Yulia Moskovskaya (cuyo apellido de soltera era Joban), de veintidós años, fue detenida en San Petersburgo a mediados de junio. Es sospechosa de intento de atentado terrorista contra un empleado de una empresa de diseño de drones. Según el servicio de prensa de los tribunales municipales de San Petersburgo, no logró colocar el artefacto explosivo [sic].
Moskovskaya fue puesta bajo custodia en un centro de detención preventiva. Los investigadores afirman que “sostiene una ideología pro ucraniana y es hostil al gobierno ruso vigente”, y afirman que la joven intentó “influir en la toma de decisiones” mediante un atentado terrorista. Cada mes se abren muchas causas penales por terrorismo, pero, por lo general, no implican atentados a personas específicas. El 2024, setenta y cinco personas, incluidas diez mujeres, fueron condenadas en Rusia por perpetrar atentados terroristas.
Bumaga ha revelado que Moskovskaya no se comunica con su familia y que una amiga suya se ha convertido en su portavoz. Conversamos con esta joven acerca de cómo se comportaba la sospechosa antes de su arresto, cómo se endeudó y su mudanza a San Petersburgo.
La familia de la detenida: «Yulia cambió su apellido: no quería que nada le recordara a sus parientes»
Yulia y yo somos muy amigas. Su abogado me informó de su arresto. Cuando me contactó quedé impactada . Al principio pensé que era una broma. Todavía no puedo creer que esto haya sucedido de verdad.
Conozco a Yulia desde el 2017. Somos de ciudades diferentes y nos conocimos por internet en un grupo de fans de nuestra cantante favorita. Al principio éramos amigas por correspondencia, pero luego nuestra relación pasó a la vida real y nos encontramos en persona muchas veces.
Yulia no estaba en contacto con mucha gente, así que seguramente compartió mis datos con su abogado. Ella no tenía muchos amigos. Yulia no hablaba con sus familiares. Tiene madre y un hermano menor [que viven en Moscú], además de sus abuelos, que viven en otra ciudad.
Yulia siempre tuvo una mala relación con su madre. Su madre vivía con un novio que siempre maltrataba y golpeaba a Yulia. Su madre defendía a su novio en lugar de a su hija.

El padre de Yulia falleció el 2020, Yulia tampoco tenía una relación cercana con él. Bebía mucho. Solía traer a casa a sus compañeros de copas y se emborrachaba tanto que no podía ni tenerse en pie. Yulia solía escaparse a casa de los vecinos cuando su padre, enajenado, intentaba golpearla. Cuando la llamaba por teléfono, oía a su padre ponerse furioso, le decía algo a Yulia, y ella gritaba y salía corriendo. Incluso los vecinos llamaban a la policía, pero sólo conseguían calmarlo un rato y sólo una vez lo llevaron a la cárcel. Prácticamente Yulia no tenía a nadie a quien recurrir. En sus momentos difíciles llamaba a la línea de apoyo en salud mental.
Ya adulta, Yulia cambió su apellido [de Joban a Moskovskaya]: según ella, no quería que nada le recordara a sus parientes. Buscó tratamiento psicológico. Al principio, tenía la esperanza de que la ayudaran, pero luego acudía simplemente para desahogarse.
Las deudas y la mudanza de Moscú a San Petersburgo: «El trabajo creativo era su única afición estable»
Yulia se matriculó tres veces en diferentes [instituciones de educación superior]. Pero en cuanto algo no le gustaba, lo abandonaba. Durante un tiempo, estudió diseño. No recuerdo cuáles eran sus otras dos especialidades.
Hace unos años Yulia se mudó por primera vez de Moscú a San Petersburgo: siempre le había gustado esa ciudad. Podría decirse que transitaba entre ambas capitales.
Yulia vivía inicialmente en su propia casa. Su padre dejó una herencia y tras su muerte Yulia y su hermano vendieron el piso paterno de Moscú y se repartieron el dinero, así pudo comprarse su propio lugar en San Petersburgo. Vivió allí unos meses, pero se aburrió y compró un piso en otro barrio. Después de un tiempo, regresó a Moscú y compró un piso en la región de Moscú. Poco después, vendió su última casa y regresó a San Petersburgo, donde vivía alquilando un piso.
Yulia cambiaba de trabajo a menudo. Su primer puesto fue en un McDonald’s, antes de que [la cadena] se marchara de Rusia. Trabajó allí por años. Después trabajó como repartidora y luego como asistente en una tienda. Casi todos los meses cambiaba de trabajo si este no le satisfacía. No consideraba ninguno de sus puestos como algo permanente. Decía que pronto se iría de Rusia y que sólo necesitaba un trabajo temporal a medio tiempo.

Sé que Yulia tenía préstamos pendientes y que no tenía suficiente dinero para vivir. Dijo que unos cobradores de deudas la habían demandado. (En mayo del 2025 un tribunal de Moscú falló a favor de los cobradores que intentaban recuperar las deudas de Moskovskaya en virtud de un contrato de préstamo). Había gastado dinero en cirugías [no cubiertas por la sanidad pública gratuita] y correctores dentales.
Lo sé, no es una persona muy estable. Se aburre rápidamente. Su único pasatiempo duradero era la creación. (En redes sociales Moskovskaya seguía a muchos grupos de literatura y poesía de la Edad de Plata —Bumaga—). Dibujaba y escribía poemas. Últimamente había estado fabricando sus propias joyas e intentaba venderlas.
Moskovskaya, sus ideas y su gato abandonado: «Antes de ser arrestada, dijo que quería ir a la guerra».
Cuando estalló la guerra, Yulia mostró inmediatamente su apoyo a Ucrania. Dijo que no le gustaba el régimen ruso. Tenía una postura muy firme al respecto. Pero yo no diría que siempre le interesó la política. Antes de la guerra no me había fijado que seguía las noticias. Me sorprendió que de repente se politizara. Además no tiene familiares ucranianos.
Antes de su arresto, el verano pasado, había estado diciendo que quería ir a la guerra. Mencionó que había visitado oficinas de alistamiento militar y contactado con personas que podrían ayudarla a llegar a Ucrania, pero todos, según ella, la habían rechazado. Intenté advertirle sobre las consecuencias: ¿y si moría o algo así? Me respondió que no le importaba, que ese era su propósito en la vida y que una muerte así es un acto de heroísmo.
Durante todo el último mes estuvo diciendo que se iría de Petersburgo a Ucrania y que alguien le ayudaría a hacerlo.
Cuando detuvieron a Yulia sólo me permitieron hablar con ella por unos segundos. Lo único que me dijo fue que fuera a buscar a su gato, que había sido trasladado temporalmente a un refugio.

Me imaginé que Yulia estaría histérica, presa del pánico. Pero, según su abogado, está sorprendentemente tranquila.
Fuente: “‘Ella intentó plantar explosivos bajo un auto”: una amiga de Yulia, la acusada de 22 años de planificar un ataque terrorista, habla de su soledad y sus deudas” Bumaga, 30 de junio del 2025. Traducido al inglés por the Russian Reader y al español por Hugo Palomino