer lo que hacía? ¿Se ha apagado mi voz? No, no se ha apagado.
Hemos presenciado lo mismo en el frente militar. Por cuatro años seguidos el estado ruso ha ensangrentado a un país vecino. Ucrania no se ha rendido ni se rendirá.
Entre las cosas de las que no se me ha acusado exactamente, pero que se han repetido en los autos de acusación y entre las pruebas presentadas en el juicio, está mi insulto a Vladimir Vladimirovich Putin con la palabra grosera «estúpido». ¿Qué he hecho? A esto le llaman desacralización.
Porque la sacralidad del poder supremo es uno de los fundamentos de la forma de gobernar de la Horda de Oro. Cuando pública, repetida y diariamente; en el primer juicio, en el segundo, o en el medio de la detención preventiva, he hecho este truco, he desacralizado a Vladimir Putin. Esto es importante porque este régimen terminará de todas formas y deseo con todas mis fuerzas apurar tal fin. Odio a ese hombre. Y lo que dice la fiscalía sobre el “motivo del odio político” es la pura verdad. Puedo confirmarlo.
El público al que me dirijo con estas acciones no vive en Rusia, porque la sociedad rusa está muerta y es inútil intentar hablar con ella. Mi público es Ucrania.
En cuanto a los cargos contra mí, no me declaro culpable de ninguno de los cargos de violación del artículo 205.2 del Código Penal. El caso es el el texto mismo, simplemente publicado en internet y leído en voz alta en el centro de prisión preventiva, porque no considero que los incidentes que he decidido incluir en mi alegato final del juicio sean “actos terroristas”. Los he elegido a propósito.
Lo que está en juego son los dos ataques al Puente de Crimea. Este puente es una arteria de transporte vital que abastece a las fuerzas armadas federales rusas en Crimea. Un ataque a una instalación militar constituye un caso de violencia armada. El ataque fue llevado a cabo por las fuerzas armadas de Ucrania.
¿Por qué se catalogó como “ataque terrorista”? Sé perfectamente por qué. Esto se hizo, primero, para poder usarlo en la propaganda rusa y así deshumanizar al enemigo. En otras palabras, la Federación Rusa no está en guerra con las fuerzas armadas de Ucrania, que están estipuladas por la ley ucraniana y cumplen con su deber constitucional, sino con bandas terroristas de “banderistas” y “ukronazis“. Para apoyar esta agenda es que se toman decisiones y se inician procesos penales por cargos de “terrorismo” en casos de conflicto armado.
En cuanto al segundo incidente que he mencionado, el ataque al Kremlin el 3 del mayo del 2023, ¿qué sabemos? El comunicado del Comité de Investigación, citado ayer por la fiscalía afirma categóricamente que el ataque se llevó a cabo contra la residencia del presidente de la Federación Rusa, comandante en jefe de las fuerzas armadas federales rusas. Además, los ucranianos también atacaron el edificio del Senado, ubicado en una zona del Kremlin cerrada al turismo y donde se encuentra una de las oficinas de Putin. Disculpenme, pero esto no fue un ataque terrorista. Fue una operación de combate ucraniana, además fallida.
Debo decir, fuerte y claro, que no apruebo ni apoyo el terrorismo, que nunca lo he aprobado ni tengo intención de hacerlo. Mantengo una actitud categóricamente negativa hacia la ideología y la práctica del terrorismo.
Pasemos al [los cargos del] artículo 280.3 del Código Penal. Este artículo es completamente nuevo: se adoptó tras el inicio de lo que llamamos la «operación especial».
Esto es un claro ejemplo de persecución por decir la verdad. Porque ha ocurrido algo que ha hecho necesario silenciar a los opositores a la guerra. Pero es imposible acusarlos de violar, por ejemplo, mi querido artículo 207.3 del Código Penal. ¿Cómo se puede acusar a alguien de “difundir noticias falsas” si simplemente expresa su opinión sobre la actualidad? Así surgió el artículo 280.3 y el concepto de “difamación”, que, legalmente, ha sido muy mal concebido.
Me han dicho que mi frase «Ucrania es víctima de una agresión por parte de Rusia» difama a las fuerzas armadas federales rusas. Pero ¿qué hay? Tenemos la resolución de la Asamblea General de la ONU de 2014 que dice que Rusia se «anexionó» Ucrania. Esas no son mis palabras. Esta es una resolución de la Asamblea General: no tiene poder de veto [como sí lo tiene el Consejo de Seguridad de la ONU], por lo que fue aprobada por una mayoría considerable [de Estados miembros]. Esta es la posición del derecho internacional.
De igual manera, contamos con una resolución de la Asamblea General de la ONU de marzo del 2022 que califica los sucesos del 24 de febrero como «agresión». Y tenemos una resolución de la Asamblea General de la ONU sobre la incorporación, por parte de Rusia, de las regiones ucranianas de Donetsk, Luhansk, Zaporizhia y Jersón, que califica estas acciones de «anexión».
Debo señalar que las declaraciones de, por ejemplo, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Masha Zakharova, no constituyen una fuente de derecho internacional. Las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores ruso, Lavrov, tampoco lo son. En cambio las resoluciones de la Asamblea General de la ONU sí lo son, y por lo tanto, mis apreciaciones se basan en documentos jurídicos internacionales.
Pero, claro, mi frase sobre los “escorias de Putin” también forma parte de la acusación de “difamación” en mi contra. En primer lugar, desde su punto de vista, “Putin” no puede ser difamatorio, porque, según usted, Putin es bueno. En cuanto a la segunda palabra [de la frase], sí, es mi opinión personal, y no se aplica sólo a militares rusos que siguen órdenes ilegales. Sí, hay también gente en las fuerzas armadas rusas que incumplen órdenes ilegales, pero no son los únicos que luchan allí.
Disculpeme por describir así a quienes asesinan a soldados de un país vecino por dinero. Es mi opinión personal, basada en [sus] acciones.
Resumiré esta parte de mi declaración. La Constitución Federal Rusa contiene el Artículo 29, [que garantiza] el derecho a la libertad de expresión, incluyendo el derecho a recopilar y difundir información. Esto es lo que he estado haciendo. Es decir, no he salido ni un milímetro del Artículo 29 de la Constitución. Sin embargo y al mismo tiempo, ciertamente he violado estos dos artículos vigentes del Código Penal.
¿Cómo es esto posible? Puede que sea porque los artículos por los que se me acusa son inconstitucionales. Si Rusia tuviera un Tribunal Constitucional real, estos artículos habrían dejado de existir hace mucho tiempo.
No puedo dejar de mencionar mi informe al fiscal Zhuk, que no formaba parte de los cargos en mi contra, pero aún así escuchamos a testigos que lo mencionaron ayer . No contiene el texto de [mi] declaración final [del primer juicio]. No hay mención de terrorismo ni ningún acto violento. Tampoco mencioné a las fuerzas armadas.
El caso es que este segundo proceso es el resultado de mi declaración ante la comisión del fiscal. Porque el expediente contiene dos resoluciones del investigador del FSB, el teniente coronel Serguéi Vyacheslavovich Yerofeev, para desestimar el caso; es decir, del investigador de mi [primer] caso, con quien tengo una excelente relación y que comprende perfectamente lo que he estado haciendo y lo que he intentado lograr. Él intentó desestimar este caso dos veces.
En la parte final de mi declaración, me referiré a la adecuada descripción de mis acciones. Estoy involucrado del lado ucraniano en la guerra. Simplemente que esta participación se lleva a cabo sin armas, porque una guerra es un evento extraordinariamente multidimensional. Además de los combates en las estepas del Donbás, en el Mar Negro y en los cielos de Ucrania, se libran ferozmente en el espacio informativo por entidades estatales y organismos rusos. Del lado ucraniano, por ejemplo, también participan entidades interesantes.
Soy un guerrero de la información. ¿En qué sentido? El 9 de octubre del 2022, escribí y envié un correo electrónico al presidente ucraniano, Volodymyr Oleksandrovych Zelensky, pidiéndole que me concediera la ciudadanía ucraniana. Tengo derecho a ella por mi ascendencia. Todos mis abuelos eran ucranianos. La ley ucraniana dice que tengo derecho a la ciudadanía [ucraniana].
Pude incluir una captura de pantalla de Kasparov.ru en el expediente para hacer que la examinaran en el tribunal. ¿Qué confirma esto? Que, además de publicar mi alegato final en el juicio, Kasparov.ru me ha publicado regularmente. ¿Qué confirma esto? Que lo que se me está juzgando ahora es, de hecho, solo un ejemplo de mi trabajo, que no he cesado.
También debo mencionar, por supuesto, a Novaya Gazeta, cuyo sitio web también publicó mis cartas. Y mi último logro en este sentido es que me han declarado oficialmente preso político, porque es así como me he denominado en el centro de detención preventiva y así firmo mis peticiones ante este honorable tribunal. Pero, por así decirlo, fue una especie de autodenominación.
El 14 de abril de este año, el Consejo de Presos Políticos del Centro Internacional de Defensa de los Derechos Humanos Memorial publicó una decisión [que me declara como preso político]. Como parte de mi trabajo, he tomado los casos penales [en mi contra], tanto el primero como el segundo, como oportunidades de difusión.
La guerra de la información es real. Estoy involucrado en ella y ahora intento demostrarlo. En el terreno informativo, apoyo a Ucrania y a sus fuerzas armadas. De hecho, me he unido al bando enemigo en un conflicto armado que involucra a la Federación Rusa. Esta es la esencia del delito tipificado en el artículo 275 del Código Penal Federal ruso: alta traición.
Solicito al tribunal que devuelva mi caso penal a la fiscalía, ya que las circunstancias indican que existen motivos para acusarme de un delito más grave. Que me juzguen por traición: he traicionado su demente país.
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Dirección para correo postal:
Trofimov Andrei Nikolayevich (nacido en 1966)
141 ul. Bagzhanova, FKU SIZO-1 UFSIN po Tverskoi oblasti
Tver, Tver Oblast 127081 Federación Rusa
Puede enviar cartas al sr. Trofimov y a otros prisioneros políticos rusos via ZT, F-Pismo, y PrisonMail.online. (Este último acepta pagos con tarjetas de bancos fuera de Rusia.)
Fuente: “‘Try me for treason: I betrayed your deranged state’: a statement by 58-year-old Andrei Trofimov in a military court,” Mediazona, 6 May 2025. Traducido al inglés por the Russian Reader y al español por Hugo Palomino